Enseñar a los hombres a no violar

“¡¿Cómo vamos a enseñar a los hombres a no violar?! ¡Eso es imposible! Los violadores son locos, algo falla en su cabeza, deben ser tratados en psiquiátrico pero no se les puede enseñar a no violar.”

FALSO.

Quien hace afirmaciones de este tipo está pensando en una forma de violación muy concreta: el callejón oscuro, el hombre que acecha a su víctima, una navaja en el cuello y un asalto violento.

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Tengo noticias: este tipo de violaciones representan una minoría del total. Es falso que los violadores sean hombres que ni saben controlarse y por eso los demás podéis estar tranquilos. En 7 de cada 10 violaciones, el agresor es pareja o familiar de la víctima y 2 de cada 10 un conocido cercano o amigo. En el 10% de violaciones restantes, también es frecuente que inicialmente fuesen un encuentro sexual deseado en el contexto de una noche de fiesta y ligue, que acabe derivando en abuso sexual.

En 3/4 partes del mundo, la violación dentro del matrimonio ni siquiera es delito, y en el resto del mundo “civilizado” el tema del consentimiento explícito aún está sujeto a debate porque no tenéis del todo claro los límites, que NO significa NO, y ni te cuento ya ir un paso más allá y asumir que SÓLO SÍ significa SÍ.

La forma de enseñar a los hombres a no violar radica en el comprender lo que implica el consentimiento explícito. En aprender que NO es NO incluso con las bragas bajadas. Que sólo SÍ significa SÍ. Que llamar violación a tener “sexo” con una persona en estado de embriaguez tal que no pueda ni tenerse en pie no es algo propio de feministas radicales sino ajustarnos a la definición de violación en términos literales. En el cuento original, por ejemplo, La Bella Durmiente despierta tras dar a luz a gemelos concebidos mientras aún estaba durmiendo. La Bella Durmiente es la historia de una violación romantizada. ¿Te lo habías planteado? Y, sin embargo, nos parece de lo más normal contarles a los niños pequeños que si un príncipe está enamorado puede besar a la princesa son consentimiento, mientras está dormida, porque es un beso de amor verdadero y entonces está todo bien. ¿De verdad sigues creyendo que a los hombres se les educa para no violar?

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Una forma efectiva de enseñar a los hombres a no violar consiste en apreciar lo tóxico de determinadas ideas que se nos vienen transmitiendo desde hace generaciones como que las mujeres “para hacerse de rogar tienen que hacerse de rogar”. Erradicar el concepto sobre el cual gurús de la “seducción científica” han construido su negocio y su reputación de “seductores”: cuando una mujer dice “NO”, si crees que en realidad dice “SÍ” o que puede llegar a decir “SÍ” si la presionas lo suficiente, te convierte en violador. Y eso no significa que tengas un problema de control de los impulsos: eso implica que te han educado en esta sociedad en la que la mujer no puede verbalizar su deseo sexual sin ser etiquetada de puta, zorra, o “sueltecita”, que te han educado en esta sociedad en la que dejar a un hombre con “dolor de huevos” te convierte en torturadora y donde el término “calientapollas” restringe nuestra libertad de decisión.

Campaña para previr "situaciones incómodas": Las cosas claras DESDE EL PRINCIPIO
Campaña para previr “situaciones incómodas”: Las cosas claras DESDE EL PRINCIPIO

Incluso desde campañas para prevenir “situaciones incómodas” (una forma muy neutra de definir el acoso sexual) se nos insta a salir de casa sabiendo de antemano si queremos follar o no. Las cosas claras DESDE EL PRINCIPIO porque si cambiamos de idea podemos generar “situaciones incómodas” y acabar sufriendo acoso sexual o algo peor por calientapollas, porque parece mentira que aún no sepas que los hombres no saben controlarse, que pareces tonta. ¿Ah, que los hombres sí saben controlarse? ¿Y entonces lo de llamarnos “calientapollas” a qué obedece?

Dejemos de una vez de pensar que los violadores son tipos con pasamontañas y navaja que te asaltan de madrugada en un callejón oscuro. Esa idea solo sirve para calmar vuestras conciencias y para ponernos en peligro a nosotras. Así que si eres de esa clase de tíos que crees que te mereces una medalla por ni violar, dale una vuelta. Tal vez ahora comprendas por qué 1 de cada 3 mujeres será víctima de al menos una agresión sexual a lo largo de tu vida. ¿Tu hermana, tu madre y tu novia? Al menos una de las tres.

Si ahora, en vez de indignarte y clamar un #NotAllMen que no nos va a servir de nada, quieres sinceramente saber qué puedes hacer para evitar violar, te sugiero que leas la guía para no ser un violador que ha escrito Lidia.

 

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