Brecha salarial y techo de cristal. Aclarando algunos conceptos

Cuando hablamos de brecha salarial entre hombres y mujeres, es frecuente que el machirulado más recalcitrante nos responda agitando los convenios salariales con indignación y nos digan que señalemos una sola empresa en España donde se pague más a hombres y mujeres por realizar el mismo trabajo. Pues así, a bote pronto, se me ocurre que una empresa pequeñita, casi desconocida, como es El Corte Inglés ha sido condenada varias veces por discriminación salarial a sus empleadas. Sí, he dicho varias veces.

Y esta es una situación muy evidente, no siempre son más sutiles las discriminaciones en los procesos de selección, en los que directamente se descartan aquellos curriculums con nombre de mujer, o en las entrevistas de empleo en las que se pregunta a las candidatas si tienen intención de tener hijos, algo que no se plantea nunca como un handicap para los candidatos. Me consta que esta situación en la que se prima a los hombres en los procesos de selección es frecuente. No es que lo escondan precisamente, aunque nuestro ínclito presidente en funciones lo disfrace como una cuestión de elecciones personales cuando dice que muchas mujeres deciden cuidar de los hijos porque quieren y no trabajan tanto como un hombre. Hombre, porque quieren, porque quieren, no sé yo, cuando la propia presidenta del Círculo de Empresarios te esetá diciendo en la cara que no contrata a mujeres de entre 25 y 45 años por si se quedan embarazadas.

 

 

No hay más que mirar los datos de la Encuesta de Población Activa para comprobar cómo la tasa de paro entre las mujeres es notablemente más alta que la de los hombres en todos los segmentos de edad.

 

Datos de la EPA II Trimestre 2016
Datos de la EPA II Trimestre 2016

 

La precariedad laboral también afecta en mayor medida a las mujeres, quienes pese a tener una menor tasa de ocupación, representan un mayor número de los contratos temporales.

 

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Lo mismo ocurre con los trabajos a tiempo parcial: son mayoritariamente las mujeres quienes se ven obligadas a recortar su jornada laboral para hacerse cargo de las tareas de cuidados. Un dato significativo: el 30% de las mujeres con hijos y empleo tiene trabajo por horas frente al 6% de padres; cuando no hay hijos también son mayoría las mujeres que trabajan a tiempo parcial, el 21,5% de las mujeres empleadas frente al 9,5% de los hombres. En cuanto a las excedencias o permisos de maternidad/paternidad, de los permisos totales, que en 2015 fueron 278.389, 273.181 fueron solicitados por las madres. Mientras que 5.208 fueron requeridos por los hombres. A la hora de atender la familia, el 94,02% de los permisos para cuidar de los hijos fueron solicitados por las mujeres, mientras que el 5,98% lo pidieron los hombres. Cuando hablamos de otros familiares distintos a los hijos, el 84,67% de los permisos fueron solicitados por mujeres y un 15,33% por hombres. Parece que la conciliación laboral y familiar sigue siendo algo cosa de mujeres.

 

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¿A qué lleva todo esto? A que la brecha salarial entre hombres y mujeres se dispare. A que los empleos de mayor categoría estén vedados mayoritariamente a las mujeres pese a tener mejor preparación académica pues las carreras laborales de las mujeres son considerablemente más cortas y peor pagadas. Dejando al margen la diferencia por género en las carreras profesionales escogidas (enfocadas a los cuidados las de ellas, más precarizadas y peor pagadas cuanto más feminizado esté el sector), factor que ni siquiera hemos considerado aquí, la diferencia en el salario bruto por hora entre hombres y mujeres no hace más que acentuarse, lo que es aún más impactante cuando lo comparamos con la evolución en el resto de países de la Unión Europea durante el mismo periodo.

 

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Estos factores afectan negativamente a la empleabilidad de las mujeres, que ven cómo sus carreras profesionales se estancan a partir de determinada edad. España, 2016. Cuando hablamos de brecha salarial y techo de cristal, también nos referimos a todo esto.

 

Autora: Sophie Spinelle
Autora: Sophie Spinelle

 

Artículo escrito como ampliación de este otro de Raquel Rosell para Locas del Coño.

 

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