26 de abril, día de la visbilidad lésbica #StopLesbofobia (Reflexiones de @_Missmovin0n)

Recientemente se hizo público un informe del Ministerio del Interior en el que se alerta del incremento de los crímenes de odio (PDF), en concreto un 9,6% más en 2014 repecto al año anterior. De los 1.285 casos registrados y tipificados como delitos de odio, el 40% se deben a la orientación sexual de la víctima. El 72% de las víctimas de homofobia son mujeres. El 93% de los agresores eran hombres (de todos los crímenes de odio en conjunto).

El perfil más común de la víctima de delitos de odio en España quizá te sorprenda: mujer, homosexual y de 25 a 40 años. Por algún motivo, existe la creencia socialmente arraiga de que las lesbianas están más “aceptadas” que los gays. Para empezar, el hecho de que haya que “aceptar” algo que otras personas hacen en su vida y en sus relaciones y que a los demás no nos afecta para nada, ya de por sí es significativo, pero además los datos del informe del Ministerio del Interior cuestionan esta idea.

Yo no soy lesbiana, nunca sabré lo que es estar en la piel de una persona que sí lo es, pero hoy, en el día de la visibilidad lésbica, he tenido la oportunidad de escuchar y leer a algunas personas increíblemente interesantes, con unas ideas muy claras al respecto, que nos invitan a replantearnos nuestros prejuicios y a tratar de entender la problemática a la que se enfrentan a diario.

Con su permiso, voy a citar las reflexiones de Sol (su twitter), que por su claridad y su lucidez a la hora de explicar su situación como mujer lesbiana y a las situaciones a  las que se enfrenta a diario, me parece que merece mucho la pena leerla. Estas reflexiones valen oro para hacernos reflexionar a todos/as y no deberían perderse en la inmediatez de twitter.

# Y cada vez que se os pase por la cabeza decir que “las lesbianas están más aceptadas que los gays”, recordad esto: El 40% de los delitos de odio en España son por orientación sexual, de los cuales el 72% es a mujeres

delitos de odio

# El 40% de delitos de odio en España son por orientación sexual, es decir, es el motivo más común.

# De estos delitos de odio por orientación sexual e identidad de género, EL 72% DE LAS VÍCTIMAS SON MUJERES.

# Os sorprende que las lesbianas seamos más odiadas que los gays, y sin embargo, ha sido así siempre. Incluso en la Antigua Grecia, las relaciones sexuales entre hombres eran algo bastante normal (dos seres superiores). Las relaciones sexuales entre mujeres no se favorecían así. Las mujeres, por inferiores, necesitaban un hombre.

# Esta mentalidad pervive. Relación entre mujeres: amistad platónica o mero sexo (práctica para el de verdad). Sin embargo, parece que la impresión general es que estamos más aceptadas. No es así. Estamos más SEXUALIZADAS. Los hombres heterosexuales nos toleran por interés propio: somos su fantasía, su fetiche, su objetivo. El hombre heterosexual tolera a las lesbianas porque para él son mujeres sin cara, sentimientos ni voluntad en una porno.

# Las lesbianas no solo somos sexualizadas, invisibilizando nuestras identidades, realidades, opresión y relaciones. Somos cosificadas, somos objetos sexuales: existimos para la paja del macho, no para nuestro placer mutuo sino para el suyo. Y ese es uno de los principales motores de la lesbofobia: frustración masculina heterosexual ante mujeres fuera de su alcance.

# Para ellos, oír “soy lesbiana” no implica el fracaso de una propuesta sino el principio de una negociación. Y así, nos convertimos en blancos ideales para su violencia: su agresión vengativa y su violación correctiva.

# El hombre puede tolerar que una mujer ame a otra si eso significa que puede mirar, que puede participar. Sin embargo, en una sociedad patriarcal, androcéntrica y falocéntrica es inconcebible una mujer que ni ame ni desee al hombre. La mujer que no sea heterosexual sufrirá discriminación y agresiones, y las bisexuales además serán las “guarras” hipersexuales. La lesbiana lidia con una discriminación única: la de la mujer que es, por definición, independiente del varón. Porque en un patriarcado heteronormativo duele aceptar que te gustan las mujeres, pero todavía más que no te gustan los hombres.

# Las lesbianas sufrimos la amenaza doble del intento sexual del macho que debería ser impensable por nuestra propia condición, y el peligro, amenaza de violencia luego si decimos “no”, por atrevernos a ser mujeres que se dicen “sí” solo entre ellas.

# Nuestra identidad se invisibiliza, porque son más visibles los gays, porque su amor es más “de verdad”, nosotras somos “amigas”. Nuestras relaciones se vuelven fetiches: no solo en lo sexual, que se lo apropian, sino en lo romántico, en lo cotidiano. Porque dos novias besándose en la calle son convertidas en algo sexual, algo que espiar con deseo en la mirada y hasta comentar.

# Nuestra cultura, nuestras formas de expresión, también nos la quitan. Las lesbianas femeninas, invisibles, codiciadas por ellos. Las lesbianas masculinas, odiadas solo por su aspecto, por atreverse a ser mujeres plenas que toman lo que “es de los hombres”. Y todas invisibles en la calle y en la familia, en la política y en las aulas, en las empresas y en la cultura y en la vida. Borradas del mapa por la norma que rompemos doble… o triplemente (por mujeres, por homosexuales y por mujeres homosexuales).

# Y amenazadas de violación “porque te hace falta una buena polla” y todo tipo de agresiones y microagresiones si somos visibles.

Después de leerla, yo solo puedo agradecerle la claridad con la que lo ha expuesto. Al menos a mí me ha servido para replantearme unas cuantas ideas preconcebidas que admito que también tenía muy arraigadas, y a abrirme un poquito los ojos a una realidad que, por mi condición, me era completamente ajena. Espero que su reflexión contribuya a que le demos unas cuantas vueltas a esto.

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