Píldoras dominicales #9

#106 El mundo es una pelea de pollas y edificios altos. Maravillosa entrevista a Irantzu Varela para PlayGround sobre hombres feministas, cuidados y conquistas. Por esta vez, y sin que sirva de precedente, pasaremos por alto que se trata de una entrevista a una mujer feminista centrada casi exclusivamente en HOMBRES.

#107 Muy fan The Good Wife y sus peleas de pollas:

– Estás en mi camino.
+ ¿Te tiras a mi mujer, y yo estoy en tu camino?
– Ahora sí.
+ Podría darte una paliza.
– Podrías intentarlo. ¿Y luego qué?

the good wife

 

#108 Wadi N-Daghestani, musulmana y feminista:

“Nuestro enemigo declarado es el feminismo colonial eurocentrista, que pretende eliminar nuestro contexto histórico, social y religioso para validar una única realidad posible de emancipación, la suya: ser mujer blanca, europea y laica”.

Lo cierto es que me provoca sentimientos ambivalentes. Entiendo su rabia y su lucha, pero. Sí, PERO. Que el enemigo declarado de las feministas musulmanas sea el feminismo eurocentrista me resulta irritante. Igual esto es lo que siente un hombre feminista cuando sus opiniones sobre cómo tenemos que hacer las cosas son ninguneadas. Tendré que darle una vuelta.

#109 ¿El regreso a lo natural puede encadenar a las mujeres de nuevo en casa?

Desde el feminismo se lanza la voz de alarma sobre este regreso al naturalismo, las filosofías de la crianza con apego y la maternidad intensiva. Hay un nuevo mandamiento no escrito que prescribe a las mujeres el retorno a la madre naturaleza, un imperativo que sobrevuela desde una supuesta superioridad moral? Copas menstruales, esponjas marinas, compresas de tela, sangrado libre, parto natural, crianza con apego, lactancia prolongada… El debate está servido y, cómo no, el cuerpo de la mujer vuelve a ser el centro de la batalla.

El debate es global y una de las principales referencias dentro del feminismo son las tesis de la filósofa francesa Elisabeth Badinter que en su último libro La mujer y la madre alertaba, no sin polémica, que la maternidad es una nueva forma de esclavitud como resultado de la fuerte crisis económica. Mujeres jóvenes que se plantean si vale la pena una doble jornada laboral con sueldos más bajos que sus compañeros y que convierten la maternidad en el centro de sus vidas. Todo ello bajo el rechazo al “consumo capitalista” que convierte en bueno todo lo “natural”. “Es una revolución encabezada por el naturalismo, la ecología radical y las ciencias del comportamiento humano que supone una regresión”. Puede ser una elección personal, indica, pero a riesgo de abandonar el mercado laboral y por tanto la libertad económica, la independencia.

(…) se centran buena parte de las críticas y donde confluyen todos los comentarios: en nombre del naturalismo o de cualquier otro movimiento no se pueden generar nuevos sentimientos de culpa en las mujeres. Reflexiones que llegan también desde Estados Unidos, donde Amy Tuteur, obstetra y ginecóloga, acaba de publicar el libro Push back. Guilt in the age of natural parenting. Un libro polémico en el que considera profundamente antifeministas las filosofías sobre el parto natural, la larga lactancia y la maternidad intensiva, pero sobre todo las crítica por extender este velo de culpa.

 

Autor: Corwin Prescott
Autor: Corwin Prescott

#110 Pasé una semana por foros ultramachistas y esto fue lo que vi.

“Ya consiguieron el derecho al voto en 1920, ¿qué más quieren?”, proclaman irritados. (…) Estos foros machistas que me he puesto a investigar intentan convencerme de que el neofeminismo es un apaño de ciertas mujeres para quitarle los hijos a los hombres y conseguir ser invitadas a copas. (…) Roosh V usa sus dotes para la escritura para, por ejemplo, mostrar las ventajas de estar en una relación con una mujer con trastornos de la alimentación. Entre los rebuznos de Roosh con respecto a este tema, hay perlas como: “Al ser tan insegura consigo misma y con su cuerpo, es fácilmente manipulable y podrás hacer con ella lo que quieras”. Una pregunta empieza a planear sobre mi cabeza: Si tan miserables les parecen las mujeres, ¿por qué tantos textos de su web tratan de cómo llevarlas al huerto? Aunque el objetivo sea tan solo “meterla en caliente” ¿no les provoca un gatillazo tanto odio interno hacia las dueñas de esos “agujeros”?

La respuesta a estas cuitas la encuentro en MGTOW (Men Going Their Own Way, es decir, hombres yendo a su rollo), que parece ser la plataforma de impulsión de un nuevo ser: un superhombre que llega casi a los límites de rechazar el contacto con las mujeres, que está en contra del matrimonio, la vida en pareja, el amor, la reproducción. Tras una apariencia de web empoderadora del hombre, con un diseño muy masculino, se esconden un resentimiento fortísimo y grandes dosis de barbaridad. Presentan a las mujeres como trepas manipuladoras capaces de coger un condón usado de la basura e inseminarse a sí mismas con tal de tenerlos bien cogidos por los huevos. En su apartado de preguntas frecuentes instan, por ejemplo, a invitar a una novia inesperadamente embarazada a “celebrarlo” con champán en un jacuzzi para intentar así provocarle un aborto espontáneo. Los usuarios de MGTOW odian a las mujeres. Tanto que resulta difícil encontrar en toda su página alguna referencia a si se sienten atraídos por ellas o no. Y no son gays. Más bien parece que aspiran a un heterocelibato rabioso.

A nivel antropológico, los MGTOW son absolutamente fascinantes: una nueva raza, mezcla de macho expulsado de la tribu y monje trapense. ¿Será este el comienzo de la superdiversidad de nuevas tendencias vitales? Hombres a los que le gustan las mujeres, pero al mismo tiempo las odian, y en realidad sólo quieren follárselas, pero no, pero sí. Creo que se ven a sí mismos como una especie superior que ha llegado al estado de iluminación correcta, pero sus tesis están llenas de agujeros negros y un tufo pestilente a hombres vapuleados por el amor no correspondido.

Podría decirse que la ‘Manosfera’ en general es una respuesta defensiva a cualquier cambio sobre los roles de antaño. (…) Hay algo en su pataleta que me hace verlos como hijos únicos que han vivido siglos con el monopolio absoluto de los juguetes. Y de pronto va y les nace una hermanita que también quiere tener cosas. Lo peor es que el berrinche de príncipes destronados que se vislumbra en algunos de ellos no sólo proviene de una amenaza a sus acostumbrados privilegios. Aquí es donde entramos en el tema ‘hombres Beta’. Ellos mismos se definen así, en contraposición a sus odiados y ladrones-de-mujeres machos Alfa, metiéndose hasta el cuello en un una jerarquía animal que les ayuda a reafirmarse y aceptarse como una especie de hombres de segunda que no se comen un rosco. La furia de los hombres Beta es el enfado de un adolescente despechado elevado a la enésima potencia.

#111 Acoso al feminismo. Artículo de Marisa Soleto en El Mundo.

Hay foros, páginas de internet y perfiles de redes sociales que se crean con ese único objetivo: contestar, acosar, ridiculizar e insultar a activistas, blogueras, opinadoras y periodistas que escriben sobre feminismo.

Tal vez no nos podemos quejar. Hay en muchas partes del mundo en las que las mujeres que hablan de feminismo se juegan literalmente la vida. De hecho esta evidencia ha creado iniciativas internacionales como “Defender a las defensoras”, que surgió hace ahora un año en una conferencia en la Haya en la que participaron más de un centenar de mujeres premios Nobel de la paz y activistas procedentes de Oriente Medio, África y América Central. Hace muy poco hemos lamentado el asesinato de Berta Cáceres, como una trágica prueba del riesgo real que corren las activistas que defienden los derechos de las mujeres o de las personas en general en otras partes del mundo.

No. No nos podemos quejar por unos cuantos comentarios que resguardándose bajo el anonimato dicen cosas increíbles sobre quienes opinan y defienden el feminismo públicamente. Hasta hace muy poco pensaba que este tipo de comentarios se retrataban solos y que el evidente cambio de escenario terminaría con este tipo de comportamiento pero no ha sido así sino que parece estar pasando justo lo contrario. Es cada vez más amplio y más beligerante.

(…) El acoso al feminismo en general y a las feministas en particular no son actos sin importancia, son intentos de amedrentamiento y de limitación de, como poco la libertad de expresión cuando no auténticos ataques a la libertad ideológica. No lo lograrán, menudas somos, pero ayudaría un poco más de contestación social y respuesta institucional.

#112 Sí, estoy leyendo literatura adolescente porque tengo 15 años, no me juzguéis. Las nuevas generaciones de feminazis vienen pisando fuerte. Porque no todo va a ser criticar los libros que leo, a veces leo cosas esperando que sea basura y me sorprende.

El-club-de-los-corazones-solitarios-2-Mucho-más-que-un-club-de-chicas mucho más que un club de chicas

 

 

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