Entre la lucha contra la pederastia y el acoso. Sobre los videos de @jackyputama y @dalasreview

De verdad que a mí las trifulcas entre youtubers adolescentes me la pelan mucho, pero esto se está saliendo ya de madre y está alcanzando unas cotas demenciales.

Os pongo en antecedentes de la película. Voy a respetar los pronombres que utilizaba cada cual en cada momento, espero que eso no haga la historia aún más confusa.

Hace 10 meses un youtuber sube un video en el que confiesa ser pederasta. En la primera parte del video cuenta que él (se refiere en todo momento a sí mismo en masculino) es gay, tiene 16 años y mantiene una relación con un niño de 11 años. La primera parte del video es asquerosa, no hay otra forma de definirlo, lo siento. Da muchísimo asco cómo define la relación con este niño, lo que le gusta de él, cómo se lo folla con el padre del niño en la habitación de al lado… Me puso el cuerpo del revés y casi me da ganas de vomitar.

Y luego está la segunda parte del video, en la que se refiere a otra relación anterior a la actual, que mantuvo el año anterior cuando el youtuber en cuestión tenía 15 años y por aquel entonces decía salir con un niño de 12 o 13 años. Cuenta cómo en diversas ocasiones, besándose con este chico por la calle, en el metro, en un centro comercial, etc. diversas personas le insultaron y le llamaron pederasta. Y entre otras cosas cuenta cómo un grupo de “canis” se pusieron a insultarles en Plaza Catalunya y su reacción y la del chico fue tumbarse, el otro chico encima de él, y ponerse a darse el lote delante de un grupo de canis que les estaban insultando. Si la primera parte me dio asco, en esta segunda parte todo, la escena, la forma de relatarlo, todo en conjunto, lo que me provocó fue escepticismo. De hecho lo que pensé al oír este relato fue “vengaaaaaaaa!!! Esto no hay quien se lo crea, chaval, tira pa’tu casa”. La sensación que me quedó es que, al menos en la segunda parte, se estaba marcando un vacile y no me creí nada de nada. Lo que yo vi en ese video fue un chaval exagerando una pose, un personaje elaborado para dar mucho asco, un Torrente en potencia.

El video en cuestión es este (actualización: parece que Jacky ha borrado todos los videos de su canal):

Mientras tanto, en el otro extremo de la galaxia, una estrellita de youtube de 23 años con 4 millones de suscriptores en su canal (hay programas de prime time con menos audiencia que los videos de este personaje) que le siguen fielmente hasta el punto que en ocasiones tiene tintes de secta, es acusado por varias chicas menores de edad de aprovecharse de su fama para pedirles a sus fans fotos desnudas así como intentar liarse con ellas. Nada nuevo bajo el sol: si a Justin Bieber o a los Jonas Brothers no les han salido casos parecidos es porque la Disney tiene un ejército de profesionales para evitar que eso ocurra, pero bajo mi punto de vista este comportamiento no tiene nada de sorprendente. De reprobable sí, porque no deja de ser un abuso de su posición de poder para aprovecharse de menores dada la admiración que despierta en sus fans adolescentes, pero de sorprendente tiene poco.

Por un lado tenemos a un chaval (insisto: le trato en masculino porque me refiero a una época en la que él mismo se refería a sí mismo con pronombre masculino) de apenas 16 años pretendiendo pasar por ser el más chulo del barrio publicando un vídeo en el que presume de pederasta. Y por otro tenemos a una estrellita de Youtube que necesita limpiar su imagen de las acusaciones de utilizar su fama para obtener beneficios sexuales de sus fans menores de edad. Y las órbitas chocan.

La estrellita de youtube acusada de usar su fama para ligar con menores de repente parece estar muy concienciado con la problemática y hace un primer video en el que critica al autodenominado pederasta. Confieso que aunque yo a Dalas no le doy la razón ni cuando da la hora, que el personaje es insufrible y que patina alegremente con los términos pedofilia y pederastia, en este vídeo conecto muy bien con el asco que expresa porque es el mismo asco que sentí yo al ver la primera parte del vídeo original. La diferencia es con la segunda parte yo no me lo creí, y aunque él se da cuenta de que hay cosas que no cuadran, le da veracidad igualmente.

¿Cual es el problema aquí? Que sin pararse a comprobar nada, dando por bueno el testimonio en vídeo de hace casi un año de un chaval de 16 años, que ya hay que ser muy gilipollas para grabarse en vídeo confesando un delito y subirlo a youtube, le ha echado encima a sus millones de suscriptores, que también lo han dado por bueno porque “Dalas tiene pruebas” y se han lanzado a degüello, a insultar, amenazar, desear la muerte y otros grandes éxitos twitteros.

Por si todo esto no fuera suficiente, la estrellita youtuber le hace UN SEGUNDO VIDEO a quien a día de hoy es una adolescente trans a punto de cumplir 17 años, en el que aprovecha el viaje para arremeter contra su ex y seguir fomentando el acoso contra esta chica. Una chica adolescente, con toda la gilipollez y el pavazo que la adolescencia implica ya de por sí, a lo que hay que añadirle a la confusión propia de la edad, la confusión respecto a su identidad sexual, a su identidad de género, al bullying sufrido en el colegio, a su salida del armario… Vamos, lo único que le hacía falta a esta chica es un ejército de pambilerdos vengadores que se creen inspectores del FBI buscando a unas víctimas imaginarias, publicando el teléfono de la chica en internet, fundiéndole el móvil a mensajes, etc.

Si quieres erigirte en defensor de las víctimas de pederastia, cosa que me parece muy loable; si quieres lanzar el hate de tus millones de tus seguidores contra quienes cometen abusos infantiles, incluso aunque sea para limpiar tu imagen, me da igual… apunta bien. Hay gente como Marcelino Madrigal que lleva más de una década rastreando y denunciando a la policía perfiles de pederastas que comparten material de pornografía infantil, que conoce bien cómo es la respuesta de las fuerzas y cuerpos de seguridad ante las denuncias por distribuir pornografía infantil, que ha llevado la situación al Congreso de los Diputados para que tomen medidas en contra de la distribución de pornografía infantil en facebook y twitter… Si realmente quieres ser el vengador de las víctimas de pederastia y lanzarte a tumba abierta contra estas ratas, habla con quien sabe de esto y haz las cosas bien, no lances el hate de tus cuatro millones de seguidores contra una chavala trans de 16 años que ya bastante tiene con lo que tiene como para que encima la pongas en el disparadero.

Y los defensores de la chica, queridos míos, tampoco lo estais haciedo mucho mejor. En esta entrevista de Magnus le da la oportunidad a Jacky, aka Bullacas, a que se explaye sobre el tema y explique su punto de vista. Además también patina alegremente en cuestiones legales. Por no mencionar que he visto entrevistas con preguntas un poquito más capciosas, pero ha sido en La Razón y en la Gaceta… No obstante, lo interesante de los 40 minutos de videorespuesta es una cosa: la persona que grabó el video autodenominándose pederasta y explicando con orgullo cómo mantenía relaciones con menores no es la misma persona de hoy. Es una persona completamente diferente.

No defiendo el vídeo que hizo esta chica, ni su actitud. El vídeo me parece detestable y su actitud durante esos meses me parece horrenda. Pero no hay que perder de vista que estamos hablando de una persona de 16 años explorando los límites, como corresponde a esa edad. Y hoy ella misma se arrepiente, no se reconoce en ese perfil que creó y ella misma dice que le da asco en lo que se estaba convirtiendo, que ese personaje tan extremo le estaba afectando, que incluso sus amigos se lo notaban y que de hecho desde unos meses a esta parte el contenido que subía a su canal dio un cambio radical por ese motivo. No puedo juzgar este punto porque no he visto más vídeos suyos, aunque en la entrevista con Magnus sí veo una persona muy diferente de la que aparecía en el polémico vídeo.

Quien no haya hecho gilipolleces siendo adolescente es porque nació ya viejo. El problema es que con las redes sociales hoy en día todo se magnifica y una cagada siendo adolescente te perseguirá probablemente durante años. Dices una burrada y en cuestión de horas tienes a un montón de idiotas tocándote los cojones a dos manos, la liga de los ofendidos que van a salvar el mundo a golpe de tuit para colgarte en la hoguera.

Fotógrafa: Meg Gaiger
Fotógrafa: Meg Gaiger
 

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