Salir del armario: Mis confesiones antifeministas. Placeres culpables

Pese a la fama de feminazi loca amputapenes que se me atribuye en ciertos círculos, soy una persona normal con mis incoherencias, mis momentos de “que paren el mundo que me bajo”, y mi pequeña colección de placeres culpables. Como todo el mundo.

Aquí van unos cuantos por los que me quitarían el carnet de feminista y tendría que hacer un cursillo de reciclaje, y de los que no me avergüenzo:

# Me encanta La Sirenita. Y las princesas Disney en general, pero Ariel es mi favorita. Pocas cosas hay más machirulas que el enamorar al príncipe con la boquita cerrada y la competencia con la zorra que quiere quitarte a tu chico. Y aún así, me encanta.

# Me depilo. Cuando me da la gana, cuando yo quiero y me apetece. Me encantan ver los sobacos con tintes de colores, pero no son para mí.

# Me sobran unos 15 kilos para encajar en el canon heteronormativo. En ocasiones pienso en ponerme a dieta, pero lo cierto es que nunca me he sentido mejor con mi cuerpo que ahora. Objetivamente estaba mucho más buena hace 15 años, pero ahora ME QUIERO MÁS Y ME GUSTO COMO SOY. Ya no me afecta cuando en redes sociales me llaman “gorda” o “fea”. Me parecen insultos tan infantiles que retratan a quien pretende ofender con ellos y que mi autoestima dependa de la aprobación masculina. Hablad con mi yo del siglo pasado.

  

# Tengo las tetas pequeñas y durante mucho tiempo pensé en ponerme implantes. Me ha llevado 34 años y por fin empiezan a gustarme. 

# Hace 3 años escasos que empecé a hacer top-less en la playa y ni siquiera fue por mí misma, fue más un “JÓDETE” hacia mi ex, que en la vida me habría permitido hacerlo. Puedo engañarme a mí misma pensando que fue un acto empoderante, pero lo cierto es que fue una muestra patética más de mi dependencia emocional. Empoderante es ahora que hago lo que quiero con mi cuerpo sin que ningún hombre me imponga restricciones. De eso ya se encargan mis complejos.

# Llevo sujetador en contadísimas ocasiones y me siento muy a gusto así. 

# Admiro a las twitteras que se sienten tan a gusto con su cuerpo (o no) que no les importa mostrarlo públicamente, hacerse selfies que las empoderan y a quien le ofenda que se joda. Yo aún no soy capaz. Probablemente no llegue a serlo nunca.

  

# Durante mucho tiempo, los viernes por la noche eran Cantizano time (Salsa Rosa). Disfrutaba como una niña en una piscina de bolas. Después me pasé a Sálvame Deluxe hasta que me empezó a aburrir. He aguantado muchas miradas condescendientes por esto, muchos “¿pero cómo puedes ver ESO?” Y me sigue dando igual.

# He leído el libro de Belén Esteban. Y el de David Rocasolano sobre Letizia Ortiz. En mi defensa, también he leído Testo Yonki. No os recomiendo ninguno de los tres.

# Perdón, ¿la sección “literatura romántica barata me avergüenzo de mí misma”, por favor? Gracias.

  

# El feminismo me ha jodido la literatura chick-lit. Antes la disfrutaba mucho más, ahora ya no paso por alto determinados clichés tóxicos y eso me jode bastante.

# Me apasiona la historia, y en particular lo referente a las monarquias europeas. Y sí, estoy pensando en Ana Bolena, pero también en Catalina de Aragón, en Maria Tudor, en la emperatriz Sissi, en María Antonieta, en Isabel II, en Alejandra Romanov… Y también, a otro nivel, en Lucrecia Borgia, en Jackie Kennedy o en Marilyn Monroe.

# Mis perros son “Campeón” y “Princesa”.  

 

# Me encanta Joaquin Sabina. Además de machirulazo, protaurino. En una cena de Navidad nos acabaríamos matando antes de los postres, pero me encanta.

# AC/DC. Supongo que no hace falta añadir nada más, ¿no?

# Todos los años veo el desfile militar del 12 de octubre. El año pasado incluso estuve en Madrid para verlo en directo en el que es hasta la fecha el momento más friki de toda mi vida (y el TOP-5 da bastante vergüenza ajena). 

  

# Me ponen los hombres de uniforme y los militares de la UME en concreto me enamoran. <3

 

# Con 25 años tuve un novio guardia civil y falangista al que recuerdo con mucho cariño. Por mi cumpleaños me llevó a la exposición del castillo de Montjuïc (antigua fortaleza militar), y una vez me dijo que cuando “los suyos” volvieran al poder yo sería de las primeras a las que fusilarían porque soy peligrosa: inteligente y con capacidad para movilizar gente. Fue de las cosas más bonitas que me han dicho en la vida. Y sí, como sé que os lo estáis preguntando: sí, he follado en una casa cuartel. Y no, el “Todo Por La Patria” de la puerta no te baja la libido, al contrario.

# Los sábados por la mañana, durante años después de sacar a los perros eran mi momento de Gossip Girl, Crónicas Vampíricas, manta, café y ganchitos. Probablemente no haya dos series más pedorras, y me tenían absolutamente enganchada. Ahora las he cambiado por los viernes por la noche, Big Bang, The Good Wife, daiquiri de melón y chocolate. Probablemente el mismo nivel de pedorrez pero con un toque extra de glamour.

# Estoy volviendo a ver Sexo en Nueva York. Anotó las frases demoledoramente feministas de Samantha y Miranda, pero Charlotte me inspira mucha ternura. Me dan ganas de abrazarla y decirle que todo va a salir bien. Y de decirle a Carrie que he visto el futuro y Big acabará siendo un político putero y corrupto.

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