Asesinar a su esposa con Alzheimer ¿es violencia de género?

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La noticia tal y como la publica El Periódico es la siguiente:

Un hombre de 78 años ha matado a su mujer, de 77 años y con alzheimer, en su vivienda ubicada en la calle Marqués de Lema, en la capital, y posteriormente se ha quitado la vida, ha informado un portavoz de Emergencias 112 Comunidad de Madrid y de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

La llamada al centro de emergencias ha entrado a las 7.06 horas. Cuando han llegado los efectivos del SUMMA se han encontrado a la pareja de ancianos muerta junto con una carta de despedida en la que el hombre reconoce los hechos y atribuye los hechos a motivos de compasión relacionados con la enfermedad de ella.

Fuentes policiales han explicado a Europa Press que a raíz del contenido de la misma todo apunta a que se trataría de un suicidio pactado. El hombre se ha ahorcado pero la autopsia habrá de determinar cómo murió la mujer, que no presentaba signos de violencia.

Los efectivos del SUMMA sólo han podido confirmar el fallecimiento de ambos mayores y la Policía Nacional investiga los hechos.

¿Estamos realmente ante un caso de violencia de género o se trataría de un “asesinato por compasión”?

Veamos el artículo 1. del Título Preliminar de la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género para salir de dudas:

1. La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.

¿Aplica en este caso? Veamo/:

1. Manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres.

A las mujeres se nos educa para cuidar y anteponer las necesidades ajenas, especialmente familiares y las derivadas del amor romántico, antes que las propias; a los hombres no. Las mujeres cuidan hasta el final y por ello son mayoritariamente mujeres quienes trabajan a tiempo parcial o están desempleadas por cuidar a familiares enfermos según datos de la Encuesta de Población Activa. En España en el año 2015, un 27,6% de mujeres (de 25 a 54 años) empleadas con 1 hijo trabaja a tiempo parcial frente al 5,8% de hombres. En el caso de 3 o más hijos los porcentajes son un 25,4% de mujeres y un 5,9% de hombres. Según tipo de hogar, en las mujeres el porcentaje más alto en el año 2015 de ocupadas a tiempo parcial corresponde al hogar de dos adultos con hijos (27,7%), y en hombres a otros tipos de hogares (11,3%). En el año 2015, la principal razón alegada por las mujeres para trabajar a tiempo parcial como consecuencia del cuidado de personas dependientes es el no haber o no poder costear los servicios adecuados para el cuidado de hijos (53,3%). El 70,5% de los hombres alega otros motivos diferentes como principal motivo para trabajar a tiempo parcial. Es por este motivo que se desarrolló la Ley de Dependencia.

Los hombres, en cambio, no han sido educados tradicionalmente para cuidar sino para sostener, y por ello no tienen empacho alguno en meter a su mujer en un asilo porque “no pueden cuidarla” y reciben el apoyo de su entorno al tomar esta decisión, y si no pueden pagar una residencia como en este caso, la asesinan y luego se suicidan. Y encima encuentran comprensión y apoyo social porque “menudo drama” y atribuyen el asesinato a “motivos de compasión”.

2. por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad

¿Aplica a este caso? Sí. El presunto asesino era su marido, quien dejó escrito en una carta de suicidio los motivos.

Según la noticia, al parecer se trata de un suicidio colectivo y previamente pactado. No lo sabemos. Pero sería fácilmente comprobable de existir convenientemente registrado en el Registro de Voluntades Anticipadas lo que antes se llamaba testamento vital, con un fabuloso modelo orientativo que solo tienes que imprimir y completar con crucecitas donde corresponda, para que en caso de que te encuentres en una situación en la que, por diferentes circunstancias derivadas de tu estado físico o psíquico, no puedas expresar tu voluntad, ningún familiar tenga que tomar la decisión por ti llegado el caso.

Así que sí, ateniéndonos a la definición de violencia de género que establece la LIVG y las circunstancias que se han publicado de este caso, en mi opinión. de confirmarse las circunstancias en las que se ha publicado el caso en los medios de comunicación, sí estaríamos ante un caso de violencia de género  en el que un hombre, haciendo uso de una situación de desigualdad, asesina a la mujer con quien mantenía una relación, aunque el móvil no fuese el machismo explícito sino una supuesta “compasión” derivada de la enfermedad de ella que socialmente no se habría comprendido de la misma forma ni se habría tratado con la misma tolerancia de darse a la inversa dado el rol de cuidadoras hasta las últimas consecuencias que la sociedad nos asigna a las mujeres.

 

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