Cómo practicar sexting con seguridad (con hombres heterosexuales)

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Underwater photography. Autora: Zena Holloway

O cómo evitar que tus fotos en pelotas acaben en manos indeseadas.

Le ha pasado a millones de mujeres, y por desgracia seguirá pasando. Es probable que te haya pasado a ti, o a alguna amiga, o a alguien que conoces. La situación es muy común: una mujer, en el contexto de una relación erótico-afectiva del tipo que sea (ligue, follamigo, pareja, noviazgo, incluso matrimonio) envía fotos suyas de contenido erótico a un hombre, y este hombre, faltando al pacto de confianza implícito, las envía a sus amigos para reafirmar su masculinidad heteronormativa. De mano en mano, esas fotos acaban haciéndose públicas, todo el entorno de la chica acaba conociendo la existencia de esas fotos, quizá incluso en alguna de los millones de web de selfie nudes, y ella acabe pasando por el momento más vergonzoso de su vida.

Porque esa es otra: el estigma social que conlleva que las mujeres disfruten libremente del sexo, aún hoy, en 2016 y en el mundo occidental. Una mujer que disfruta de su sexualidad con libertad es catalogada de zorra/puta, mientras que un hombre que hace lo mismo es un machote. No tiene las mismas connotaciones golfa que golfo. En fin, para qué seguir incidiendo en lo que ya todas sabemos.

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Tu cuerpo es tuyo y haces con él lo que te da la gana

Maquillarte o no maquillarte. Depilarte o no depilarte. Ponerte faldas, escotes, pantalones, camisetas de Green Day. Hacerte selfies desnuda y subirlas a tu cuenta de twitter con diez mil seguidores, o no hacerlo. Tu cuerpo es tuyo y nadie tiene derecho a imponerte que hagas con él algo que no quieras, o limitarte lo que puedes hacer. No eres ni más ni menos feminista por pintarte los labios de rojo o las uñas de negro, el respeto que mereces como persona y como mujer no se mide por los centímetros de piel que muestres. Eso para empezar.

No obstante, también somos conscientes de que si tus fotos eróticas acaban en manos de indeseables, pueden hacerte pasar un mal rato. Por si fuera poco, además de la traición y del estigma social, es frecuente al sufrir estas situaciones encontrarnos con gente que encima culpa a la víctima: que si envías fotos desnuda ya sabes a lo que te expones, que si eres idiota por confiar en un hombre aunque sea tu pareja, que los tíos son muy vengativos y cuando cortas con ellos pueden utilizar esas fotos para hacerte daño, que si no quieres que nadie vea esas fotos lo que tienes que hacer es no enviarlas… Hasta que instauremos la coñocracia, logremos desterrar el victim blaming y enviamos a un gulag a toda esta gente, no nos queda más remedio que convivir con indeseables que culpan a las víctimas de los delitos que se cometen contra ellas. Porque difundir fotos íntimas sin autorización es un delito contra la intimidad, pero hay gente a quien no le entra en la cabeza que el único culpable de un delito es quien lo comete.

 

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Lady Godiva. Autor. John Collier (1987)

 

Lo que no vamos a hacer las Locas del Coño nunca en la vida es juzgarte. Somos adultas y sabemos que el sexting es un juego erótico tan válido como cualquier otro siempre que se practique de forma libre y consentida entre personas adultas (entendiendo aquí la edad de consentimiento sexual). Lo que sí vamos a darte son algunas ideas para evitar, en la medida de lo posible, que te veas en una situación desagradable.

Trucos para practicar sexting con seguridad

1. CONFIANZA. Cuando comentamos este tema, me han llegado a decir que no puedes fiarte ni de tu pareja. Yo pensaba que esto de considerar a todos los tíos unos miserables y delincuentes en potencia era cosa de feminazis resentidas odiahombres antipenes, pero es salir el tema de las fotos desnunda que algún desgraciado hace públicas, y de repente nos dicen que somos idiotas, que no tenemos que confiar en ningún hombre, que es “de sentido común”. POS VALE. POS MU BIEN. Honestamente, no lo creo. Algún hombre de confianza debe haber. No sé dónde, pero seguro que existe. Si tù crees haber dado con un espécimen de género masculino que a priori parece digno de confianza (¡enhorabuena!) y vas a enviarle fotos calientes, asegúrate primero de que no tiene antecedentes de habérsela liado ya antes a otra chica. Pensar que ha cambiado es el antecedente de la tragedia: los tíos no cambian, solo aprenden a disimular.

2. EVITA MOSTRAR TU CARA. Y, a ser posible, cualquier otro elemento que te pueda identificar de forma inequívoca (como tatuajes por ejemplo). Si por esos avatares del destino el tipo con el que te has estado divirtiendo resulta ser un cerdo machirulo al que le gusta presumir de las piezas de caza que se cobra, siempre tienes la opción de negarlo todo: esa no eras tú, y él es tan imbécil que ni siquiera distingue unas tetas de otras.

3. USA TELEGRAM. Olvídate de whatsapp y pásate a los chats secretos de Telegram. Tienen muchas ventajas para evitarte disgustos: el destinatario no puede guardar las fotos en la memoria de su teléfono, si tú quieres las borras y le desaparecen del chat, y si intenta hacer una captura de pantalla la app te manda un aviso como el de snapchat. Si lo prefieres, puedes activar la autodestrucción automática y así te despreocupas: todo el chat, fotos y vídeos incluidos, se eliminará de los dos teléfonos cuando pase el tiempo que le hayas indicado, y aquí no ha pasado nada. Por lo tanto, si las fotos o vídeos que le mandes son solo “para consumo propio”, los tendrá en el chat mientras tú quieras, y cuando tú quieras se lo borras.

Con estas sencillas precauciones no puedes evitar que el tipo sea un garrulo que le enseñe su teléfono a todos sus amigos, pero sí que tus fotos circulen por ahí. No podemos evitar que los hombres te decepcionen o te partan el corazón, pero al podemos evitar que te jodan la vida.

Y, pase lo que pase, recuerda que tu cuerpo es tuyo y tienes derecho a hacer, enseñar y disfrutar con él como te de la gana. Que nadie intente convencerte de lo contrario.

Underwater photography Por Zena Holloway
Underwater photography. Autora Zena Holloway
 

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