Autodefensa

Estoy asistiendo ahora mismo a una conversación surrealista, rollo así:

– Si me agredes, si me tocas un pelo, me pienso defender.
+ Defenderte con violencia, uh, qué mal.
– Se llama autodefensa.
+ La violencia solo genera más violencia.
– ¿Y me defiendo con besos y sonrisas?
+ Hay formas más civilizadas de defenderse.
– ¿Sí, cuales? Dime una.
+ ¡Hembrista! ¡Feminazi!

Os lo juro.

Por un momento me he retrotraído a los tiempos del colegio, y me he visto a mí misma en la puerta, corriendo, con un grupo de 5 matones corriendo detrás de mí para pegarme, que me rodeaban y me daban empujones mientras me escupían, me pegaban chicles en el pelo y me insultaban… y a mí misma tratando de razonar con ellos en lugar de defenderme de sus agresiones como buenamente pudiera. Porque claro, la violencia solo genera más violencia, y hay que dialogar mientras dejas pacíficamente que te agredan, te insulten y te acosen, que eso de defenderte con violencia está fatal, eh, uh, qué feo… Mira, ¿para qué os voy a engañar? No lo veo claro. Para mí que vuestro sistema tiene lagunas, no sé, dadle una vuelta. Si os soy sincera, si en aquel momento hubieran aparecido 3 ó 4 amigas que se hubieran liado a hostias para quitarme de encima al grupo que me estaba agrediendo, pues oye, hasta lo habría agradecido, fíjate tú. ¡Rápido, la feminazi agresiva ha confesado que es violenta y peligrosa, llamen a la policía!

 

Autora: Iris Brosch
Autora: Iris Brosch

 

A ver, aclaradme el tema para que yo lo entienda, que no lo tengo nada claro. Explicádmelo como si fuera tonta, para que no me haga líos:

  • Si un tipo intenta violar a una mujer, ¿no puede ella propinarle un rodillazo en los huevos? No, claro, la violencia solo engendra violencia, tendrá que razonar que NO significa NO, y que no es una calientapollas, oiga, vamos a ver, que yo te estoy hablando con respeto.
  • Si un tipo intenta robarte a punta de navaja, ¿puedes responder dándole un puñetazo y saliendo por piernas a continuación, o tienes que sentarte a negociar con el atracador sobre las características intrínsecas del sistema capitalista? Oye, no sé, a lo mejor le convences de que no te robe, porque ya sabes que toda violencia engendra violencia y no queremos eso, ¿verdad? Claro que no, seguro que hay formas más civilizadas de defenderse. Quizá puedo decirle que espere un momento, que tengo que hacer una llamada. ¿Hola? ¿091? Sí, verá, que si pueden venir rápido, que tengo a un señor con una navaja en mi cuello, y no quisiera yo defenderme agresiva y violentamente, ¿sabe usted?

¿Revisten estos casos la gravedad suficiente como para que apeéis vuestros valores absolutos cuando son aplicables a terceras personas? ¿Podemos dejar por un momento todo ese rollo happy flowers de “la violencia solo engendra violencia, la autodefensa es caca, hay otras formas más civilizadas de defenderse“, o aún no? ¿No hay consenso para estas situaciones tampoco? ¿Dónde trazamos la línea? ¿Cuánto es lo que tenemos que soportar hasta que se nos permita defendernos, ya sí con legitimidad y vuestra bendición? Lo de poner la otra mejilla, ¿es una recomendación que nos hacéis a nosotras de modo hipócrita, o también lo practicais? ¿O quizá es que nunca os habéis visto en situación de poner a prueba vuestros sólidos conceptos morales? ¿Qué tal se ven los toros desde la barrera?

 

te meto un meco que te reviento

 

Me pregunto qué tenéis en contra de que las mujeres se defiendan. Y la única respuesta que encuentro es que nos queréis así, sumisas y calladas, para poder someternos a vuestra voluntad sin armar demasiado escándalo. Pretender que la víctima de una agresión no pueda defenderse es amparar la impunidad del agresor. Hacéroslo mirar si veis que tal.

Oye, una idea loca que se me viene a la cabeza: ¿qué tal si damos menos leccioncitas desde una posición de superioridad moral respecto a temas que no hemos vivido nunca? Probadlo, a ver qué os parece, y luego ya si eso me contáis qué tal la experiencia. Por intentarlo una vez en vuestra vida tampoco os vais a morir.

 

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  4 comments for “Autodefensa

  1. 17 marzo, 2016 at 23:25

    Jessica, creo que quizás envié un comentario antes, por error. Por favor, te ruego que no lo tomes en cuenta porque no lo había terminado. Pero bueno, en éste te decía que llevo un buen tiempo leyendote desde México y que tenía varios días queriéndote escribir, pero sin haberme decidido, principalmente por cuestiones de tiempo. Antes que nada, quisiera comentarte sobre tu artículo que soy una gran admiradora de la violencia porque soy una mujer enojada, rabiosa, loca e histérica… Porque he sido una mujer violentada en múltiples formas y después de pasar por el hartazgo, decidí que no volvería a dejarme pisotear nunca más. Es cierto que a menudo trato de ser amable, pero cuando no te escuchan o cuando tu integridad está en riesgo, no hay más remedio y hay que pegar el grito, dar el puñetazo y patear al que esté en frente. Ni modo, quien no quiera una respuesta violencia, que no sea antes violento. Mi siguiente punto tiene que ver con lo mucho que admiro tu trabajo, aunque lo llames sólo un blog personal. Es cierto que lo es, pero desde que lo descubrí lo sigo, convencida de que tienes cosas importantes que aportar a la discusión entre los feminismos. Hay gente estúpida y verdaderamente agresiva que quiere dañarte y aunque no puedo ofrecerte ninguna solución, sí puedo refrendarte mi admiración desde el otro lado del océano, esperando que al menos saberte leída y apreciada por una sola persona, aunque evidentemente hay muchas más, te dé un poco de ánimo. Porque verdaderamente, leerte es un placer y te agradezco mucho que hayas abierto este espacio que tanto me ha hecho reflexionar.

  2. 23 marzo, 2016 at 15:19

    Madre mía, es para copiar el texto enterito y pegarlo en el vídeo del escrache al tal Álvaro (youtuber machirulo) para que haya al menos un comentario con sentido común. Me encanta. En mi caso, me ha recordado a mí de pequeña liándome a patadas y mordiscos y las profesoras llamándome “animal” (tal cual) a mí, no a ellos por empezar el intercambio de patadas. Se acabó el rollo de las niñas buenas, calladas y ‘educadas’ que ya está bien.

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