Las feministas no consideramos que todos los hombres son violadores

como vestía mi agresor

 

Es curioso cómo nos acusáis con frecuencia a las feministas de odiar a los hombres, de considerarlos maltratadores y violadores solo por el mero hecho de tener pene, cuando la realidad es que las feministas tenemos mucho más respeto por los hombres de lo que “el sentido común” nos dice que es razonable.

Nos hemos criado y educado en una sociedad que nos dice desde antes de que nos venga la primera regla que tengamos cuidado con los hombres. Que los chicos sólo quieren una cosa, que van todos a lo que van y luego si te he visto no me acuerdo. Que tengamos cuidado y no nos vistamos de manera provocativa porque los hombres no pueden contenerse a la vista de un escote, unas piernas o un culo bien marcado, que es peligroso enseñar demasiado porque “vamos calentando” y nos pueden violar. Nos han enseñado a tener cuidado cuando salimos de fiesta por si nos ponen droga en la bebida, a no volver solas a casa, a mandar un mensaje confirmando que hemos llegado bien. Nos dicen que en el trabajo nos vistamos de forma discreta, que hay mucha víbora que se viste de zorrón para calentar a los pobres hombres que no pueden controlar sus instintos y aprovecharse de eso para denunciarles por acoso sexual y sacarles el dinero, pero claro, es que si vas provocando, pues lo normal.

Campaña para previr "situaciones incómodas": Las cosas claras DESDE EL PRINCIPIO
Campaña para previr “situaciones incómodas”: Las cosas claras DESDE EL PRINCIPIO

Nos han enseñado que las mujeres promiscuas tienen mayor riesgo de violación y de maltrato que las chicas decentes, porque los hombres se consideran con derecho a forzar a las putas que follan con cualquiera, a ver por qué no va a querer follar también con ellos. Nos han enseñado a temer al desconocido en el callejón oscuro, pero resulta que en el 70% de los casos el abusador es un miembro de la propia familia y en un 20% un conocido cercano. Nos han enseñado que un “no” no siempre significa “no”, porque las chicas tienen que “hacerse respetar” y los chicos tienen que insistir. Nos han dicho que si una mujer maltratada permanece junto a su maltratador, por algo será, algo sacará ella para seguir ahí, y por lo tanto es tan culpable como él, o como mínimo cómplice. Cada vez que una mujer “aparece muerta” hay alguien que dice en voz alta lo que muchos piensan: ¿qué habrá hecho esa mujer para que el pobre hombre pierda la cabeza y cometa una locura? Incluso pretenden que los celos puedan ser un atenuante en caso de violencia contra la pareja. Nos han dicho que a las mujeres las matan cuando ellas no se someten a la voluntad de su pareja, o incluso cuando piden el divorcio. A ver si se han creído que tienen libertad para hacer lo que les de la gana sin respetar a su hombre, es que las tías te provocan y a veces hay que ponerlas en su sitio, que hay mucha puta suelta.

Que sí, todos podemos cometer delitos seamos hombre o mujer, y que la violencia no tiene género y lo que tú digas. Pero es un hecho que a los chicos no se les educa para tener miedo de las mujeres, y en cambio a las mujeres se nos educa desde niñas para protegernos de los hombres. Y no es casual: el 90% de las personas adultas condenadas en España por algún delito son hombres. Si la violencia no tiene género, entonces las estadísticas son un misterio.

 

personas adultas condenadas españa
Fuente: El País

 

Las psicólogas y otras profesionales que trabajan en las cárceles están hartas de escuchar el mismo mensaje: “es que la masculinidad es muy chunga, te ves obligado a hacer muchas locuras para no quedar como una maricona“. Misoginia y homofobia, una vez más de la mano alentando la violencia.

En resumen: nos han enseñado desde pequeñas que los hombres no pueden controlarse, que son violentos por naturaleza, que son más sexuales que nosotras y que no pueden controlar sus impulsos incluso en contra de nuestra voluntad (que no de la suya). Nos han enseñado que es “de sentido común” no confiar en los hombres y cuidarnos de ellos, de no provocar ni su libido ni su agresividad… Nos han enseñado a que somos nosotras quienes tenemos que cuidarnos de los hombres. Habéis creado una sociedad de niñas que crecen pensando que, para su seguridad, deben ser sumisas y no provocar a los hombres, y así no les pasará nada.

 

Fotografía: Ashley Armitage
Fotografía: Ashley Armitage

 

Y, sin embargo, nos decís que somos las feministas quienes odiamos a los hombres (cisgénero y heteros, por supuesto, porque a quienes no encajan en el canon heteronormativo ni siquiera los consideráis “hombres”) y decís que generalizamos injustamente, que los consideramos a todos violadores por el mero hecho de tener pene. Y esto es FALSO. Las feministas tenemos bastante más consideración por los hombres que quienes enseñáis a las niñas que deben cuidarse de ellos.

Cuando le dices a tu hija que ese niño que le tira de las coletas lo hace porque le gusta, o cuando le quitas importancia a que le hayan levantado la falda en el patio del colegio porque son cosas de críos, estás perpetuando la idea de que las agresiones no son importantes, que la manera en que los hombres demuestran su afectividad es mediante agresiones porque no saben hacerlo de otra manera, y que no pueden contenerse ante unas faldas. Y es contra esa idea de que “los hombres son así y no pueden evitarlo” contra la que las feministas nos revelamos.

Las feministas tenemos bastante más respeto por los hombres porque consideramos que son personas racionales y no animales que no pueden controlar sus instintos más básicos. Creemos que los hombres pueden respetarnos como personas, independientemente de los centímetros de piel que vayamos enseñando. Creemos que los hombres, por muy calientes que se pongan, son capaces de saber que NO significa NO, que no pueden ir agrediendo a mujeres a lo loco utilizando como excusa cómo van vestidas. Solo tienen que querer respetarnos como personas y no pretender imponernos sus deseos por encima de nuestra opinión.

 

10620693_1511880999029108_1012768091025684644_n

 

Las feministas tenemos bastante más respeto por los hombres del que nos han enseñado a tener. Les respetamos como personas, y creemos que son perfectamente capaces de controlas sus instintos. Y por eso luchamos contra una sociedad que nos educa a nosotras en la sumisión y que nos enseña que debemos cuidarnos, mientras disculpa los comportamientos nocivos de los hombres amparándose en cómo íbamos vestidas, en si nosotras lo provocamos, en si dimos pie a que se nos maliterpretara, en si habíamos bebido, en si volvíamos tarde a casa, en si íbamos solas de noche, en si no llevábamos un silbato al cuello para evitar que nos violen.

No, los hombres no son violadores, pero se han criado y educado en una sociedad que les dice que traspasar los límites de una mujer no es tan grave, que el acoso fuera de determinados contextos ni siquiera es delito. Que pueden traicionar la confianza de una mujer y la culpa será de ella por tonta. Que si un hombre maltrata a una mujer y esta permanece a su lado ella es tan culpable como él. Que si los hombres la tratan mal, es porque ella se lo ha buscado con su estilo de vida. Que si una mujer está lo bastante borracha como para no ser capaz de articular un “NO” rotundo y oponerse con firmeza incluso utilizando la violencia eso significa que consiente, que si un hombre comete un delito contra la libertad sexual de una mujer (o incluso contra la de muchas) quien será inmediatamente puesta en duda será ella. Esa cultura que define la sexualidad masculina como desbordante e incontrolable se llama cultura de la violación, y es indudable a quien beneficia.

 

535350_828841323912178_1059242383955351632_n

 

No, las feministas sabemos que no todos los hombres son violadores. Créeme, lo tenemos claro. Pero eso no significa que podamos confiar alegremente en todos los hombres. ¿No nos habéis dicho que debemos desconfiar de todo el mundo, hombres y mujeres? Pretendéis que no confiemos en nadie para un juego inocente como enviar fotos eróticas, y sin embargo cuando hablamos de agresiones sexuales reaccionáis enardecidos si os decimos que, ante la duda y por simple precaución, sois el violador de Schrödinger. ¿En qué quedamos? Aclaraos.

El problema no es que todos los hombres sean violadores. El problema es que todas las mujeres han sufrido a lo largo de su vida algún episodio de abuso sexual, de mayor o menor gravedad, porque vivimos en una sociedad que lo consiente, que conlleva que sean las víctimas quienes se sientan avergonzadas en lugar del agresor, y que culpa a las víctimas cuando deciden dejar de callar:

– A lo mejor ella lo provocó con su comportamiento. ¿Cómo iba vestida? ¿Habló con él?
– A lo mejor lo cuenta ahora porque lo único que quieren es llamar la atención.
– Si de verdsd le ha pasado lo que cuenta, lo que debería hacer es callarse y denunciar.
– Ya lo ha denunciado, a lo mejor lo dice por rencor, para joderle la vida a él. AL POBRE.
– No me gusta que contéis episodios de violencia sexual que habéis sufrido porque me siento generalizado.

Frente al indignado “Not All Men”, las feministas sabemos perfectamente que “Yes All Women” y nos negamos a quitarle importancia a las agresiones cotidianas, las que no te destripan la vida ni requieren largos periodos de terapia pero son agresiones también, mientras para vosotros es más fácil mirar para otro lado, acusarnos de histéricas malfolladas y decirnos que “vemos machismo en todas partes“.

MACHISMO

Las feministas creemos que los hombres son perfectamente capaces de controlarse. Que no todos los hombres son violadores. Y por eso queremos vivir en una sociedad que no les disculpe, que no nos culpe a nosotras por provocarles. Por eso queremos vivir en una sociedad libre, en la que podamos vestirnos como nos de la gana sin miedo a “provocar” el deseo incontrolable de un hombre que nos viole. Por eso queremos vivir en un mundo en el que solo SÍ signifique SÍ, donde las mujeres podamos comunicar abiertamente nuestro deseo sin tener que hacernos de rogar y se nos respete como personas sin necesidad de “hacernos respetar” escondiendo los centímetros de piel que se consideren aceptables para no desatar la libido irrefrenable del macho animal. Las feministas consideramos a los hombres capaces de contorlarse y por eso creemos que es posible vivir en un mundo en el que no se nos fuerce a tener sexo con un hombre en contra de nuestra voluntad por el mero hecho de haber bebido, bailado, coqueteado o haber tenido una cita (o muchas) con él.

Y si no es posible vivir en una sociedad así por el momento, hasta que instauremos el coñiarcado vaginocéntrico, al menos consideramos que tenemos derecho a defendernos.

 

virgine despentes

 

¿Tienes algo que comentar?

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 228 suscriptores

  33 comments for “Las feministas no consideramos que todos los hombres son violadores

  1. Robert
    11 enero, 2016 at 11:02

    Genial, únicamente añadiría “dejad de lloriquear”, pero creo que aún se ofendería alguien y así no acabaríamos nunca.

    Por cierto, muy tremebundo el consejo para atraer a hombres buenos, focalizando el problema en las posibles víctimas, así estamos…

  2. Pffff
    11 enero, 2016 at 13:27

    No sé si reír o llorar, pero cualquier persona con dos dedos de frente ve un problema entre este artículo y

    “Cómo practicar sexting con seguridad (con hombres heterosexuales)”

    No odiais a los hombres cisgénero y heterosexuales, pero parece que crees que mujeres, homosexuales transgénero están éticamente en una escala superior.

    Ah, y este comentario es para enmarcar

    “Algún hombre de confianza debe haber. No sé dónde, pero seguro que existe.”

    debemos estarte muy agradecidos por que todavía nos das una oportunidad y crees que alguna excepción a nuestra horrible forma de ser habrá.

    • 11 enero, 2016 at 15:12

      Queda demostrado: las mujeres no solo somos ética y moralmente superiores, sino que además sabemos manejar mejor la ironía y tenemos un sentido del humor más afinado.

      A pasarlo bien, Eduardo de Projusticia 😉

      • 18 enero, 2016 at 22:25

        Hola Jessica, soy Ramón Aravena de Chile. Explícame tus ironías en tu articulo por favor. Yo al leerlo lo encontré un articulo serio, correcto y preciso. Además se entiende perfectamente como piensas y la verdad es que te apoyo completamente. Pero me pierdo con tu respuesta a esta persona que firmó “Pffff”, no veo la ironía en tu articulo, no veo la superioridad ética ni moral y todo eso. Tampoco somos superiores los hombres, no es necesario responder esta parte.

        Muchas gracias de antemano.

      • 18 enero, 2016 at 22:28

        La ironía estaba en el propio comentario.

      • 18 enero, 2016 at 22:33

        Vale, me acabo de dar cuenta de lo que ha ocurrido. “Pfff” en realidad no respondía a este artículo, sino a este otro “Cómo pacticar sexting con seguridad (con hombres heterosexuales)“, de ahí la confusión. En ese OTRO artículo hago uso de la ironía para decir que cuando se nos llama tontas cuanto un hombre falla al pacto entre una pareja y difunde las fotos desnudas de una mujer, se culpa a la mujer y se le dice “si mandas fotos a un hombre ya sabes a lo que te expones”. Eso es una culpabilización del hombre en su conjunto, ¿sabes a lo que te expones? ¿no te puedes fiar de ningún hombre entonces? ¿Pero eso no es una cosa que dicen las feminazis odiahombres? De ahí la ironía en ese otro artículo.

      • 19 enero, 2016 at 12:39

        Muy claro. Gracias.
        Por cierto, hay mujeres tontas y las hay inteligentes, las neuronas, capacidad de análisis, inteligencia emocional, etc, no son privativas de algún genero. Mi pareja es una mujer MUY inteligente, entre otras virtudes.
        Buen día.

  3. Samuel
    11 enero, 2016 at 14:30

    Gracias Por el artículo. Como hombre, tengo muy claro, que quien mejor defiende la dignidad del sexo masculino en nuestra especie, es el movimiento feminista. Desde hace tiempo que llegué a esa conclusión.

  4. 11 enero, 2016 at 14:49

    Genial, como siempre. Has repetido muchos conceptos varias veces, lo cual me suele agotar en una entrada, pero creo que esta ha estado muy logrado (a ver sin se enteran). Gracias, como siempre, y ahora a compartir! 😉

  5. Álvaro
    11 enero, 2016 at 17:33

    ¡Muy buen artículo! Me ha gustado especialmente la parte en la que se relaciona misoginia y homofobia.

  6. Jacinto
    11 enero, 2016 at 18:19

    Así como en otro artículo manifesté no estar de acuerdo en algunas cosas (y me corriste a gorrazos, todo sea dicho), este me ha gustado. Te voy a dar una buena noticia: sí, somos capaces de controlarnos. Y al que no lo haga, por mí que le corten el nardo y fuera. Un saludo

    • 11 enero, 2016 at 18:57

      He buscado el artículo al que te refieres. Y es normal que te corrigiera a gorrazos: veníais de finofilipino en manada con el hacha de guerra levantada y una, que no nació para santa, tiene una paciencia tirando a escasa.

      Lo que no me imaginaba es que de aquel flame veraniego hubieran quedado lectores fieles. Eso sí ha sido una agradable sorpresa.

      • Jacinto
        12 enero, 2016 at 12:03

        Pues ya ves; los hay que no somos tan cerriles jejeje. Te leo, y hay mucha verdad en tus artículos. Me gustan. A veces difiero en algunos puntos, pero es natural; cada uno tiene su proceso. Un saludo y a seguir haciendo pupa, que en estos temas desgraciadamente es necesario

  7. chris
    11 enero, 2016 at 19:05

    Muy buen artículo, totalmente de acuerdo con lo que se expone y reivindica

  8. Michel
    12 enero, 2016 at 12:28

    Estoy completamente de acuerdo en la descripción del problema y “el decálogo” misógino del sistema capitalista, ahora bien, encuentro un par de objeciones que creo que pueden ser interesante debatirlos:

    1-La cuestión de la responsabilidad en la reproducción de la misoginia: creo que se trata más bien de una cuestión de poder, por lo tanto, de gente (más que de género) que ejerce de represor y se identifica con el poder, a veces también sin dejar de ser una víctima del sistema. Véase por ejemplo la cantidad de profesorxs (de sexo femenino) ejerciendo una represión emocional y sexual brutal sobre niñas y niños. Subrayo la complejidad del asunto, porque al mismo tiempo que reprimen, evidentemente, son reprimidas. Véase también el papel perverso de las monjas para con las mujeres del pueblo. También es necesario señalar que los mandos superiores en educación y religión son copados por hombres (hombres de una determinada clase social) cuya mierda misógina es reproducida también por hombres de clases bajas y populares que identificándose con el opresor no solo reprimen a sus compañeras e hijas sino que reprimen su propia “feminidad” (si aceptamos la generalización, claro) de ahí las reacciones secundarias: homofobia introyectada y proyectada y otro tipo de obsesiones sexuales.

    2-La cuestión del delito: aquí, convendría pararse y no dejarse engatusar por las estadísticas que favorece el Estado y preguntarse la noción y función del “delito”, que no deja de ser en realidad “un proceso” ya que es maleable y está en continuo cambio en función de los intereses de la clase dominante. Un delito, más bien que un acto execrable de violencia frente a alguien, es todo aquello que no interesa a la clase dominante; la cárcel una “imagen” que sirve como amenaza al resto: pórtate bien. Entre los delincuentes podemos encontrar a verdaderos criminales (mafiosos, violadores, asesinos, etc), robaperas de alta gama (los menos), raterillos (robos de menor importancia), microtraficantes (vendedores de sustancias prohibidas aquí y ahora) y también presos políticos, por ejemplo. Puede que sea un orgullo ser un delincuente en algunos momentos (preso político o en otro momento histórico facilitar el aborto) o que ser un delincuente puede que sea la única salida (por ejemplo, cultivar y vender marihuana) para poder vivir.

    Los hombres podemos y debemos hacer nuestro ejercicio personal de “purga” de la misoginia interiorizada (prefiero hablar de misoginia que de machismo, ya que el primer término es mucho más descriptivo) y debe ser, primero, desde uno hacia uno mismo y su entorno y huir de señalar a nada ni a nadie. Por mi experiencia, “ilustrar” y “culpar” desde una postura altiva no sirve. Sirve más el ejemplo y el “argumento tranquilo” siempre que no haya una situación de violencia, cosa que hay que evitar siempre. Sirve también mucho más el apoyo mutuo, el trabajo psicológico en grupo y el cariño que el decálogo político. Pero lo principal de todo es currarse a sí mismo.

  9. 16 enero, 2016 at 19:34

    Vengo de un artículo donde hablas de SEO y la duplicación de contenido y me encuentro con esto y tengo que decir que discrepo totalmente o en gran parte con lo que propones, porque como buen feminista (aquí las englobo a todas si) miras solo la mitad de la historia. Yo te propongo hablar de la historia completa, y es ahí donde la historia cambia, y en grande. Mi próxima argumentación va con ánimo de construir, y lo anterior también, me banco los palos como no, porque supongo que me vas a saltar con las garras, pero es lo que opino.
    NO ES CORRECTO: “Habéis construido” ¿Quiénes hemos construido? ¿Los hombres? ¿Y donde estaban las mujeres en esa construcción de la sociedad?
    A mi me han jodido en lo económico tanto mi familia como mis mejores amigos. ¿Soy la víctima? Si, pero SOY RESPONSABLE también ya que yo permití que me pasara eso, y más de una vez. No, no estoy haciendo analogía a la violación, eso es harina de otro costal. Las mujeres también son responsables de haber construído una sociedad así.Quién fuera mi esposa, en su momento me engañó con mi propio hermano. ¿Quíén recibió mayor condena social por parte de las mujeres?Exacto, mi ex esposa. ¿Es culpa de los hombres eso?
    Y no hay excusas, yo recibí la misma educación que todos, pero nada me impide pensar, esa es mi frase de cabecera
    Y con respecto a lo de las niñas que les levantan la falda. Te cuento que cuando estaba en 6º de escuela me agarraron entre 3 y me bajaron los pantalones, todas las niñas me vieron ya que fue en medio del patio. Tenía 3 opciones, hablar con superiores y que no te den pelota (igual que les pasa a las niñas), cargarlos a palos (igual que pueden hacerlo las niñas, y si no tienen fuerza, los hombres petisos tampoco la tienen y se la tienen que bancar) o callarse la boca y seguir su vida como si nada. Yo opté por la tercer opción, solo que no ando llorando que la sociedad apaña a esos abusadores (que de hecho lo hace), pero cuando hablo de sociedad, hablo de HOMBRES Y MUJERES.
    No es correcto lo que afirmas, la historia completa siempre es otra cosa. Aún me acuerdo cuando tenía 17 años y conocidas hablaban de que iban a estudiar para ser secretarias y yo deseaba ser gerente. No entendía como alguien podía desear estudiar para ser secretario, en mi cabeza de empresario, era inentendible. Luego son esas mismas mujeres las que salen a decir que no hay igualdad de oportunidades.
    Y por último, aquí incurres en otro error:
    ” Si la violencia no tiene género, entonces las estadísticas son un misterio.”
    La diferencia esta en que el hombre comete violencia que generalmente es condenada con cárcel, la mujer lo hace de otra manera y esta condena, no es con cárcel.
    Un ejemplo claro: LA VIOLENCIA SEXUAL, este es un ejemplo clásico.
    Si un hombre fuerza a su esposa PUEDE ser condenado por violación. Okey, cárcel, hombres abusadores y todo eso.
    Si una mujer fuerza a un hombre a ser celibe, no es condenada con cárcel. Resulta que el hombre se casó, tienen hijos y luego su mujer se pelea con él o lo que sea y lo condena a una vida sin relaciones sexuales. Quién sea hombre, sabe lo que es estar 1 semana sin relaciones sexuales, la agonía que se siente, las mujeres no tienen idea de las sensaciones que empiezan a suceder en el pene. Yo estuve dos años sin tener relaciones sexuales y sin masturbarme. Recuerdo que al final de esa épica época, llegué a eyacular hasta dos veces en la noche durmiendo. Y luego una eyaculación por día o día por medio. El cuerpo empieza a reaccionar de un montón de maneras, las mujeres no saben lo que es pasar por eso, ni que hablar del humor que uno empieza tener, te afecta en todo.
    Entonces, este hombre, tiene hijos, su mujer lo condena a no tener relaciones sexuales y esta rehen de ese matrimonio ya que si se divorcia, tiene que pasar manutención para los hijos y aparte, vivir él, en otra casa y las cuentas, no le dan. Eso es violencia también, ya que si un hombre se casa, es para tener relaciones sexuales, sino no se casa, así de simple. Si quiere una compañera, más le vale una amiga que le sale más barato que una esposa. Quién se haya casado, sabe todos los gastos que se vienen extra con respecto a cuando uno es soltero.
    En fin, si tu fueras hombre, y estuvieras en mi cuerpo, sabrías todo lo que ocurre en un caso de ese tipo de violencia. Por supuesto, que no me volví violador ni nada (no justifico la violación), pero decir que “Si la violencia no tiene género, entonces las estadísticas son un misterio.” es solo tratar de esquivar los temas reales.
    Me han pegado tres veces en mi vida en peleas. Las tres me pegaron de forma cobarde desde atrás. ¿Sabés cuales son mis recuerdos más dolorosos? Cuando las compañeras de clase se burlaban de mí y decían que era feo. Recordar esos momentos, me genera una impotencia muy grande (en ese tiempo yo era muy educado, no como ahora, ahora si que les hubiera retrucado alguna cosita). De las peleas apenas quedan en la anécdota, sin embargo, sobre toda por la última que tuve, con esa si podría haber terminado preso, aunque esta, cause menos dolor que mis “compañeras”.
    Esa, estimada, es la historia completa.

    • 16 enero, 2016 at 22:13

      MADRE DEL AMOR HERMOSO, no sé ni por dónde empezar. Está bien que asumas que me voy a tirar al cuello, no es un prejuicio ni nada, es saber que vas a decir UNA SARTA DE GILIPOLLECES A KILO POR PÍXEL y te previenes. Hombre precavido, así me gusta.

      ¿Cárcel para las mujeres que no quieran follar con sus maridos porque es malísimo no follar y no pueden masturbarse y hay que pagar manutención de los hijos y a ver dónde van a vivir los pobres? Fenomenal. Cárcel para las mujeres que no quieran follar con sus maridos, a ver qué se han creído que es eso de disponer de libertad sobre su propio cuerpo, malditas zorras feminazis.

      Si un hombre se casa es para tener relaciones sexuales, si no no se casa“. ¿Sabes que existe una cosa a la que llaman “el oficio más antiguo del mundo”, y no es por casualidad? Apunto el dato.

      Caso personal, anécdotas, lo que le pasó a un amigo de un primo de un vecino de un cuñao de un tipo que conocí una vez en el bar, datos… ¿quien los diferencia? Esa gentuza con gafas y con estudios de cosas que no sirven para nada como sociología, estadística…

      ¿Cómo voy a ser yo un privilegiado si a veces estoy triste? Ea, ea, ea. Cura sana, cura sana…

      No justifico la violación PERO“. PERO. El estadio se viene abajo, aplausos de la afición, en el Fondo Norte se oyen gritos de “¡MACHOTE, MACHOTE!”

      Las mujeres se burlaban de ti porque eres feo, ergo el patriarcado no existe. Aplauso. Ovación cerrada puesta en pie. El público pide un bis.

      En fin, que puedes seguir vomitando mierda, pero en este blog desde luego no va a ser.

    • Álvaro
      16 enero, 2016 at 22:44

      “Quién sea hombre, sabe lo que es estar 1 semana sin relaciones sexuales, la agonía que se siente, las mujeres no tienen idea de las sensaciones que empiezan a suceder en el pene”
      Ya ves, a mí se me pone de color verde, empiezo a sufrir convulsiones, me sale espuma por la boca y hablo en lenguas muertas. Lo que hay que leer…

    • Jacinto
      22 enero, 2016 at 20:53

      Joder colega, te has cubierto de gloria. Me ha encantado la frase de “nada me impide pensar”. El problema es que a ti,algo te lo ha impedido. O sea, que violar es tan violento como que te digan “no me quiero acostar contigo”. ¿Pero qué mierdas andas pensando para decir algo así? Solo un par de cosas: la primera es “cinco contra un calvo”… busca en internet. La segunda es que no sabía que el esclavismo fuese culpa del esclavo, pero vamos, que me has abierto los ojos. Y ahora en serio: piensa en lo que acabas de decir, pero hazte una paja primero, que con esas cosas que te pasan cuando llevas una semana sin follar miedito me dan tus conclusiones.

    • Jen
      18 febrero, 2016 at 8:38

      Madre mia… antes de darle a enviar deberias haberle dado a releer… eres em perfecto ejemplo del que habla el articulo…

  10. David
    16 febrero, 2016 at 1:33

    Admito que he pensado así. Admito haberle dicho a mi hermana que no venga sola. Que mande un mensaje, que no se vista así …. eso no se lo he dicho. Pero lo he pensado. He tenido miedo, un miedo físico, visceral, patriarcal. El miedo lo aprendí de mi madre, no de mi padre, pero da igual. No descubro nada diciendo que hay mujeres machistas a punta pala. Lo que más miedo me daba era la violación, desde luego. Me han impactado esos traumas desde siempre, más que ninguna otra degradación. Como hombre no creía que hubiese mayor humillación que ser violado. Como hermano de una mujer, igual.
    Ese patriarcado está entronizado, sistematizado en todos los niveles de la sociedad. Pero el nivel que a mí más me asusta es el de la educación. Porque en España sigue siendo tabú la sexualidad y ni las familias ni las escuelas (en términos generales) han encontrado la manera de normalizar la sexualidad en ningún contexto. Ni siquiera con la desnudez se sienten cómodos. Lo de los instintos sexuales se suele relacionar con conductas sórdidas. En otras palabras, pienso que la represión y el miedo (más tamizada, menos evidente que hace 30 o 40 años) crean obsesos y salidos continuamente. También crean estereotipos eternos en las mujeres, evidentemente.
    No me puedo creer que a estas alturas haya que aclarar que No significa No; pensé que mis miedos serían una reliquia a estas alturas y estamos casi peor que hace 20 años. También me sorprende que no se le de importancia a la violencia psicológica, invisible y no denunciable, de muchísimas mujeres hacia los hombres. Porque también perpetúa un espíritu de superioridad de género, que fomenta sentimientos de culpa y frustración (el abono de muchas agresiones).

    Bueno, que me ha gustado el artículo. Muchas gracias.
    Pd. Aunque el punto de vista de Mundroide sea imposible de compartir, está hablando con sinceridad. De la sinceridad se pueden aprender cosas… aunque lo haya leído con las manos en la cabeza.

    • 16 febrero, 2016 at 8:16

      Solo un matiz: cuando una mujer ejerce violencia psicológica hacia un hombre, la sociedad se apresura a denunciarlo, le llaman “calzonazos” y todos los inputs que recibe ese hombre van encaminados a romper la relación y liberarse. Cuando es el hombre quien ejerce violencia psicológica en la mujer, paso previo para ejercer otro tipo de violencias como física y/o sexual, la sociedad lo normaliza, lo disimula, es normal que él sea dominante porque es “protector”, es normal que quiera limitar tu libertad y tu círculo de amigos porque “se preocupa”, es normal que te quería controlar el móvil porque “a ver con quién tienes tú que hablar”, es normal que no quiera que salgas porque “os ponéis a zorrear”, es normal que no quiera que te vistas de determinada manera porque “vas provocando”… Y así un cúmulo de situaciones que te dejan aislada con la aquiescencia social. Al revés no pasa. No seamos equidistantes.