Como NO gestionar una crisis en Social Media: Instituto Lluis Vives de Valencia, EPIC FAIL

Un alumno de un instituto de Castellón sube a su perfil en Facebook una foto de su clase, donde se ve a los alumnos envueltos en mantas porque el instituto no tiene dinero para pagar la calefacción.

La foto que encendió la mecha de la polémica

El chaval es convocado al despacho del director y expulsado por dar mala imagen del centro. La primera en la frente. Efecto Streisand de primero de web 2.0

El asunto trasciende, y el grupo político Compromís pregunta en el Parlament autonónomico por el desabastecimiento de los centros educativos públicos y piden explicaciones al Consell por la situación.

Por supuesto, el IES Vila-roja de Almassora no es el único centro público en dificultades. Los alumnos del instituto Lluis Vives convocan movilizaciones contra la precaria situación en la Comunitat Valenciana. Protestan delante del instituto, cortan calles… y los antidisturbios intervienen de forma desproporcionada (no: no voy a poner aquí fotos ni vídeos de las palizas y porrazos, porque los que he visto hasta ahora ya han herido bastante mi sensibilidad).

Concentración de estudiantes en las puertas del IES Lluis Vives

Es la actuación de los antidisturbios la que siembra el caos en el centro de Valencia, provocando cortes de circulación durante varias horas, carreras para huir de la policía y varios heridos por porrazos y golpes con las pelotas de goma. Incluso el Ministro del Interior llega a reconocer que tal vez se hayan excedido, aunque luego rectifica. Hay que hacer constar que las brigadas de la policía no cargan si no hay una orden directa de emplear la violencia para contener la manifestación. Una orden política. Alguien tiene que asumir responsabilidades.

Por si fuera poco, en un entorno donde los smartphones con conexión a internet y unos jóvenes hiperconectados a las redes sociales, estaba claro que cientos de las fotos más escandalosas y los vídeos más hirientes iban a inundar la red en tiempo real y dificultando que la versión oficial de pobres policías heridos por adolescentes armados cuajara. Hugo lo explica en unas palabras que me gustaría haber escrito yo:

desde que las manifestaciones están inundadas de teléfonos móviles que graban todo lo que pasa los inventos que justificaban la represión de cualquier movimiento se hacen mucho más arduos. Esos policías heridos que se inventan para que aparezca una violencia bilateral son rápidamente ridiculizados ante la existencia de decenas de vídeos que muestran la violencia policial y ninguno que muestre otra violencia (pese a que la prensa y la propia policía toman muchísimas imágenes). Ni siquiera es fácil la vieja infiltración de los manifestantes para que alguien de ese lado tire la primera piedra pues a menudo aparece un vídeo en el que se ve cómo salen de algún furgón policial o son protegidos por la policía: es lo que pasó el pasado verano en Barcelona de la mano del inefable Felip Puig.

Mientras tanto, el PP distribuye y filtra a los medios un argumentario delirante donde recalca que las manifestaciones son ilegales, pretende que no hay recortes en educación y que todo es una maniobra de la izquierda que está manipulando a los estudiantes, mientras sus medios afines insisten en que los detenidos no son estudiantes sino gente de izquierdas. Un despropósito. Con todos mis respetos, PSPV es incapaz de organizar nada más grande que una paella para 20.

Argumentario filtrado por el PP sobre las manifestaciones

Las denuncias de abuso y de brutalidad policial se extienden rápidamente. Corren rumores de que la policía les está quitando los partes de lesiones a los heridos a la salida de los hospitales. La indignación crece por momentos. Es la presión ciudadana la que tiene que poner freno a las cargas policiales con una concentración masiva en el centro de Valencia. Sin embargo, tres grupos más de las Unidades de Intervención Policial son movilizados para reforzar la presencia policial en Valencia. Por si fuera poco, el jefe superior de la Policía de Valencia se refiere a los estudiantes como “el enemigo”. La indignación popular crece por minutos.

Concentración en Valencia en apoyo a los estudiantes y de repulsa por las cargas policiales

La marea de solidaridad crece en toda España. Twitter arde con la #primaveravalenciana y la #primaveraestudiantil. Los medios recogen la indignación manifiesta en las redes sociales y se hace más grande la bola. Miles de manifestantes protestan ante la sede del PP en Madrid por lo ocurrido en Valencia. El Ministro del Interior comparecerá en el Congreso a petición propia (?) para dar explicaciones.

Concentración en Madrid en solidaridad con los estudiantes valencianos y en protesta por la actuación de los antidisturbios

Y todo por una puta fotos subida a Facebook y alumno expulsado por decir en su perfil que pasa frío en clase. Unos cracks. Si hay algún suceso que debería figurar en los manuales sobre como NO gestionar una crisis en las redes sociales, este es sin duda un caso de libro.

 

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4 comentarios

  1. Está claro que pese a esos nefastos intentos de parecer ‘modernos’ que hacen los políticos, como volcarse en la red de moda un par de meses antes de las elecciones, aún les queda muchísimo por aprender de las redes sociales y de internet.

    Además, su abuso de autoridad al autorizar el empleo de la fuerza contra los estudiantes, solo ha parado por la respuesta popular y la mala prensa, sobre todo fuera de España donde ya se empezaban a ver las fotos y vídeos de las agresiones policiales gracias a las redes sociales.

    Lo más patético son esos policías ‘heridos’ que se han inventado (en serio, me gustaría ver cómo un chaval de 17 años puede herir a un hombre de 100kg con armadura), lo más triste que lo único que consiguen es que el erroneo corporativismo lleve a la mayoría de policías a radicalizarse en solidaridad con sus compañeros, mientras la presan afín (véase el ABC o La Razón) sigue alimentando el fuego del odio y la discordia mientras inventan o hacen extesible el comportamiento de unos pocos radicales a todos los manifestantes.

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