Adultofobia gilipocéntrica

– La sociedad cada vez soporta menos a los niños pequeños.
+ No, mira: la sociedad cada vez soporta menos a los padres gilipollas. El crío no tiene la culpa de que tú seas imbécil.

Esta carta del lector publicada en El Periódico lleva estado rondando desde hace días, apareciendo de forma aleatoria en mi timelime de facebook compartido por diferentes contactos. Y me hace mucha gracia porque en él a los que queremos viajar sin críos ruidosos nos recomiendan que reservemos el vagón silencioso de Renfe. Yo tengo un defecto: tengo memoria. Y cuando me tocan los huevos, puedo ser un poco rencorosa. Y me he acordado de que cuando lanzaron el vagón silencioso de Renfe hubieron airadas protestas de padres por este vagón silencioso,  ahora nos recomiendan reservar ese vagón pero entonces que hubiera un espacio en el que no permitieran entrar a menores de 14 años les parecía que violaba la constitución España, la Europa y los Derechos del Niño, y por supuesto querían prohibirlo. Una selección de quejas de cuando Renfe lanzó el vagón silencioso:

Una breve cita del Haffington post para que entendáis a lo que me refiero del artículo “Niños no”. El triunfo del ocio solo para adultos:

La nueva moda de lugares sin niños ha despertado críticas por lo que algunos consideran una discriminación por edad. “Creo que hay una obligación de respetar a los niños“, sostiene Raquel, jurista y madre afincada en Bélgica. “Esto es una tendencia más del egoísmo y el individualismo en el que nos gusta vivir en occidente, donde se le da prioridad a la necesidad individual sobre la colectividad“, cree esta madre expatriada autora del blog Yo y mis mini yos.

(…) Jorge Cardona, miembro del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, asegura que no se puede prohibir la entrada a un menor cuando esa prohibición no sea por su bien, ya que contravendría “la Constitución Española, la Europea y los Derechos del Niño”. “Es una violación clara y objetiva del principio de no discriminación. Un niño tiene derecho a entrar donde quiera“, sentencia.

Este profesor de Derecho en la Universidad de Valencia señala que siempre debe prevalecer “el interés superior del niño” en el acceso a cualquier sitio, tal como recoge la Convención de los Derechos del Niño. “El derecho de no admisión se extiende hasta donde empieza a pisar otros derechos, y solo puede llevarse a cabo estableciendo una serie de requisitos (por ejemplo, un código de vestir), nunca una exclusión directa“, sostiene.

A esto es a lo que me refiero.

No me molestan los niños, pero me ponen del hígado los padres que quieren imponerme niños ajenos por cojones y que encima no me pueda quejar de su mala educación y la falta de límites mientras los pequeños monstruitos incordian y los padres miran para otro lado y hacen como si la cosa no fuese con ellos. Porque el problema no son los niños: el problema es la mala educación de los adultos que se la transmiten a los niños, y estos tienen bula papal porque “los niños son niños y necesitan expresarse“. Y los adultos son adultos y algunos son gilipollas que no se merecerían tener la custodia ni de un pez de colores.

 

Autora: Loish
Autora: Loish
 

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  3 comments for “Adultofobia gilipocéntrica

  1. 28 marzo, 2016 at 10:06

    Toda la razón…. es cierto que existe mcha niñofobia pero la culpa la tiene esa permisividad absoluta de la que gozaron (y gozan) los niños. Son intocables y se vuelven unos tiranos. Lo que el niño quiera, lo que el niño diga no vaya a ser que se aburra, que se frustre, que llore. Es por esos padres que quieren darles toooodo a sus hijos sin limites por los que la sociedad se hartó de sus insoportables criaturas (que seguro esos precisamente no van a ser los que me atiendan en el hospital, ni me paguen la pension, mas bien serán a los que pagar la escuela taller, los que irán a diversificación y los futuros ninis) ¿La culpa? Los padres obviamente.
    Caso típico: vas a un restaurante a cenar y el niño o niños corriendo por las mesas o por donde pueden porque logicamente pasada una hora se aburren como ostras. Y los padres cenando y charlando tan tranquilamente sin mirar para ellos. Luego esos mismos padres te acusan de niñofobia. Pues si, yo tengo niñofobia a los maleducados. Y cuando veo el percal en una cafeteria o restaurante, no entro. Porque está claro que los niños tienen derecho a entrar en cualquier sitio pero no todos los sitios son para niños. Vease los restaurantes, sidrerías (soy norteña) , cafeterias y lugares donde se divierten los adultos. Porque los parques, ludotecas, zona infantil de bibliotecas o zonas infantiles de restaurantes son para ellos. Y ningún adulto se mete a tomarse un cafe alli. Asi que la clave está en la empatía. Pero la empatía bidireccional. También de los padres hacia los que no tenemos niños. Un niño bien educado al lado a mi no me molesta. Pero un niño coñazo si.

    • 28 marzo, 2016 at 13:20

      Exacto, ese es el punto, pero para ellos sus niños son angelitos y que nadie les diga nada. Yo he estado en la biblioteca, que tiene toda una fachada de ventanales, viendo como unos niños de entre 8 y 12 años jugaban al fútbol dando balonazos contra la pared mientras los padres estaban sentados tan a gusto en el bar de al lado. Los niños podrían perfectamente haberse ido a jugar al parque estaba a 200 metros, pero entonces los padres no podrían tomarse tranquilamente la cervecita. O un niño pasar con el monopatín por entre las mesas de una terraza, tirar al camarero con la bandeja, los vasos y las bebidas, ¡y los padres echarle la bronca al camarero! Que podría haberle hecho daño a su retoño, hombre, que a ver si mira por dónde va que, tiene que fijarse en los niños que pasan a toda hostia en monopatín por la terraza entre las mesas. ¿Que el parque infantil está 200 metros más allá? Es que si se va donde pueden jugar los niños, los padres no le ven, y en los bancos del parque se está muy incómodo. ¿Resultado? Dar por culo en todas partes.

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