La violación dentro del matrimonio, ¿es delito?

Confío y deseo que todo aquel que lea esta pregunta responda con un rotundo SÍ: la violación es violación siempre. Pero la respuesta correcta es mucho más desalentadora: en la mayor parte del mundo, la violación dentro del matrimonio no es delito. Solo 52 países en el mundo han prohibido la violación dentro del matrimonio. La ONU reconoce 193 estados soberanos en el mundo y 2 observadores, Palestina y El Vaticano. Tan solo una cuarta parte de ellos tiene reconocidas leyes que penalizan la violación dentro del matrimonio.

 

Fabian Machado Boix Frases 1

 

Os cuento esto porque hay quien no tiene del todo claro lo que implican las palabras “matrimonio” y “consentimiento sexual”. Yo misma, en España, en el siglo XXI, he llegado a oír a un varón adulto menor de 30 años y con el bachillerato terminado, estas palabras textuales:

“No digas tonterías, ¿cómo va a ser violación si estamos casados?

Al parecer hay gente para quien el consentimiento sexual se presupone y es extensivo para siempre. Aunque estés con la regla, aunque te hayas tomado un diazepan para el dolor de la ciática, aunque estés dormida. ¿Forzar a alguien a tener sexo aunque te haya dicho repetidas veces que NO? No digas tonterías, ¿cómo va a ser violación si estamos casados?

El sábado recibí en el blog un comentario aterrador (y larguísimo, por lo que os voy a obviar la paja y os muestro lo importante) en el que básicamente su autor, Fabián Manchado Boix (un empresario de Montevideo) me decía que el hecho de que (en España) el 90% de los condenados por algún delito sean hombres esconde una verdad oculta, y es que a las mujeres no las condena aunque también cometan delitos. Pero no porque seamos más listas, sino porque las leyes hembristas nos lo permiten. Y ponía un ejemplo que para él estaba muy claro: la violencia sexual. En 3 cuartas partes del mundo puedes violar a tu mujer impunemente (en la otra cuarta parte también pero un poco menos). Pero para Fabian eso es intolerable, una prueba del poder del lobby feminazi. ¿Por qué? Porque si un hombre fuerza a una mujer a tener sexo puede ser condenado por violación, PERO sí una mujer no quiere tener sexo con su marido no hay ninguna ley que la obligue y eso es violencia también porque está condenando al hombre a ser célibe y le tiene rehén del matrimonio, ya que si se divorcia no se puede desentender de la manutención de los hijos.

 

img_2373

 

Malditas leyes hembristas que no obligan a las mujeres a tener sexo con sus maridos cuando y como ellos quieran, bajo pena de cárcel si no cumplen con sus deberes conyugales. Malditas leyes feminazis que no permiten que los hombres se desentiendan de la manutención de los hijos con el divorcio. Si que te tu esposa no quiera a tener sexo contigo es violencia, entonces la violación matrimonial se convierte en un heroico acto de defensa propia. Genio.

De verdad, las feministas no consideramos que todos los hombres sean violadores, pero a veces vosotros mismos con estos argumentos no nos lo ponéis nada fácil.

Cabe la posibilidad de que Fabian Machado Boix, una vez soltada la parrafada, se diera cuenta de la barbaridad que estaba diciendo y se lo replanteara, pero no. Se hace la víctima, dice que le estamos difamando, que le queremos agredir y nos llama feminazis (por supuesto, me habría ofendido que no lo hiciera) porque aunque él ha intentado con toda su buena voluntad explicarnos lo mal que se siente un hombre cuando no folla, no nos ha conseguido convencer de que una vez que te casas tu cuerpo pasa a ser propiedad de tu marido, que debería poder tener derecho a disponer de él cuando y como le venga en gana, porque es que nosotras no sabemos lo mal que se sienten los hombres cuando no tienen sexo, las sensaciones que pasan por el pene y que hasta les cambia el humor. POBRECITOS. Si eso no les da derecho a tener sexo aunque sea en contra de la voluntad de su mujer, es que somos unas malvadas feminazis que no tenemos corazón. Que también puede ser que yo no lo haya entendido y le haya malinterpretado, no lo descarto. A ver si alguien me explica entonces qué mierda dice en la captura de arriba, porque a mí cada vez que lo leo se me revuelve el estómago.

 

Podríamos pensar que esto es solo cosa de un tipo amargado a quien las niñas en el colé le llamaban feo, a quien su mujer le puso los cuernos con su hermano, su familia y sus amigos le estafaron dinero y encima se pasó dos años enteros sin tener relaciones sexuales y sin masturbarse, lo cual puede que le haya dejado daños cerebrales irreparables. Nada de esto me lo invento, lo cuenta él en el extenso comentario que ha dejado contándome su vida. Pero sería un error personalizarlo en un pobre tipo amargado, porque por desgracia no es algo puntual y esta forma de pensar está mucho más extendida de lo que pensamos. Ya digo que yo misma con estas orejitas que dios me ha dado, en Barcelona, provincia de España, año 2010, he escuchado literalmente esa misma frase que os decía al principio dicha por un varón de menos de 30 años y con estudios medios: No digas tonterías, ¿cómo va a ser violación si estamos casados?

La violencia dentro del matrimonio está tan naturalizada que en muchísimos países del mundo la violación del marido hacia su esposa ni siquiera es delito. No es que no se castigue, es que no hay leyes que la penalicen. Solo 52 países en el mundo de un total de 193 han prohibido la violación dentro del matrimonio. De hecho, 2.600 millones de mujeres y niñas viven en países donde la violación dentro del matrimonio no está penalizada. El matrimonio no es un espacio seguro para las mujeres, tampoco en aquellos países en los que hay leyes que lo prohíban. Con datos del 2012: del total de mujeres asesinadas, el 50% el autor fue su compañero sentimental o alguien de su familia, mientras que en el caso de los hombres esta circunstancia se dio solo en el 5% de los casos.

En España, tras más de 10 años de despliegue de la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG), cuando las mujeres al fin se atreven a acudir a la Policia, denuncian como violencia de género el maltrato físico, las agresiones verbales… Pero rara vez las agresiones sexuales porque la propia víctima las normaliza. Y cuando no, todo son obstáculos. Yo misma fui a denunciar agresiones sexuales a la comisaría de los Mossos d’Esquadra, con un parte médico en la mano de cirugía del Consorcio Sanitario de Terrassa (entre otros informes médicos) en el que se hacía constar que me habían atendido por unas lesiones muy concretas y me habían dado varios puntos, y la Mossa del Grupo Especializado de Atención a la Víctima de Violencia, que se supone que tiene formación especializada en violencia de género, me dijo que eso no servía como prueba porque “a lo mejor a mí me va ese rollo“. ESE ROLLO. Y que “ahora está muy de moda 50 sombras de grey y a veces no sabéis cuándo parar“. Mossa. Grupo especializado de Atención a la Víctima de Violencia (GAV). Mujer que va a denunciar agresiones sexuales con varios partes médicos en la mano. Salí de la comisaría llorando. Entenderéis que me ponga de bastante mala hostia cada vez que me dicen que solo hace falta la denuncia de una mujer para que AL POBRE HOMBRE lo metan en la cárcel y que no tienen presunción de inocencia.

Nos dicen que las feministas somos crueles porque solo vemos el problema desde nuestro punto de vista sin pararnos a pensar en lo mucho que sufren los hombres… ¿Se ponen los hombres alguna vez en nuestro lugar, o al menos lo intentan? ¿O es que les enseñaron en el cole que el sistema solar no es heliocéntrico, sino falocéntrico?

 

caperucita hembrista

 

Esta forma de pensar es peligrosa y conviene denunciarla y erradicarla, por nuestra propia seguridad. Nos va la vida en ello.

Cultura de la violación es que ellos consideren que el matrimonio es un contrato que les da acceso a sexo siempre que ellos quieran sin contemplar la voluntad de su pareja. Cultura de la violación es decir “no justifico las violaciones PERO“. Cultura de la violación es pensar que las leyes deberían amparar el derecho de los hombres a tener sexo pasando por encima de la voluntad de sus mujeres. Cultura de la violación es pensar que los hombres se casan para tener sexo, y por lo tanto las mujeres (deseosas todas de casarse, faltaría más) deben dar sexo a cambio del premio que han conseguido, ser unas respetables señoras casadas. Cultura de la violación es poner al mismo nivel a quien fuerza la voluntad de otra persona que quien la ejerce libremente.

Así que por desgracia la respuesta correcta a la pregunta la violación dentro del matrimonio, ¿es delito? debería ser: depende de dónde, y depende de a quien preguntes. Aún nos queda un largo camino por recorrer. Nosotras ya sabemos que no todos los hombres son violadores. Ahora les toca a ellos: en vez de ofenderse cuando tomamos precauciones, o culparnos cuando no tomamos suficientes, ¿qué tal empezar a señalar a los hombres que perpetúan este tipo de actitudes? Por variar un poco, a ver qué pasa.

 

 

¿Tienes algo que comentar?

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 228 suscriptores

  17 comments for “La violación dentro del matrimonio, ¿es delito?

  1. Robert
    18 enero, 2016 at 10:26

    No estoy de acuerdo en que se queje por el acoso, el victimismo de este tipo ya empezó escribiendo el propio comentario 😛 ¿De dónde saca que las necesidades sexualmente afectivas del hombre son mayores que las de las mujeres? ¿Acaso la frustración, el no sentirse deseado o lo que sea que le duela, es privativo de los testículos?

    A ver si con tu respuesta se aclara un poco; para empezar, exponer que yo, yo, mío, mío, pami, pami no es argumentar, como dice él.

    Cada vez que dejas entrever tus encontronazos con las fuerzas de seguridad da ganas de llorar (exactamente, ¿qué “rollo”, señora!?), o de quemar contenedores, no lo tengo claro.

    • 18 enero, 2016 at 11:06

      Algún día me desahogaré y lo contaré todo, de principio a fin. Desde la Mossa que me dijo que tal vez es que a mí me iba “ese rollo” hasta la trabajadora social que me dijo que los partes médicos no servían como prueba si no verbalicé ante el médico el origen de las lesiones, por lo que todas las agresiones salen gratis menos la última, por lo visto.

      De momento… Así están las cosas.

  2. 18 enero, 2016 at 12:30

    Hola! Y al troll supongo que lo habrás bloqueado no? Que gente… Te cuentan su vida publicamente y luego se quejan de difamación? Jajaaj
    Como siempre, muy buena entrada 😉

  3. Irene Salamanca
    18 enero, 2016 at 18:46

    Hola Jessica yo soy de El Salvador y tengo una historia que contarte, soy superviviente de violación dentro del matrimonio y estoy luchando porque se haga justicia, puedes darme un correo o como me puedo comunicar contigo? Saludos

  4. z.
    21 enero, 2016 at 12:48

    Tal vez si su madre le hubiera dado un par de alpargatazos en el culo la primera vez que soltó una machistada así, tal vez otro gallo nos hubiera cantado… Los tipos así no merecen haber nacido de un coño de mujer. Igual salieron de una col, quien sabe.

  5. Sara
    21 enero, 2016 at 16:38

    Es increíble que existan estos pensamientos inhumanos e insalubres para la sociedad, la evolución y el progreso.
    Pero hay dos cosas que no comparto del artículo. En la parte de “No todas las feministas creemos que todo los hombres sois violadores” perfecto, es la realidad. Pero porner ” Aunque a veces nos lo ponéis difícil” es ponerte al nivel de igualar a todos, y en nuestro país al menos, no es así. Al menos con los chicos que yo me relaciono.
    Otra de las opiniones que no comparto y , de hecho, me parece una falta de respeto a las feministas, es que digas que agradeces que te denomine feminazi. Feminazi=Hembrista. No, no y no. Mi lucha FEMINISTA es por la IGUALDADy sobre todo, por la EQUIDAD Y JUSTICIA DE DERECHOS . No más prejuicios de valores globales, por favor.

    • 21 enero, 2016 at 21:04

      Se llama “reapropiación del insulto” para vaciarlo de contenido peyorativo. Como cuando los gays se llaman entre ellos “maricón”.

    • Fernando
      21 enero, 2016 at 23:37

      El “hembrismo” no existe. Es un término machista creado para que sean los hombres quienes pongan el límite en hasta dónde están dispuestos a ceder. Como deducirás por mi nombre, yo soy hombre. Y cuando escucho cosas como “nos lo ponéis difícil”, no me ofendo. Tampoco me doy por aludido, porque yo no soy así. Si con alguien debo de ofenderme al oír eso es con los neandertales que dan mal nombre a mi género comportándose con actitudes como la del muchacho este que escribe las barbaridades de arriba. Y de otros muchos, que a pesar de no escribirlo, reproducen actitudes que vistas desde fuera les parecerían reprobables.
      Tampoco me ofendo cuando escucho “las feministas” y aunque esté escrito así, en femenino plural, me siento integrado perfectamente en el término y no creo que se me deje fuera. Porque el proceso para acabar con el heteropatriarcado empieza por la propia deconstrucción y aprender cómo nos han impuesto clichés y roles de comportamiento asignados por algo tan vano como el género.
      En fin, que queda mucho, pero mucho, que recorrer. Encantado de haber descubierto este interesante blog.
      Un nuevo seguidor.

  6. Casanova
    22 enero, 2016 at 16:18

    A los imbeciles no hay que hacerles tanto caso. Si las mujeres son tan malas, que se follen entre ellos.

    • 22 enero, 2016 at 21:07

      El problema no es que sea un imbécil, el problema es lo arraigada que está la idea que ese imbécil tiene del matrimonio, de las relaciones y de las mujeres. Si fuese solo un imbécil, no le dedicaría ni un minuto.

  7. Sergio
    8 marzo, 2016 at 11:05

    Naturalmente que la violación dentro del matrimonio es delito, ham pasado ya muchos años desde la primera condena por violación a un marido violador de su mujer, y eso sigue ocurriendo (cuando hay denuncias, cuando hay atestado, cuando hay pruebas). Otra cosa es que este tipo de obviedades no se enseñen a los niños en casa o en las escuelas y los hombres pensemos que es un derecho. Otra cosa es que a los niños, en casa y en las escuelas, se enseñe que la mujer “de” uno es de uno. El propio lenguaje pervierte, con el uso del posesivo. Saludos