El día a día de un adulto con TDA (Trastorno por Déficit de Atención) y ACI (Altas Capacidades Intelectuales)

Autor: Danganh Quang2

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo es la vida de una persona adulta con TDA no diagnosticado hasta hace 10 minutos? Os cuento:

7:30 de la mañana. Me levanto. Saco a pasear a la perra. Hasta ahí todo bien.

8:00 de la mañana: me preparo el desayuno. Ayer me vino la regla. Pienso “acuérdate de meter tampones en el bolso“. OK.

8:55 de la mañana. Corro hasta la estación porque mi tren sale a las 9 en punto. ¡Mierda, me he olvidado de meter tampones en el bolso!

9:30 de la mañana: llego a la estación de destino. Pienso: “acuérdate de comprar tampones. De camino a la oficina hay un Mercadona y hoy vas con tiempo“.

9:31 de la mañana: ¡mierda, me he dejado el monedero en el otro bolso, no llevo un duro encima, ni tarjetas, ni documentación ni nada!

El resultado de hoy es que no son ni las 10 de la mañana y estoy jodida porque no consigo centrarme ni en lo más puto básico: cubrir necesidades fisiológicas con dignidad.

La buena noticia es que he llegado al curro a las 9:55 y no tenía que entrar hasta las 2, así que tengo 4 horas para volver a casa y coger tampones. Y olvidarme el móvil cargando.

Esto es un día relativamente “normal”. Un divertido “desastre con patas” si se vive desde fuera, un caos convivir conmigo, y un espectáculo terrorífico estar dentro de mi cabeza. Porque esto es así CON TODO. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que he perdido las llaves solo el año pasado, y ahora que vivo sola buscar las llaves es un ataquito al corazón diario. Me olvido el móvil en casa una media de 2-3 veces a la semana. He llegado a perder la cartera dentro de mi propia casa y tuve que llamar para anular las tarjetas porque no estaba del todo segura. Dos veces. En un mes. He pagado con tarjeta en comercios y me he olvidado de recogerla de nuevo. Me he olvidado el iPad en el bar. Me he dejado bolsas con tuppers en por lo menos 4 líneas de autobús de Barcelona, y dos de metro. Me he dejado la puerta de la nevera abierta y me he cargado el motor. He gripado la moto por equivocarme de surtidor de gasolina, dos veces también. He ido a ver a mi antigua jefa y en el camino de la estación a la oficina me he perdido, haciendo el mismo recorrido que hacía todos los días durante 3 años. He cambiado la cocina de gas por una vitrocerámica, porque si no el edificio no aguanta 6 meses en pie, antes salimos por los aires. Pepper está adiestrada y desde la segunda semana de vivir aquí conoce la orden “vamos a casa“, reconoce el camino por el olor y se para delante del portal, porque soy muy consciente de que cabe la posibilidad de que cualquier noche salgamos a hacer el paseo rutinario, me deje el móvil en casa y me olvide de cómo volver. A Ruby me pasé media hora buscándola dentro de casa y casi me da un ataque al corazón ante la posibilidad de que me la hubiera dejado olvidado en el rellano, hasta que le dio por asomar el morro…

Ruby escondida en su madriguera favorita...
Ruby escondida en su madriguera favorita…

¿Qué es el TDA? El trastorno de déficit de atención es un trastorno psicológico común que se caracteriza por problemas de atención e impulsividad. Un estudio epidemiológico realizado a nivel internacional en la población general, señala que la prevalencia del TDAH en adultos es del 3,4%, sin embargo la realidad es que la mayoría de estos adultos con TDAH no están diagnosticados. Según el diagnóstico manual de la Asociación de Psiquiatría Americana, hay nueve síntomas asociados con los problemas de inatención. Muchos adultos calificados de ‘despistados‘, ‘desordenados‘, ‘vagos‘, ‘irresponsables‘ o ‘impulsivos‘ tienen un trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) que no ha sido diagnosticado. No lo digo yo, lo dice Rafael Benito, psiquiatra en el Hospital Quirón. Muchos de ellos ni siquiera consultarán con un profesional porque creen que sus problemas forman parte de su personalidad. Están acostumbrados a que se les califique como ‘despistados’, ‘desordenados’, ‘vagos’, ‘irresponsables’ o ‘impulsivos’.

Aunque casi todo el mundo tiene experiencia con algunos de estos problemas de vez en cuando, la gente que sufre de la forma de AD/HD predominantemente inatenta muestran al menos 6 de 9 de estos síntomas y tienen graves dificultades en su vida diaria debido a los mismos.

  • A menudo tiene dificultades manteniendo la atención.
  • Frecuentemente no presta la suficiente atención a los detalles o comente errores por descuido.
  • A menudo tiene problemas organizando tareas o actividades.
  • Se distrae con facilidad con estímulos externos.
  • Frecuentemente no termina las cosas cuando se le dan instrucciones o no completa el trabajo, tareas de casa u otras actividades, incluso cuando entiende lo que se espera de él o ella.
  • A menudo se vuelve olvidadizo cuando hace tareas rutinarias.
  • Frecuentemente pospone o evita las tareas que requieren una atención continua.
  • A menudo pierde los materiales que necesita.
  • Parece no escuchar incluso cuando le hablas directamente.

Los niños con este tipo de trastorno normalmente no son hiperactivos, por lo que no llama la atención más que el sempiterno despiste, por lo que el trastorno puede no reconocerse hasta que se llega a la adolescencia o a ser adulto. Esto es especialmente cierto en las niñas y mujeres con TDA sin hiperactividad. Las niñas pueden ser más calladas y pasivas que aquellas que no tienen el trastorno. Normalmente su concepto de nosotras mismas está bastante deteriorado y solemos estar desmoralizadas respecto a nuestras posibilidades de mejorar.

En mi caso, me lo diagnosticaron de adulta. A lo largo de toda mi vida he arrastrado una serie de calificativos que creía parte de mi personalidad. No, borra eso: creía que eran DEFECTOS de mi personalidad, y en realidad son síntomas de un problema no detectado y no tratado hasta ahora. Hasta que tuve el diagnóstico en mis manos, todo era simplemente “Jessica es despistada. Jessica tiene la cabeza en las nubes. Jessica es desordenada. Jessica es un caos. Jessica se acuerda de lo que le interesa“. O bien “Jessica lo que tiene es sordera selectiva, bien que se acuerdas de lo que quiere” y otras lindezas semejantes que te daban a entender eras egoísta, cuando no te lo dicen abiertamente. Cuando esta valoración entra en abierta confrontación con tu percepción de la situación, cuando sabes que no lo has olvidado a propósito, empiezas a cuestionarte cosas.

Autor: Silas Schletterer
Autor: Silas Schletterer

Tal vez esto que voy a decir pueda sonar capacitista, pero tened en cuenta que me refiero a un autoconcepto: llegué a pensar que era retrasada mental. Tantas veces me repitieron que era incapaz de centrarme en nada, que lo hacía todo mal, que nunca me fijaba en las cosas, que siempre metía la pata, que solo prestaba atención en lo que me interesaba, que tenía sordera selectiva, que tenía memoria para lo que me daba la gana, que si me sacaban de los libros no sabía hacer nada bien (porque al menos los estudios se me daban bien, algo es algo), tanto me lo repitieron que acabé llegando a convencerme de que era subnormal profunda.

No solo creces con una ansiedad y un miedo terribles a meter la pata, es que también desarrollas una dependencia brutal de todo el mundo porque eres tan despistada que necesitas a alguien que vaya detrás de ti arreglando los desastres que vas provocando, sientes que no puedes hacer nada sola. ¿Sabes el impacto tan brutal que tiene eso para la autoestima, para la independencia de una persona que está creciendo, apenas está aprendiendo a conocerse a si misma?

Autor: Silas Schletterer
Autor: Silas Schletterer

Por otro lado, al menos en mi caso, se combinaba con una facilidad para los estudios muy por encima de la media. Sacaba notazas sin esforzarme lo más mínimo, porque además también era bastante vaga. En la carrera, sacaba dieces con los apuntes de otros y sin ir a clase ni un solo día. En mis interacciones sociales notaba que algo no iba bien, que quienes me rodeaban no captaban las indirectas y necesitaba bajar el nivel y explicar paso a paso cuestiones que yo consideraba más que obvias o innecesarias, no seguían mis razonamientos, notaba que leyendo lo mismo mis compañeros tenían unas dificultades para comprender textos o razonamientos complejos que para mí no lo eran. Sentía que no podían seguirme el ritmo, que algo no acababa de encajar y no entendía qué. Hoy también sé, gracias a un diagnóstico médico adecuado, que tengo una capacidad intelectual superior a la media (aunque a veces no lo parezca). De ahí la sensación constante de sentirme un desastre, que no encajaba en ningún sitio, por un lado recibía imputs sobre mi nulidad como ser humano autónomo y por otro tenía la sensación de que hablaba un idioma distinto al resto de la gente, no me entendían y tenía que hablarles como a niños de 5 años. Me sentía permanentemente como un perro verde.

Las personas con ACI suelen caracterizarse por una sensibilidad extrema frente a diversos estímulos. Las investigaciones del psicólogo y psiquiatra polaco Kazimierz Dabrowski llegó a la conclusión de que las personas con altas capacidades suelen demostrar una sensibilidad muy alta. Los niños con altas capacidades, lo que antes se denominaba superdotados, suelem demostrar un funcionamiento cognitivo diferente al resto, y a su vez, una forma de sentir y de reaccionar también que los expertos suelen definir como sobreexitabilidad intelectual, motora, emocional, imaginativa… etc.

Mi caso se encuadra en una sobreexcitabilidad de dos tipos: intelectual y emocional. Las personas con alta sensibilidad intelectual buscan el conocimiento por encima de todas las cosas: son personas muy curiosas, ávidos lectores y con una agilidad y flexibilidad mentales, sorprendentes y a su vez suelen salirse de las normas convencionales para descubrir otras opciones, muy alejadas de lo que es común o esperable; suelen ser muy críticos consigo mismos y con los demás, disponen de un agudo sentido de la verdad y la justicia, produciéndose con frecuencia numerosos enfrentamientos con otras personas que no llegan a ver tan lejos como ellos. Y aquellas con alta sensibilidad emocional  manifiestan una alta sensibilidad emocional, son perfiles con una alta empatía que de inmediato, se identifican con las emociones ajenas, sufriéndolas de igual modo; además son intuitivos y sienten mucho las críticas y los rechazos.

Autor: Silas Schletterer
Autor: Silas Schletterer

Mi cerebro funciona como en dos capas: la capa superior es la que controla todo eso que la mayoría de la gente tiene absolutamente integrado en su día a día, esas cosas que haces de forma automática y no les prestas atención a mí me cuestan un esfuerzo consciente: tú cuando sales de casa coges la chaqueta, el bolso, el móvil, las llaves. Yo cuando salgo de casa antes tengo que pensar: “no te olvides de la meter el móvil y las llaves en el bolso”; cuando lo he hecho tengo que verifica que lo he hecho; antes de cerrar la puerta tengo que verificar que no solo lo he pensado sino que efectivamente lo he hecho; durante el día reviso que todo siga en orden; y al volver a casa la mayoría de las veces me da un ataquito al corazón mientras reviso dónde dejé las llaves, si realmente las cogí o me las he olvidado dentro. Y este es un ejemplo tonto, imagina la cantidad de cosas diarias que me exigen un sobreesfuerzo para no depender de nadie. Y la capa inferior de mi cerebro es la que funciona a pleno rendimiento, la que trabaja con ideas elaboradas y analiza lo que me rodea con una cierta profundidad, la que es capaz de planificar, organizar, liderar y ejecutar. El problema ese que la capa superior está constantemente poniéndole la zancadilla a la capa inferior.

Es como intentar aparcar en segunda, con el motor hiper revolucionado, sin ABS y con el freno de mano puesto. Entiendo las cosas con mucha rapidez, soy capaz de gestionar problemas complejos de forma fluida. El problema es que me organizo como el culo, y que cualquier tarea que implique mucha atención o concentración durante un tiempo prolongado me supone un esfuerzo enorme que no siempre soy capaces de mantener hasta el final. Soy como un corredor con un sprint brutal pero escasa resistencia.

¿Se puede curar el TDA? No se puede curar en el sentido estricto del término, pero se puede tratar para mejorar la calidad de vida y disminuir los síntomas, lo que implica mejorar el rendimiento, el funcionamiento social en los distintos entornos y fomentar un funcionamiento general del paciente proporcional al esfuerzo que realiza para conseguirlo, que ya os digo yo que es un esfuerzo enorme.

El tratamiento consiste básicamente en medicamentos y terapia. El tratamiento farmacológico puede ser de dos tipos: el tratamiento con estimulantes del sistema nervioso central que actúa principalmente reduciendo la recaptación de dopamina y noradrenalina por la neurona presináptica; y el tratamiento no estimulante, con inhibidores de la recaptación de la noradrenalina, que actúa inhibiendo el transportador presináptico y sobre la dopamina a nivel cortical.

De forma intuitiva, yo he estado tratándome toda mi vida adulta con un estimulante natural del sistema nervioso que además favorece la concentración: con 4/5 cafés diarios.

Autor: Marcos Beccari
Autor: Marcos Beccari

No es una enfermedad en sí misma pero sí es un trastorno bastante molesto que te hace la vida un poco más difícil que a cualquier persona neurotípica. De hecho, si nos ponemos puristas, las altas capacidades también te complican la vida bastante más que a una persona neurotípica pero no son consideradas un trastorno.

Así que mira, cuando decís que soy neurotípica y no sé lo que siente una persona neurodivergente, honestamente: me enternece pero no sé si sentirme insultada porque no se me nota lo ACI, o halagada por lo bien que disimulo. @Subnorbook lo define de una manera genial:

Eres la neurotipica de Schroedinguer, neurotipica para oprimir, enferma mental para quejarte.

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6 comentarios

  1. Yo soy creyente.

    Creo en Dios como ente espiritualmente superior al ser humano (fácil) y tampoco me pregunto mucho más sobre él, su existencia, etc. la verdad. Siento que existe y ya está, es un convencimiento.

    En el «reino del.Señor» hay ovejas, muchas ovejas iguales, que piensan y actúan igual y que les gusta hacerlo, se sienten parte del grupo que las «protege», inconscientes de que es sólo una ilusión y de que están ahí, solas y sin.que nadie las.proteja, para los lobos (que son muchos menos en cantidad pero mucho más poderosos).
    Y yo creo (y puedes reírte XD), que por puro aburrimiento, Dios quiere que entre las ovejas amarillentas, sucias, aburridas, cobardes cuando no mezquinas, haya alguna oveja distinta, brillante, imprevisible, «desprogramada», independiente del.grupo, valiente, BUENA…y la pinta de negro para que se la.vea bien…y le da una serie de herramientas maravillosas que la.hacen especial y la.observa…
    Esa oveja negra podria abandonar el.rebaño y montarselo por libre y reirse de.todo, la verdad. Pero decide quedarse e intentar que el.rebaño, al que pertenece al fin y al cabo, salga del cercado en el que vive a espera de convertirse en alimento de los lobos. Y pelea contra las ovejas más mezquinas, que quieren quedarse por miedo a.lo.desconocido pero además son tan increiblemente cobardes que quieren que se queden todas las demás para sentirse protegidas y para que, en caso de equivocarse y q la.oveja negra tenga razón, haya mucho alimento para los lobos y así seguir salvando su culo… cobardía y mezquindad, diría que son los componentes básicos de la maldad.

    En fin, no.se nos olvide que el rebaño es.enorme y las ovejas negras muy poquitas pero entre las ovejas amarillentas las hay, muchas, que no son malvadas, simplemente credulas, confiadas, tranquilas…y a las que el discurso de.la.oveja negra y sobretodo sus actos, que demuestran que su voluntad es ayudar al grupo por encima a menudo de sí misma, les llega. Les llega y les impulsa a cuestionarse cómo está montado el rebaño y finalmemte a salir del.cercado.
    Así que las ovejas negras, preciosos ejemplares limpios, brillantes, olvidadizos, vitales, diferentes, perseverantes, malhablados, intuitivos, valientes, inseguros en ocasiones, resilientes, cabezotas, autocriticos y un maravilloso etc., sí consiguen salvar ovejas, lo hacen aunque el rebaño siga inmóvil y no parezca que haya avanzado ni 1mm. La tarea es enorme y los resultados se ven muy poco…pero los hay. Por cada oveja amarillenta que sale del cercado, una familia de.ovejas nacerá ya fuera de él…yo creo que el resultado es impagable, aunque no sea tan visible como el rebaño en si…

    En fin. Ovejas negras, sois un regalo para el rebaño aunque se hayan encargado de menospreciar hasta vuestro color (como.si el.negro no fuese absolutamente ideal, además de la mezcla de TODOS los colores…), sois un ejemplo y un referente para las que no hemos nacido negras pero nos hemos pintado de.negro.

    Sólo recordad que en esta batalla sólo hay una cosa que se debe mantener por encima de todo y es a ti.misma. Hasta que tú quieras Jessica, hasta que tú quieras. Ya has hecho mucho y el.límite debes ser tú misma. Calibra el daño que llevas ya encima y lo.que puedes soportar para seguir siendo feliz porque para eso estamos aquí, las negras también. Y cuando duela demasiado alejate y curate y luego vuelve al.ataque (si quieres).

    Mi más sincera admiración Jessica.
    Como madre que soy pienso en ti y me destrozaria que mi hija lo pasase tan mal pero me enorgulleceria que se enfrentase a la vida como tú.

    Eres especial, lo eres y eso les jode 😉

  2. JESSICA, LEE ESTO Y REFLEXIONA

    Memoria prospectiva

    Cuando hablamos de memoria es normal que pensemos en el pasado: en lo que hicimos, en lo que vimos, en lo que de algún modo almacenamos. Este tipo de memoria, retrospectiva, utiliza disparadores externos para traer a nuestra conciencia cierta información cuando la necesitamos; pero hay otro tipo de memoria menos conocida que no se refiere al pasado: la memoria prospectiva.

    La memoria prospectiva es la que nos permite recordar acciones que queremos realizar en el futuro y, por lo que dicen quienes saben de ésto, tiene un funcionamiento muy distinto a la retrospectiva. De hecho, los que sabemos poco del tema también podemos atrevernos a decir cómo funciona: mal.

    Y es que, ¿qué sentido tiene acordarnos de que tenemos que comprar el pan cuando estamos aún en casa? ¿No sería mejor acordarnos al pasar cerca de la panadería? O ¿por qué nos viene a la cabeza la reunión de las 9:00 cuando son las 21:00 del día anterior? La sensación, al menos, es que nuestra memoria prospectiva no tiene muy claro cómo va el tema de los disparadores de su hermana retrospectiva: en lugar de traer la información a nuestra conciencia en el contexto adecuado, decide traerla de vez en cuando, como quien va probando, a ver si acierta por chiripa y resulta útil.

    El problema de esto es que si nuestra memoria prospectiva tiene mucha actividad, puede afectar gravemente a nuestra capacidad de concentración e incluso invitar a casa a nuestro amiguito contemporáneo: el estrés. Leed a David Allen si queréis erradicar este problema de vuestra vida, pero permitidme avanzar un consejo para quienes nos dedicamos a esto de las interfaces: llevad siempre con vosotros una libretita. Y no, no es necesario que sea una Moleskine, puede ser de los chinos, pero no dudéis ni un segundo en bocetear ahí cualquier pedazo de interfaz que se os pase por la cabeza cuando volvéis del trabajo. No lo hagáis por vosotros, hacedlo por vuestra memoria prospectiva, que al ver que habéis dibujado ya esa interfaz, se quedará tranquila y se olvidará de joderos toda la cena insistiendo en lo importante que es que mañana, a eso de las 9, os acordéis de vuestra idea.

  3. Tengo un hermano diagnosticado con altas capacidades (caso de manual) y yo mismo me identifico con bastantes de las cosas que comentas. Pero ¿quién no comprueba si lleva la cartera encima o se siente más listo que la media? Así que vete a saber. Supongo que tanto da, porque en mi caso no es tan exagerado. Sí que es verdad que ser tan desorganizado es horroroso, pero confío que en el trabajo dará un poco lo mismo al estar bajo vigilancia. En fin, mucho ánimo que Déu n’hi do.

  4. Algunas de estas cosas me suenan… Estoy mirando en internet sobre ADD y veo un montón de cosas que me suenan mucho. Por ejemplo de pequeño siempre (siempre!) me castigaban por olvidar la bolsa de aseo en gimnasia… Siempre me decían una y otra vez que era despistado, que no me enteraba… A veces de forma hiriente, y tanto por niños como por adultos.

    Hoy en día siempre tengo que dar 4 vueltas por la casa antes de salir, para comprobar y recomprobar que no me dejo nada. Estoy procrastinando en estas pequeñas cosas (escribir un comentario) porque me cuesta ponerme con lo gordo. Muchas veces termino sin darme cuenta las frases del otro. Hoy mismo fui a la oficina de la universidad a preguntar una cosa, y en lo que me resolvía la duda me fui a otro mundo. Tuve que hacerle repetir parte de lo que me dijo. No soy hiperactivo, pero me cuesta estar quieto en la silla, y para escribir muchos comentario como este tengo que levantarme alguna vez (aunque esta vez no!).

    A veces no estoy seguro de si hago las cosas como debería. Como si tuviese que fijarme como lo hacen los demas para comprobar que yo lo estoy haciendo bien y que he entendido las instrucciones de la tarea. Temo haberme distraído en un momento crucial el día que la mandaran.

    En fin, gracias por escribir esta entrada, ha sido bastante instructiva. Quizá no sería mala idea ir al médico ver si me lo deberían diagnositcar o si mi caso no es para tanto.

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