Por qué creo que el veganismo y los trastornos de la conducta alimentaria tienen mucho en común (y @locarconio también lo cree)

Aviso que este post va a ser largo, con numerosas citas y documentación. Tomároslo con calma, que escribirlo me ha llevado la hostia de tiempo. 

Contexto

Todo esto comenzó cuando empecé a conocer cada vez a más mujeres veganas en círculos feministas, y también en mi entorno cada vez más mujeres empezaban a interesarse por este tipo de alimentación, casi todas ya previamente concienciadas con diferentes movimientos sociales. Tampoco es sorprendente, dado que mi entorno se caracteriza en general por personas con diferente grado de movilización pero con conciencia de las injusticias que nos rodean, no me sorprendió demasiado. De repente todos los actos a los que acudía que duraban más de medio día, incluían comida vegana. Bueno, es normal, así todas podemos comer y no se discrimina a nadie, ok.

Autora: Connie Cann
Autora: Connie Cann

Hasta en una conversación informal alguien me comentó que estaba preocupada porque en su familia estaban planteando su internamiento en Bellvitge en la unidad TCAs, y que lo primero que le habían prohibido era la dieta vegana. Y no fue el primer caso así con el que me topé, conocí al menos a dos mujeres más en la misma situación que se quejaban de que las unidades médicas que tratan los trastornos de la conducta alimenticia no tenían ningún respeto para con su ética animalista. Y me dio qué pensar.

Empecé a fijarme en que todas las mujeres veganas que yo conozco padecen o han padecido algún trastorno de la conducta alimentaria. Una es mala suerte, dos es coincidencia, tres o más es un patrón. Y comencé a darle vueltas al tema. Bajo mi punto de vista, una unidad médica que trata pacientes con trastornos de la conducta alimentaria es lógico que no autoricen una dieta vegana. Estamos hablando de personas que tienen un problema de control que derivan hacia su relación con la comida restringiendo aquello que consumen como forma de tomar el control en sus decisiones, así que parece obvio que se centren en tratar el problema de fondo. Cito de la tesis doctoral de Isabel Cabetas Hernández, página 36, 1.3.5. Factores Para Elegir El Tipo De Tratamiento . Punto c) Factores de personalidad:

Los pacientes anoréxicos experimentan sentimientos de impotencia, pérdida de control, difusión de su identidad, sensación de ser manipulados por el Otro.

Poco tiempo después de aquellas conversaciones con ciertas conocidas fue la época en la que volví con mi ex, él estaba tratándose el problema de los celos compulsivos entre otras “cosillas”… y empezó a desarrollar una relación insana con la comida. Insana nivel controlar con una báscula de cocina el número de nueces que le ponía a la ensalada para no pasarse del número de calorías diario. Insana nivel llorar lágrimas como mi puño de grandes aquella vez que le puse una gotita de aceite de oliva para hacer el pescado a la plancha. Sin exagerar. Comenté la situación con Lidia, que es psicóloga y tiene TCA (ella misma lo ha contado en primera persona en la cuenta de twitter de @locarconio un millón de veces, no es ningún secreto). La opinión de Lidia, entiendo que una persona formada, capacitada y con experiencia, es que en este caso mi ex estaba canalizando su necesidad de control: al no poder controlarme a mí como hacía antes, con quien quedaba, con quien hablaba, a dónde iba, cómo me vestía… Y tampoco podía controlar que C. volviera, que quisiera verle, ni siquiera que le desbloqueara en el whatsapp y poder hablar… canalizaba esa necesidad de control hacia su relación con la comida. Yo no soy la más formada en el tema, pero me pareció una explicación razonable y viniendo de Lidia, con su formación y su experiencia, me pareció una evaluación acertada.

Bruch (1982) describe a las personas anoréxicas como personas que se autoperciben sin control de su conducta, sus necesidades e impulsos; no siendo dueñas de sus propios cuerpos. El veganismo les ofrece una opción socialmente aceptable de redirigir esa necesidad de control sobre su conducta con una coartada noble: la lucha contra el sufrimiento animal.

Pero vayamos al grano, que me disperso.

¿De qué hablamos cuando hablamos de trastornos de la conducta alimentaria (TCA)?

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son trastornos mentales caracterizados por un comportamiento patológico frente a la ingesta alimentaria de carácter obsesivo. Son trastornos de origen multifactorial, originados por la interacción de diferentes causas de origen biológico, psicológico, familiar y sociocultural. Son enfermedades que provocan consecuencias negativas tanto para la salud física como mental de la persona.

Los TCA más conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, pero también existen otros, como el trastorno por atracón, la ortorexia (la obsesión por la comida sana) y la vigorexia (la obsesión por el ejercicio físico). En mi opinión, el veganismo tiene muchos aspectos en común con este tipo de trastornos, y a continuación intentaré explicar por qué.

Los TCA son enfermedades graves pero se pueden curar si la persona hace tratamiento con un equipo de médicos y psicólogos especializados. Esto NO implica que el veganismo sea una enfermedad, sino que comparte muchos rasgos con quienes padecen este tipo de enfermedades, y en no pocas ocasiones el veganismo otorga una coartada ética a quienes ya padecen este tipo de trastorno. No me atrevería a cuantificar el nivel de prevalencia de los TCA sobre personas con alimentación vegana frente al resto dado que es un fenómeno relativamente reciente como para que existan estudios con revisión por pares sobre el tema, así que solo puedo especular, pero intuitivamente diría que es mucho más alto que la media, aunque esta afirmación esté basada únicamente en la propia observación de mi entorno: el 100% de las veganas que conozco han padecido o padecen algún trastorno de la conducta alimentaria. No unas cuantas, no bastantes, no muchas: TODAS. Puede que sea simple casualidad, pero lo dudo mucho.

Si bien los TCA más conocidos son la anorexia y la bulimia, no son los únicos que existen, y la lista no está en absoluto cerrada. Por ejemplo el trastorno de evitación/restricción de los alimentos, si bien actualmente el diagnóstico está orientado a niños menores de 6 años, entre sus características implica un rechazo a la alimentación y variaciones extremadamente abritrarias de lo que es una conducta alimentaria normal, como podría ser (con una justificación ética plenamente respetable) el dejar de consumir productos que contengan así sea una mínima traza de componentes de origen animal, como por ejemplo revisar todos los productos de la lista de la compra de manera obsesiva en busca de trazas de componentes de origen animal como por ejemplo E-120, E-542, E631, E901, E904, calcio mesoinositol, hexafosfatos, etc. Cuando se llega a este nivel en mi opinión no estamos hablando ya simplemente de una actitud ética sino de un comportamiento obsesivo.

Los tratamientos para curar los TCA son largos y complejos. Un rasgo habitual de estos trastornos es la falta de conciencia de enfermedad por parte de la persona afectada. Esto quiere decir que la persona afectada no es capaz de identificar las consecuencias negativas del trastorno, ni de la necesidad de hacer tratamiento, ni tampoco los beneficios de este. Este hecho dificulta la adherencia al tratamiento en algunos casos. El papel de la familia es especialmente importante para intentar que la persona afectada reciba el tratamiento que necesita aunque no colabore en recibirlo. Y por eso las personas con TCA que se unen al veganismo están en un punto aún más peligroso que antes debido a la reafirmación ética y al apoyo del grupo, que les animará a evitar seguir un tratamiento para curar su TCA.

Veganismo, ortorexia, anorexia… Hablan las expertas

Conocido es el caso de Jordan Younger, una vegana australiana que fue diagnosticada de ortorexia, aprovechó su éxito en las redes sociales para publicar un libro al respecto: “Breaking Vegan: el viaje de una mujer desde el veganismo, la dieta extrema y la ortorexia hacia una vida balanceada“. Por cierto, cuando decidió abandonar el veganismo por motivos de salud, recibió amenazas de muerte, y es que la carencia de asertividad es otra de las características de las personas con TCA de lo que hablaremos más abajo y que atraviesa el activismo vegano de punta a punta. Younger describe así la situación a la que llegó en su relación con la comida:

“Padece usted ortorexia nerviosa”, le dijo el especialista al que consultó. Como Jordan, las personas que sufren este trastorno de la alimentación se obsesionan con lo que deben o no deben comer y siguen reglas muy rígidas sobre el estilo de vida y el ejercicio físico. “Me pasaba el día evitando cualquier rastro de productos de origen animal, preparando zumos, ideando en recetas de verduras, corriendo compulsivamente…”, cuenta hoy Jordan. “La idea de comer dejó de ser agradable y se convirtió en una auténtica pesadilla. Tenía en la cabeza cientos de reglas, prohibiciones, peligros, sospechas…

María Roncero, Profesora Ayudante de Doctor de la Universidad de Zaragoza en el departamento de Psicología y Sociología, miembro del grupo “Investigación y Tratamiento de obsesiones y compulsiones” (ITOC) dirigido por la Dra. Amparo Belloch, y premio extraordinario de doctorado en Psicología de la Universidad de Valencia con su Tesis “Los Trastornos de la Conducta Alimentaria y el Espectro Obsesivo Compulsivo: Intrusiones Mentales, Egodistonía y Creencias”, dirigida por las Dras. Amparo Belloch y Conxa Perpiñá, ya escribió allá por marzo del año pasado en Rasgo Latente el tema de la ortorexia en un artículo en el que explicaban por qué es algo más que comer sano:

(Los pacientes de ortorexia y TCA) tienen un patrón cognitivo que cuadra con el trastorno de personalidad obsesivo compulsivo: perfeccionismo, pensamiento rígido, excesiva entrega, hipermoralidad, y preocupación con los detalles y las reglas (Brutek-Matera et al., 2012). En ambos casos los pacientes están orientados al logro, valorando la rigidez del cumplimiento de sus dietas como una señal de autodisciplina. La necesidad de control, elemento que se ha destacado en la génesis de la patología alimentaria (Fairburn, et al., 1999; Polivy y Herman, 2002; Surgenor, et al., 2002), también se observa en la ortorexia. En el caso de los pacientes con TCA, la falta de control sobre la vida y emociones de uno mismo, o el control sobre el entorno familiar, le llevarían a volcarse en el control de la dieta y su cuerpo para lograr esa sensación de control, por lo que las desviaciones de su dieta las viven como un fracaso. (Moroze et al., 2014).

Creo que este meme vegano (junto al texto que le acompaña que me dedicaron) resume muy bien este pensamiento rígido, hipermoralidad y preocupación con los detalles y las reglas que menciona María Roncero.

Andrea Gil, nutricionista y dietista del ISEP Clinic, una red de centros multidisciplinarios, especializados en el asesoramiento, la evaluación y el tratamiento de problemas vinculados a la psicología, el aprendizaje y la salud, pertenecientes al Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP), también lo tiene claro:

Las principales opciones alimentarias que son susceptibles de desembocar en ortorexia son el veganismo  y la alimentación macrobiótica. Estas se engloban dentro de una filosofía de vida y se prestan a que la persona piense que si consigue llevar la dieta ideal todo irá bien.

Angela Guarda, directora del programa de desórdenes alimenticios del hospital Johns Hopkins, comparte la misma opinión:

 “Veinte años atrás, la mayoría de los pacientes con anorexia eran vegetarianos. Hoy, sólo comen comida orgánica o dicen que son intolerantes a la lactosa o al gluten cuando sus exámenes reflejan lo contrario. Esconden en estas cosas sus miedos a comer alimentos calóricos”.

Micaela Urdínez también habla de la “trampa” de la vida sana y cita a varias expertas para relacionar ortorexia y veganismo:

Es la trampa de la vida sana. Son en su mayoría adolescentes, pero también adultos que detrás de una elección por el mundo orgánico, el vegetarianismo y el veganismo, esconden un desorden más profundo.

“Es un trastorno poco conocido. Comienza como un inocente intento por mejorar la calidad de la alimentación, pero con el tiempo aparecen las obsesiones sobre qué se debe comer y qué está totalmente prohibido“, explica Juana Poulisis, psiquiatra y autora del libro Los nuevos trastornos alimentarios.

Para Olga Ricciardi, directora del Centro Especializado en Desórdenes Alimentarios (CEDA), la ortorexia es la presentación más moderna de la anorexia, que aparece como la fisonomía de un cuidado extremo por los alimentos que se consumen. De a poco se va acotando el modo de comer de manera absolutamente restrictiva, acompañado de rituales.

Desde la Fundación La Casita, empezaron a ver casos en la consulta en los últimos cinco años. “Tenemos un montón de pacientes que vienen con la idea de que son veganas o vegetarianas, pero te vas dando cuenta de que es más un trastorno alimentario encubierto que una filosofía de vida por la poca flexibilidad que tienen”, cuenta Julieta Ramos, coordinadora del área de psicología de la entidad.

Cuando las reglas que establecen los alimentos permitidos comienzan a coartar la vida de quien las aplica, aflora este desorden alimentario. “La elección de la comida y la variedad se convierten en algo tan reglado que, paradójicamente, puede llevar a problemas de salud”, agrega Poulisis.

Para Ricciardi, el principal riesgo es que no hay conciencia de la enfermedad y son personas que no están dispuestas a curarse de nada porque no hay nada que curar. “Y mucho menos hacer un tratamiento”, agrega.

Los padres cuentan que antes de enfermar eran como las «hijas perfectas», con buen rendimiento académico. Tanto es así que encaran la vida saludable con la misma exigencia, llegando al momento en que lo saludable se distorsiona y ya todo les hace mal”, expresa Paula Hernández, también coordinadora del área de psicología de La Casita.

Carmen García, Doctora en Psicología y Profesora Asociada del Departamento de Psicología Social y Metodología en la Universidad Autónoma de Madrid, ya en 2007 se refería a la ortorexia como:

una de esas enfermedades consideradas de última generación. Este trastorno supone una preocupación extrema por comer lo más sano posible. Un hábito que a pesar de parecer positivo puede convertirse en una obsesión cuando las personas que lo padecen lo convierten en una forma de vida.

Así es como aparecen estos pacientes por nuestras consultas de psicosomática, endocrinología, psiquiatría y trastornos de la conducta alimentaria.
Desconciertan por su seguridad, su buen porte y racionalidad. Pero pronto, si se sabe descubrir, aparece el perfeccionismo, la personalidad anancástica o el talante obsesivo en su pensamiento, su afectividad y su conducta.

La psicóloga Natalia García asegura que el origen de estas obsesiones irracionales acerca de la comida están relacionadas con un exceso de información inadecuada y sesgada. Internet se ha convertido en el referente informativo de muchas personas, pero estos datos, interpretados de una manera inconveniente, pueden derivar en trastornos obsesivos importantes

TCA y carencia de asertividad

En cuanto a la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, Williams et al exponen que los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria se perciben a sí mismos como muy controlados por su familia y sociedad, pero ellos no actúan de forma asertiva con sus «controladores». Posteriormente investigadores del mismo grupo determinaron que la carencia de asertividad está de acuerdo con rasgos de sumisión o timidez y sentimientos de inutilidad personal y sugieren que la paciente, a pesar de percibir un control externo, no tiene el repertorio conductual para contrarrestarlo o neutralizarlo. Una forma de conducta no asertiva es la agresión/hostilidad*.

Diversos autores han señalado que las pacientes con patologías alimentarias presentarían, antes del desarrollo de la enfermedad, problemas de autonomía e independencia y de aceptación de las dificultades de la vida adulta, problemas interpersonales, con introversión, inseguridad, dependencia, ansiedad social, falta de asertividad y dificultades para las relaciones heterosexuales, sensación de ineficacia, fracaso y falta de control en su vida escolar, laboral o de relación, tendencias perfeccionistas con rasgos obsesivos, rigidez y extremismo en la evaluación de los problemas. ¿Podéis decirme en serio que esta descripción, especialmente a lo que respecta a las tendencias perfeccionistas con rasgos obsesivos, rigidez y extremismo en la evaluación de los problemas, no encaja a la perfección en la descripción del colectivo vegano? Sobre este tema os recomiendo el libro Habilidades sociales y anorexia nerviosa, de Elena Gismero González, en especial el capítulo 7: Estudio experimental: Anorexia nerviosa y conducta asertiva. Su relación con el autoconcepto, actitud hacia el cuerpo y locus de control.

Garner y Garfinfel fueron los primeros autores que establecieron una relación entre el aislamiento social y la falta de autoestima y autoafirmación en pacientes anoréxicas. Toro y Vilardell explicaron las dificultades en las relaciones sociales que presentan estas pacientes, mayoritariamente mujeres. Y el veganismo ha venido al rescate de personas con este perfil que de entrada presenta graves dificultades en sus relaciones sociales, ofreciéndoles una aceptación y reconocimiento de grupo frente al enemigo exterior: los malvados especistas carroñeros comecadáveres.

Bruch las describe como padeciendo una paralizante sensación de ineficacia personal, con ausencia de autoaserción, con destacada deferencia y sumisión. Asimismo, atribuye la predisposición fundamental a un déficit del yo, en lo que se refiere a autonomía y dominio del propio cuerpo, que da lugar a un «sentido de ineficacia personal».

Numerosos veganos se han sentido ofendidos cuando en un post anterior comparé el veganismo con la anorexia y han reaccionado poniendo de manifiesto la falta de asertividad que precisamente caracteriza a las personas con este tipo de trastornos: insultándome. Les ha ofendido que compare su estilo de vida con un trastorno mental, a lo que les recomendaría que se autoaplicaran una recomendación que tienen muy a mano: revísate los privis. En este caso, revisaos el capacitismo, porque ofenderos porque se asocie una conducta obsesiva con una neurodivergencia es pelín capacitista.

Pero es que además la anorexia no se caracteriza exclusivamente por dejar de comer para estar delgada, igual que ellos mismos insisten en que el veganismo no es solo una dieta sino un estilo de vida comprometido con ocasionar el menor daño posible al planeta y evitar el sufrimiento animal. La anorexia y la ortorexia están muy relacionadas con el control, con el perfeccionismo, igual que lo está el veganismo. Manuel Álvarez Romero, director del Centro Médico Psicosomático de Sevilla y la Unidad de Medicina Psicosomática de la Clínica Universitaria de Navarra-Madrid lo denomina “El síndrome del Perfeccionista: el Anancástico” (edic. Almuzara, 2007) es un buen recurso terapéutico, tanto para el profesional de la salud como para los pacientes afectados por los TCA.

De ahí que el veganismo esté tan relacionado con movimientos que luchan por la justicia social y la eliminación de todo tipo de discriminación. Y de ahí el alto nivel de autoexigencia en colectivos veganos, que deben cumplir unos estándares altísimos, propios de “la feminista perfecta” y evalúen a los demás con esos mismos parámetros.

“Pues a mí el veganismo me ha ayudado a mejorar con mi TCA”

¿Que hay pacientes a las que el veganismo, por el contrario, las ha ayudado a mejorar con su TCA? No lo pongo en duda, todo lo contrario, tiene lógica. Cito de la tesis doctoral de Isabel Cabetas Hernández:

Página 12:

Las anoréxicas no sólo siguen la moda bajo la presión social sobre la imagen del cuerpo femenino. Están muy perdidas, sin cohesión grupal, e influenciadas por los cambios sociales que repercuten en el plano familiar. Muy deseosas de ser integradas en la sociedad aunque ello les suponga arriesgar su salud a tal extremo que pueden perder la vida. Y en su ambivalencia, muy deseosas de ser diferentes. Impregnadas de la correlación publicitaria entre la valía y el control de peso, pero hasta el extremo de hacer de la delgadez el motivo más necesario e importante para ser “bien vistas”. Dependiendo de la opinión social, como prolongación de su dependencia con los padres, que siente que se avergonzarían de tener por hija a una “gorda impresentable”.

Página 94:

Hay sentimientos de soledad, abandono y vacío interior que se traducen en una gran inestabilidad afectiva, con cambios frecuentes e intensos en el estado de ánimo. La pauta interaccional básica de estas pacientes está caracterizada por una actitud mantenida de desconfianza y tendencia al aislamiento, destinada a evitar todas aquellas relaciones interpersonales en las que pudiera aparecer un componente afectivo o, cuando menos, una definición de si por parte del Otro. Esta tendencia les lleva a reducir progresivamente su mundo exterior empujándoles a una soledad que termina por serles insoportable. Poco a poco abandonan sus intereses y centran su vida en un continuo combate contra el hambre para estar delgada, única fuente de gratificación narcisista. La sensación de apresamiento, de saberse encerradas en una situación sin salida, hace surgir en las pacientes un fuerte sentimiento de ineficacia y una tristeza que no es otra cosa que desesperación, incapacidad y aislamiento. Acceder a estos sentimientos profundos no es tarea fácil y la actitud de las pacientes en sus contactos interpersonales resulta ser una barrera que dificulta la aproximación. Se apodera de la anoréxica una dinámica que podríamos llamar “de poder y control”, dentro de la cual el rechazo de la comida estaría encaminado a proporcionar la delgadez y con ello un sentimiento de autonomía y efectividad.

Las mujeres que padecen anorexia nerviosa se distinguen por sus déficits en aserción de otros grupos de mujeres. Si el veganismo les permite no tener que dejar de comer, pasar hambre, darse atracones y purgarse luego; si el veganismo les permite alimentarse aunque controlando hasta niveles obsesivos los ingredientes de todo lo que ingieren; si les veganismo les permite no tener que esconderse; si el veganismo les da cohesión social, el soporte de un grupo que les permite salir de ese aislamiento y esa soledad; si el veganismo les da una pátina de diferente pero integradas dentro de un grupo… Es normal que los síntomas externos de su TCA mejoren, pero eso no significa que el veganismo les haya curado el TCA, sino que les ha ayudado a soportarlo. La dinámica del poder de control simplemente se ha desplazado de comer lo mínimo imprescindible a comer con unos criterios éticos ultra-estrictos, pero no ha desaparecido.

Para terminar esta parte, una reflexión de la anteriormente mencionada María Roncero:

se sienten satisfechos consigo mismos cuando consiguen ceñirse a su ideal de alimentación saludable. Se sienten superiores al resto de la gente por sus hábitos alimentarios y tratan de convencer al resto de personas sobre sus beneficios (Mathieu, 2005).

Activismo vegan y la conducta no asertiva: agresiones, amenazas falta de empatía y hostilidad.

Comparar el especismo con el holocausto y negarle importancia al segundo. Con dos cojones. Comparar el genocidio de millones de judíos, gitanos, homosexuales, neurodivergentes y personas con diversidad funcional gaseadas en las cámaras de gas nazis con los mosquitos que se estrellan contra los parabrisas de los coches, porque todas las vidas son iguales. Menos mal que los antiespecistas son más empáticos que el resto, que si no…

Esto texto de aquí debajo lo han publicado en la página de Podemos Animalistas que no voy a enlazar porque este año pienso practicar con fruición el NO ENLAZAR MIERDAS. Me declaran “persona non-grata” (habrán hecho una asamblea para decidirlo) aunque no me queda claro si solo en el Círculo Animalista o en todo Podemos. Y se marcan esto de aquí, que no tiene desperdicio. Hay que ser muy osado y tener poca vergüenza para, con todos tus santos cojones, llamar maltratadora a una persona por el mero hecho no ser vegana.

¿Queréis ejemplos de conducta no asertiva y agresión/hostilidad procedente de veganos? ¿Queréis ejemplos de animalistas completamente faltos de empatía? ¿Queréis ejemplos de veganos que presumen de ser los más y mejores feministas y que tienen de feministas lo que yo tengo de Miss Camiseta Mojada? Allá van.

¿Cuántos puntos te dan en el carnet de true feminist cuando le dices a otra mujer que ojalá la violen? ¿Y cuando llamas a otra mujer fea gorda malfollada? ¿Cómo de feminista es decirle a alguien que está gorda y te reirás cuando se muera de cáncer? ¿Cuánto feminista es llamar a una mujer “hembra de mierda, no se te puede llamar mujer, larva gorda de mosca comecarroña“? Como mínimo, querides amigues de Podemes Animalistes, yo aquí veo una contradicción flagrante.

Y esto no es nada más que mi experiencia personal. Como decía antes, a la bloguera ex-vegana Jordan Younger cuando hizo público que abandonaba el veganismo por problemas de salud algunos activistas por los derechos de los animales y veganos le hicieron llegar amenazas de muerte y variados insultos como: Voy a asar a tu familia a la parrilla” “No estabas comiendo lo adecuado” “Esta es la peor decisión que pudiste tomar” “Nunca fuiste vegana, no merecés serlo”, entre otros.

Me resulta cuanto menos curioso que me digan que el especismo, es decir, la discriminación hacia los animales basada en consideraciones morales que considera a los seres humanos como titulares de una serie de derechos de los que los animales carecen, es incompatible con el feminismo, y que por lo tanto si eres especista y consideras que los seres humanos están por encima de los animales no puedes ser feminista, ni comunista, ni anarquista, ni ecologista, ni nada, y luego tengáis toda esta mierda metida en el activismo y no consideréis la más mínima autocrítica hacia adentro, mientras os dedicáis a atacar a hacia fuera.

Creo que el antiespecismo comete un error de base, o al menos es lo que a mí me hace desconectar del movimiento: antropomorfizar a todos los seres vivos, es decir, dotar a los animales de características propias de los humanos para intentar que empaticemos con ellos. No hace falta, en serio: si me hablas de maltrato animal, me vas a tener a tu lado. Pero si me dices que no puedo denunciar violaciones a “hembras humanas” (sic) si consumo lácteos porque a las hembras vacas también las violan… suerte tendrás de que no te escupa en la cara, porque semejante argumento misógino que se mes en las víctimas de violación yo no quiero tener absolutamente nada que ver.

 

Y si me dices que darle lácteos a un niño es maltrato infantil, mi reacción puede bascular entre la indignación o la sonora carcajada, según tenga el día.

Por suerte hay veganos que han entendido que con esa estrategia no van a lograr convencerme. Y menos aún por la vía de insultarme o desear que me violen, porque un movimiento que dice luchar por un mundo con el menor sufrimiento posible de todos los seres vivos albergue en su seno sin la menor autocrítica a personas que te desean la muerte o violación por estar en contra de ese argumentario misógino y antropocéntrico no parece muy coherente. Y si al menos observara una cierta crítica en el movimiento hacia este tipo de “activistas”, aún cabría tener algo de esperanza, pero todo lo que he encontrado han sido justificaciones y tibia equidistancia. Ejemplo de equidistancia y justificación de las agresiones precisamente por parte de quién me llama maltratadora (no os molestéis en buscar los comentarios: los han borrado todos):

Así que después de más de 4.500 palabras para explicar mi postura, de citaros a numerosas expertas en el tema y de exponer los motivos, el resumen es que SÍ: sigo pensando que el veganismo tiene muchos puntos en común con los trastornos de la conducta alimentaria, que pese a que el planteamiento ético en contra del sufrimiento animal es muy loable, ampara en su seno a personas con trastornos de conducta alimentaria y problemas de socialización, y es peligroso en cuanto a que les da cobertura ética.

PD: Los argumentos contenidos en este artículo tienen el seal of approval de la actual Comandante en Jefe de Locas del Coño. Si en algún sitio leéis u os cuentan que “me fui/me echaron” por no estar de acuerdo con el resto del equipo en este tema, es simplemente MENTIRA.

Referencias:

 

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 370 suscriptores

47 comentarios

  1. Me ha encantado! Y me ha hecho reflexionar sobre los flexiveganos, algo que en su dia critiqué x decir q morro eres vegetariano pero d vez n cuand t lo saltad. Y quiza sea mas saludable… puedes estar d acuerd con la causa y por ejemplo intentar xomer menos carne… pero no sentir culpa x comerla alguna vez o como una youtuber vegana famoso q se puso a llorar xq habia bebido un té y cuando se enteró q tenia leche casi muere. Otro ejemplo claro d TCA oculto en el veganismo

    1. ignorante y tendencioso. Lo que las personas utilicen para encubrir sus problemas mentales no justifica una condena de ciertas tendencias alimentarias que al fin y al cabo pertenecen a la libre elección. ¿Por que no escribe un artículo sobre la gente que se atiborra a bollería industrial y lo llama bulimia encubierta? seguramente sería poco popular y políticamente incorrecto

      1. Hay que ser muy osado para llamar ignorantes y tendenciosas a las expertas citadas sin un solo argumento.

        Sobre lo de “¿por qué no escribe un artículo sobre X?” te respondo lo mismo que a todo el que me exige que escriba sobre lo que a ellos les gustaría como toda respuesta a algo que he escrito que no les ha gustado: porque este es mi blog, me lo follo cuando quiero y escribo sobre lo que me sale del coño. ¿Por qué no escribes tú ese artículo que me exiges? Abrirse un blog es gratis. Pero parasitar blogs ajenos y exigir que otros se tomen la molestia de escribir lo que tú no eres capaz de justificar con datos y argumentos es mucho más fácil, claro.

      2. Quien ha condenado nada? Creo q no has entendido el articulo. No dice q todos los veganos tengan TCA sino q muchos TCA se esconden en el veganismo. Lo d la bulimia y la bolleria no tiene ni pies ni cabeza

  2. Vaya pedazo de artículo que te has marcado (icono de aplausos), los estudios que citas me cuadran muchísimo con mi experiencia personal con el veganismo y con las personas de mi entorno que he conocido. Allá voy.

    Empecé a ser vegetariana gracias a un novio que tuve, vegano y con unas características de la personalidad que se asemejan bastante a las que describen en estos estudios. Creía que los extraterrestres nos controlaban desde la luna, en los chemstrails y demás mierdas conspiratorias. Además había tenido siempre problemas de peso y conflictos con el tema de la comida, engordaba y adelgazaba a velocidades preocupantes y bueno, en fin, que tenía un concepto un poco distorsionado de lo que es estar sano. Yo siempre le había tenido un poco de aversión a la carne y me pareció el momento perfecto para iniciarme, ah, y me gustaría que los de Podemos Animalista conocieran a mi ex vegano para que les dijera que el feminismo solo sirve para perpetuar la posición de inferioridad de las mujeres, promulgada por ellas mismas. Aseverar que los, las y les veganes son todes feministes es una falacia ad hominems como un piano de grande, creo que huelga decirlo.

    A mí personalmente el vegetarianismo ( que no el veganismo, solo me privaba de carne y pescado pero consumía lácteos, huevos y derivados, y a mí personalmente no me costó absolutamente nada ni a nivel psicológico ni físico hacer el cambio de dieta, cosa inusual) me abrío un abanico muy desconocido y enriquecedor de posibilidades culinarias, a parte de mucha aversión por parte de mi entorno ( cosa nada inusual).

    El problema vino cuando intenté hacer el paso al veganismo. Me ocurrió algo muy extraño a nivel psicológico que no sabría explicar bien, y es que ser vegano conlleva una lucha constante con tu entorno por no consumir absolutamente NADA animal en este mundo y yo personalmente creo que vivir de esa manera y jusficar en tu cabeza que todo ese esfuerzo es merecedor, es una cosa muy muy difícil de hacer de manera psicológicamente sana. Yo personalmente vivía todo el día en una disonancia cognitiva entre mis valores animalistas que me hacían querer ser vegana y el privarme de comer cosas como queso o helados, y eso me causaba, digamos, mucho malestar psicológico que me hizo ser más insegura y empezar a temer ( esto va a sonar un poco raro) a una especie de divinidad punitiva que obeservaba mi comporamiento alimenticio. Eso es extraño porque toda mi vida he sido atea y nunca he basado ningún aspecto de mi moral o comportamiento en un dios. Cuando admití que no quería dar el paso al veganismo y estaba bien siendo vegetariana, dejé de tener esos miedos y el aspecto de mi alimentación paso a ser una parte más en mi vida en vez de abarcarla casi por completo.

    Más tarde ingresé un tiempo en la unidad psiquiátrica, por temas completamente ajenos a los trastornos alimenticios, y aunque dije que llevaba una alimentación vegeta, no se me brindó la oportunidad de tener esa dieta dentro del hospital, cosa que no creo necesaria para gente sin ningún indicio de TCA. Creo que se debería brindar esa opción a gente con patologías ajenas al tema alimenticio, porque aunque sea una institución y uno no esté en su mejor momento, tampoco es cuestión de tratarnos como niños pequeños. Yo en ese momento ya llevaba 2 años de vegeta y mis últimos análisis demostraban que estaba como una rosa. A partir de entonces he dejado de ser vegetariana, primero por el palo suficientemente duro de por sí que es recuperarse de un brote psicótico bipolar y posterior etapa depresiva, y porque he entrado en el mundo de la gastronomía y no creo que sea el mejor momento éste para no comer carne ni pescado.

    Bueno, y después de mi puta vida en verso, voy con mi reflexión sobre el tema: está claro que la industria cárnica es una parte básica del engranaje capitalista, al igual que la industria textil deslocalizada en países en vías de desarrollo que se nutre de la explotación infantil y explotación en general y al igual que muchas otras de las que nosotros nos beneficiamos como primer mundo. Desde ahí yo veo dos maneras de afrontar el tema: o te vuelves vegano y te alimentas de los tomates cherry de tu huerto ecológico para no contribuir a la contaminación a través del transporte mientras te coses tu propia camiseta con la tela del sofá, o tienes DINERO para comprar solo alimentos de ecológicos de km.0, huevos de tus propias gallinas en tu terreno de dos hectáreas mientras vistes camisetas de Emilio Tucci made in Albacete y te compras un fairphone libre de coltán por 600 pavos. Bien. Y los que no tenemos dinero y hacemos un esfuerzo por no caer en las garras consumistas del capitalismo, las mismas de las que podriámos salir con mucha facilidad si lo tuvieramos? La respuesta es bastante sencilla, limitar el consumo de lo que crees que no es necesario. Si eres animalista, puedes dejar de comerte una hamburguesa cada dos días y limitar tu consumo de carne al fin de semana. También puedes limitar tu consumo de queso o huevos, huevos y leche y gastarte un poco más en comprar estos productos ecológicos y de vaquitas – gallinas- cabras felices ( si, eso también contribuye a hacer un mundo mejor, no tienes por qué hacerte free cruelty vegan.) Al igual que también puedes dejar de gastarte 100 pavos en comprarte 20 camisetas del zara para comprarte 4 hechas por alguien que sabes que no ha sido explotado. Pero bueno, ahí cada uno que haga lo que quiera. El problema es que el veganismo y el vegetarianismo se convierte en un dogma cuando no tiene por qué serlo, y la explicación que has dado desde el punto de vista psicológico me parece bastante acertado, sobre todo porque no tiene sentido empatizar con una vaca y no con una persona que te dice que no se plantea ser vegeta porque tiene algún tipo de TCA.

    Dicho esto, otra vez, felicidades por el artículo. Espero que tengas un paraguas resistente para toda la mierda que te va a caer.

    Ah, por cierto, mi ex el vegano quería dedicarse a vender gorras a 30 pavos de estas made in Bangladesh que cuestan 2 euros al por mayor ( jes jes, viva la coherencia y la lucha interseccional)

  3. Hola, Jessica. En primer lugar, felicidades por el artículo y por el tremendo curro que te has pegado.Tenía bastante curiosidad por leerlo desde que comentaste lo que pensabas sobre TCA y veganismo.

    Me ha gustado mucho.He de decir que, si bien solamente han sido un pequeño porcentaje de las varias que conozco (sólo dos de siete u ocho), yo también he conocido a gente vegana con TCA. Una de ellas sólo ha conseguido transicionar al veganismo tras trabajar con su TCA y. por suerte, lo ha superado.

    Me han resultado también muy interesantes los estudios que aportas y los leeré por mi cuenta para profundizar más en el tema. Gracias por poner los enlaces xD

    Un saludo.

  4. En fin. Es lo que pasa cuando una persona que no es psicóloga se lee tres referencias y se pone a hablar. Por lo menos podrías haber consultado algún manual de diagnóstico para así saber que la vigorexia no es un trastorno mental, sino un especificador de otro trastorno (trastorno dismórfico) y que ni siquiera es un trastorno de la conducta alimentaria sino que forma parte de los trastornos obsesivos.
    Por otra parte, me parece MUY poco serio mezclar estos dos temas. Es verdad que ambos estilos conductuales (tca vs. veganismo) pueden compartir la rigurosidad de las dietas, pero poco más le veo en común. Puede que las personas con TCA encuentren en el veganismo una excusa para seguir una pauta rígida en sus dietas. Puede. Pero no hay estudios que indiquen que sea así. Por otra parte, el síntoma nuclear de la anorexia nerviosa y la bulima nerviosa es “un sistema de creencias disfuncional respecto a engordar y/o al propio peso coporal” y sin embargo, eso no aparece en el trastorno por atracón. Cosa que tu pareces mezclar alegremene en tu artículo.
    Mi experiencia la verdad es que es justo la contraria, y es que las personas veganas que conozco disfrutan con la comida y no tienen ningún síntoma que lleve a pensar en un tca.
    A todo esto, a mí el veganismo me da igual. Como jamón alegremente, pero no me atrevería a juzgar su sistema ético.
    Sí me importa que cualquiera haga divulgación de la psicología científica tan imprecisamente.

  5. Tu análisis es lo más lúcido y coherente que he leído en mucho tiempo. Por otra parte, es una pena que haya tantas personas en los colectivos que pierden de una forma tan exacerbada la capacidad de pensar objetivamente. Y es una pena que tengas que soportar tanto acoso por tu forma de pensar, eres un ejemplo de valor y entereza.

  6. Hola, Jéssica:
    Soy vegetariano desde hace 25 años, vegano desde hace 3 aproximadamente. Tú dices que todas las veganas que has conocido tienen o han tenido algún tipo de TCA. Yo te puedo decir que, entre las personas veganas que conozco, no hay nadie con ningún trastorno similar, y conozco bastantes.
    Por otra parte, la típica imagen de persona desnutrida y falta de energía que se asocia a las personas veganas, no es más que otro cliché. Yo mismo soy bastante fuerte y, para ser sincero, me sobran unos 5 kilos. No sé si desconoces que también hay deportistas, incluso de élite, que son vegan@s.
    No voy a negar que el veganismo pueda ser utilizado por personas con TCA para llevar a cabo el tipo de conducta que les es propia (en el caso de, por ejemplo, la anorexia nerviosa) ya que es un hecho que engorda menos un plato de espinacas que un bocadillo de tocino. Pero que se le prohiba ser vegana a una persona con TCA no soluciona su problema y, no soy médico, pero quizá podría ser una ayuda la dieta vegana, ya que podría provocar un menor rechazo por parte de la persona a tratar, debido a la creencia de que las verduras no engordan. Comprendo que desconfies del veganismo, pero tu opinión está basada en información sesgada. Te basas en tus conocidas, en médicos que se dedican a tratar a personas con TCA y en l@s impresentables que te atacan por internet. Deberías conocer a personas sanas, coherentes y respetuosas que además son veganas y así verías que el veganismo no es malo per se. Por hacer un simil: es de tod@s conocido que entre los hichas del fútbol hay mucho personaje violento, fascistas, fanátic@s capaces de matar y, en definitiva, toda clase de personas que van a los campos de fútbol a desahogar sus frustraciones. Sin embargo, esa es sólo la parte que más destaca, pero la gran mayoría son personas normales a las que les gusta mucho un deporte. Así que, sí, entre l@s vegan@s hay imbéciles, fanátic@s, violent@s y todo tipo de malos ejemplos de persona, pero ni más ni menos que en cualquier otro colectivo.
    Aprovecho para puntualizar que la asociación de dietética y nutrición estadounidense (ADA por sus siglas en inglés) publicó un informe en el cual pone de manifiesto que una dieta vegana bien planificada, es apropiada para la correcta nutrición de las personas en todas las etapas de la vida. Te pego la dirección para ver el documento. Lo siento, no sé cómo crear un link directo a la página, perdón.

    http://www.vrg.org/nutrition/2009_ADA_position_paper.pdf

    También tengo que decirte que hay profesionales (licenciados en dietética y nutrición humana) que son muy buenos (algo demostrable) y son vegan@s y vegetarian@s. Te pongo el ejemplo de Lucía Martínez y la dirección de su blog:

    http://www.dimequecomes.com

    No sé qué más decirte, salvo que te mando un abrazo.

    Atentamente,
    Guillermo

    1. Gracias Guillermo por la respuesta. Si te fijas en el artículo en ningún momento he hecho referencia alguna al estado de salud FÍSICA, me he referido en todo momento desde el punto de vista de la obsesión, el control, el perfeccionismo, la hipermoralidad… y cómo esto deriva en un trastorno mental, pero del físico no he hablado en ningún momento así que no viene muy a cuento mencionar que existan deportistas veganos o “la típica imagen de persona desnutrida y falta de energía que mencionas en tu comentario”, estás rebatiendo algo que ni siquiera se ha mencionado.

      Lo que sí te agradezco es el buen todo, la web y el PDF que has adjuntado, que leeré con mucho gusto. Es algo que me pasé ayer toda la tarde diciendo: echo en falta más documentos, más información procedente de fuentes solventes, y menos “eres gilipollas das asco”. GRACIAS.

      1. ¿Y eso qué tiene que ver con lo expuesto en el post…? Ya dije que el objetivo ético es muy respetable. ¿Por qué rebates algo con lo que estamos de acuerdo?

  7. Esto es de lo más interesante que he leído en mucho tiempo. Reafirmas sospechas que ya tenía, pero que no era capaz de reflejarlas en argumentos racionales. Gracias Jéssica :*

  8. Tenía mucha curiosidad por leer este artículo, no tenía ni idea del tema. He de decir que me ha preocupado verme reconocida en algunas cosas, así que gracias por hacerme pensar en esto. No entiendo el odio que esto genera, ni cómo una persona denominada feminista puede machacar a otra persona como lo han hecho contigo. Mucho ánimo!

    1. ¿Pero entiendes que alguien feminista pueda estar a favor de que a hembras de otras especies se las viole para embarazarlas y se les robe a sus hijxs para robarles la leche? ¿o es que el feminismo es sólo para la especie humana?

      1. Lo que no entiendo es que alguien feminista utilice términos como “violación” a la ligera y a estas alturas del trasfeminismo todavía hable de “hembras”. Judith Butler y Paul B. Preciado he castigarían 5 minutos en el rincón de pensar para que reflexiones.

  9. ¡Hola Jessica!

    Después de leer tu artículo lo primero que se me viene a la cabeza es que realmente has tenido muy mala suerte en que todas las personas veganas que has conocido hayan tenido o tengan algún trastorno relacionado con la alimentación. Mira que yo conozco gente vegana y jamás me he encontrado a nadie que no lo hiciera sólo por los derechos de los animales…pero vaya, que has tenido muy mala suerte! Y por otro lado decirte que se nota que has hecho un gran esfuerzo escribiendo esto, pero de verdad que dejar de consumir productos de origen animal te hubiera costado muchísimo menos… No veo más que la búsqueda de todo tipo de excusas para no dejar de hacer algo que está mal y que atenta contra la libertad y el respeto de la vida de millones de animales en todo el mundo. Estás en tu derecho de seguir participando en ello (por desgracia para los animales), pero creo que no necesitas escribir todo esto para seguir haciéndolo. Y si lo haces, puede que sea porque en tu interior algo te dice que quizás no esté bien que otros masacren a millones de seres vivos y que tú pagues por ello sin mancharte las manos, y necesites buscar información para reafirmarte y seguir contribuyendo a esta terrible explotación creyendo o haciendo creer al resto que el veganismo esconde mucha mierda detrás. Creo que la mejor manera de informar es probándolo una misma y hablar en primera persona del tema.

    ¡Un saludo!

    1. Tenía que salir la vegana que se cree moralmente superior a hacer pseudoanalisis psicológicos de baratillo. ¿Vemos qué ocurre si aplicamos la misma plantilla a tu argumentación?

      Mira que conozco gente no vegana, y jamás me he encontrado a alguien que maltratara a los animales, pero vaya, que has tenido muy mala suerte! Por otro lado decirte que se nota que has hecho un gran esfuerzo escribiendo estoy, pero de verdad que ser mejor persona y tener un poco de empatía con los otros seres humanos te hubiera costado muchísimo menos… No veo más que la búsqueda de todo tipo de excusas para no dejar de ser una mierda de persona que humilla y lástima a los seres humanos de su entorno y necesita la excusa de dejar de comer carne para no sentirse la persona cruel y egoísta con sus semejantes que realmente eres. Estás en tu derecho de seguir siendo una cabrona (para desgracia de la gente que te rodea), pero creo que no necesitas escribir todo esto para seguir haciéndolo. Y si lo haces, puede que sea porque en tu interior algo te dice que quizás no esté bien portarse como una hija de puta cruel y egoísta con tus seres queridos, y necesitas escribir un comentario echándole en cara a alguien que come carne para reafirmarte y seguir contribuyendo a la terrible forma en que tratas a las personas de tu entorno, creyendo o haciendo creer al resto que con el veganismo estás haciendo algo bueno por el mundo. Creo que la mejor manera de informar es probándolo una misma, dejar de ser una mierda de persona, tratar a la gente de tu entorno con respeto y hablar en primera persona.

      ¿Lo ves? La misma base tengo para decir todo lo del párrafo anterior que tienes tú para decir todo lo que has dicho: ninguna. Deberes para mañana: leer el significado de la falacia “juicio de intenciones”.

  10. Hola Jessica,

    Primero, felicitaciones por el artículo, está muy currado y me ha parecido una de las cosas más fundamentadas que he leído en mucho tiempo.

    Mi experiencia personal: fui vegana primero durante un año y vegetariana después durante casi otros dos años. Este periodo coincide con la época en la que mi TCA era más evidente que nunca. El veganismo me permitía esconder mi anorexia ante mi familia y amigos y me salvaba de tener que asistir a muchos actos sociales relacionados con la comida (más aún teniendo en cuenta que soy de una ciudad pequeña donde las opciones veganas eran absolutamente mínimas). Con el vegetarianismo mi anorexia evolucionó a bulimia y pasé de comer ensaladas únicamente hechas con lechuga y tomate a acompañarlas con atracones de platos de pasta que luego purgaba. Cuando la situación era ya insostenible mis padres me llevaron a un psicólogo, y lo primero que hizo fue obligarme a introducir alimentos de origen animal en mi dieta, ya que como tú muy bien apuntas me respaldaba en el veganismo y vegetarianismo para restringir mi alimentación lo máximo posible.

    Con esto no quiero decir que el veganismo/vegetarianismo sean estilos de vida poco saludables y que todos los veranos/vegetarianos tengan TCAs, sino que hay personas con TCAs que se respaldan en la ética de estas filosofías de vida para justificar sus tendencias obsesivas con la alimentación (yo misma, y la única otra chica vegana que conozco, somos ejemplos de ello).

    Gracias por abrir el debate a semejante cuestión, porque es algo de lo que no se habla y que desgraciadamente es más común de lo que se cree.

  11. Enhorabuena por la currada. Has puesto voz a lo que siempre he pensado. Probablemente no todos los veganos tengan un TCA, pero es cierto que hay un patrón que se repite. Como se suele decir en los estudios científicos, para sacar conclusiones verdaderas sería necesario mayor número de estudios aleatorizados …
    Tengo claro que una dieta equilibrada debe tener las proporciones justas de cada tipo de nutrientes ya que somos animales omnívoros. Restringir componentes de la dieta por ciertas creencias morales puede ser una opción personal, pero biológicamente peor que no hacerlo.
    Seguiré encontrando sabor en todos los grupos de alimentos, si pueden ser ecológicos y respetuosos mejor, pero sin restringir ninguno de ellos.

  12. Al final no te has mojado tanto. De (cito textualmente) “creo que el veganismo es un trastorno de la conducta alimenticia similar a la anorexia oculto tras la excusa de la ética” a “creo que el veganismo y los trastornos de la conducta alimentaria tienen mucho en común” hay un trecho. Entiendo que hayas reculado, pero eso te quita credibilidad, igual que te la quita el hecho de que necesites recalcar una y otra vez que Lidia está de acuerdo contigo. ¿Y qué? ¿Qué pretendes con esta cruzada antivegana, en serio? ¿Echar mierda sobre un movimiento muy minoritario que, de momento, no consigue demasiado a pesar de sus esfuerzos? A ver si entiendes que el “beef” (no pun intended) que tengas con ciertas personas veganas no justifica esto que estás haciendo. No, en serio, muy útil la info y eso, a nadie se le dice que se haga vegana de un día para otro. Lo primero que se recomienda es que se informe muchísimo, que coma muy bien, que se tome la B12, que se lo tome con calma y que no se obsesione… No sé, dinos a qué conclusión pretendes llegar con esto. Ni siquiera has hablado de ética, solo has dicho que es “muy loable”. Ok, dime un movimiento que sea perfecto, que no tenga contradicciones, disputas internas… Y que quede claro que no apruebo las barbaridades que te han dicho, así como no apruebo la campaña que estás haciendo. He tenido cuidado de no usar “pero”, porque si digo pero ya va a parecer que estoy justificando las agresiones que has sufrido, y no. Puedo estar en contra de ellas y en contra de lo que estás diciendo tú. Anda, fíjate, a ver si va a resultar que no todas las veganas somos rígidas, hostiles, dogmáticas y faltas de asertividad.

    1. Hace falta ser rígida, hostil, dogmática y tener una carencia severa de asertividad para considerar recular a lo que cualquier otra persona definiría como matizar una frase dicha en plan bruto en un momento de calentón. Probablemente tú no te des cuenta a tenor de cómo terminas tu comentario, pero desde aquí es como si hubieras sacado un rótulo de neón.

      Lo de que necesite recalcar una y otra vez que Lidia está de acuerdo conmigo no sería necesario de no ser porque ella y Li se han encargado de extender el bulo de que me fui de Locas del Coño porque no estábamos de acuerdo en este tema. Otra mentira desmontada.

      Lo de la cruzada antivegana sinceramente, me ha hecho mucha gracia, y teniendo en cuenta que me he levantado a las 5:30 de la mañana tiene mérito sacarme una carcajada. Si tu mayor argumento es “nadie es perfecto” + juicio de intenciones, creo que ambas posturas han quedado claras.

  13. Y por cierto, mi mujer ha estado en tratamiento por anorexia y ha sido la única vegana en un centro con decenas de pacientxs. Y, por supuesto, conozco a muchísimas personas veganas, la mayoría de las cuales nunca han tenido un TCA. Así que… creo que sencillamente mientes para mantener tu modo de vida.

    1. Desde luego hace falta ser osado para acusar de mentir, desde el anonimato, a alguien que está dando la cara con su nombre, apellidos y foto. De mí hay un perfil de facebook fotos con mis amigas veganas, comiendo en restaurantes veganos, en centros sociales con comida vegana, y mis amigas veganas son perfectamente reconocibles. Fíjate que yo creo que eres tú quien miente: no te llamas Joel, no estás casado, no eres un hombre, ni siquiera eres vegano. Simplemente mientes y te inventas una vida oculto tras la pantalla para disimular la mierda de persona que eres, ocultas tras el “amor a los animales” que en realidad eres un cabrón con los seres humanos que te rodean.

      ¡Ups! Fíjate, a ese juego yo también sé jugar.

  14. Buenas tardes (que no se diga que soy descortés)
    Creo que el problema de esa comparación es limitarlo a cierto número de veganos. Por un lado estamos los que nos llamamos gordivegans (que comemos cosas que engordan mucho más que cualquier carne que pongas en el plato y además nos pasamos las recetas)
    También decir que hay varios tipos de veganos. Los de starbuck (lo son por moda y tienen esa hipermoralidad a la que te refieres), punkys (incluso hay una categoría punk que sería straight edge) y deportistas

    Te expongo mi caso: Yo mido 1,90, peso 100 kilos, hago kickboxing, patino (bueno, no muy bien del todo), hago yoga, juego al baloncesto, salgo a correr, nado, este sábado voy a la survival zombie. Y cuando termino después de dos horas haciendo deporte me como (con voracidad) un bol de arroz y seitán enorme (más lo que caiga) pero no por ello necesito forzosamente alimentarme de animales.
    Como verás el perfil de una persona con anorexia no lo cumplo (si no te lo crees te enlazo unas fotos mías por FB) y te sorprendería la cantidad de veganos que hay en los polideportivos y en los dojos de artes marciales. En mi entorno al menos 3 pesos pesados, 4 conmigo

    Respecto a la perfección y el control siento decirte que tampoco se cumple. El tofu y las verduras que he comido hoy las eché a ojo y no sabría decirte si ha sido 100gr, 200gr o 1kg. Lo de buscar los componentes animales o trazas es un tema peliagudo, pero lo mismo intento que lo que como no contenga E’s aunque tampoco lo miro mucho (esto es como lo de los términos y condiciones de internet, que nunca acabarías de leertelos) y agradecería que hubiese alguna etiqueta grande que pusiera “Este producto no lleva E-‘s” pero no se puede tener todo

    Con esto no quiero convencerte de nada, solo darte una visión mayor ya que lo acotas a cierto grupo y como regalo para que no te quedes sin tu amenaza: Me voy a hacer una ensalada con tus geranios 😉

  15. Hola Jessica. Hace poco encontré este artículo, debo decir que la primera impresión fue de rechazo, a pesar de que no soy vegana, ni vegetariana. Aún así decidí leerlo y me ha gustado mucho. Comparto con otra lectora la preocupación de sentirme identificada con algunas cosas del texto; pero aplaudo tu tarea de investigación y de escribir tan claramente el artículo.
    Me ha resultado tan interesante que no he dudado en compartirlo con amistades pseudo veganas y vegetarianas; porque si bien en varias ocasiones he contemplado la posibilidad de ser vegana o vegetariana, por pura compasión animal, veo en ellas (mis amistades) rasgos de obsesiones, inseguridades… y me da miedo formar parte de un grupo al que relaciono con cosas negativas.
    En Colombia no hay muchas opciones para cambiar a una alimentación vegana o vegetariana, pero sí que hay muchos casos de TCA y considero importante estar informados para realizar debates como el que planteas.
    Me ha gustado mucho también la forma clara en que manifiestas que este es tu blog y tu espacio para escribir lo que quieras.
    Saludos desde Colombia.

    Olga.

  16. Por comentar sólo alguno de los numerosos errores que contiene este artículo (estoy muy ocupado como para rebatirls todos). El artículo confunde el veganismo con una alimentación vegetariana estricta. Es decir, confunde a los veganos con los vegetarianos estrictos por salud.

    El veganismo es la práctica que consiste en respetar a los seres sintientes (en alimentación, en vestimenta, en ocio, etc.), y es por Ética, no es por salud. Un vegano es quien practica el veganismo.

    En cambio, la alimentación vegetariana estricta es sólo eso: un tipo de alimentación, y habrá quien la siga de manera normal y algún caso aislado de personas con trastornos alimenticios.

    Es por esta razón que el artículo mezcla categorías y hace generalizaciones erróneas a partir de casos anecdóticos de personas con trastornos alimenticios.

    1. Como estás muy ocupado que no te has leído el texto entero, solo las capturas recortadas y manipuladas que están haciendo circular, te lo subrayo. Por otra parte, lo que tú consideras casos anecdóticos, las expertas lo consideran un aumento preocupante. Pero oye, seguid a lo vuestro en vuestro mundo de fantasía.

      texto subrayado que no te has leído

  17. Que TÚ conozcas casos de veganas que tienen TCA no quiere decir que todas las personas veganas tengamos TCA. No se puede generalizar, es como si yo digo que todos los profesores son unos inútiles solo porque a lo largo de mi vida me he encontrado con unos cuantos.

    PD: no te lo digo con malas manera ni quiero atacarte, solo puntualizar.

      1. “así que solo puedo especular, pero intuitivamente diría que es mucho más alto que la media, aunque esta afirmación esté basada únicamente en la propia observación de mi entorno: el 100% de las veganas que conozco han padecido o padecen algún trastorno de la conducta alimentaria. No unas cuantas, no bastantes, no muchas: TODAS. Puede que sea simple casualidad, pero lo dudo mucho.”

        Escrito por ti.

  18. Lol yo soy “nueva”. La verdad es que no sé cómo sentirme cuando me llaman anoréxica, antisocial y más así de buenas. Pero en fin te seguiré siguiendo por lo demás que posteas…

  19. Sé que el artículo se publicó hace tiempo, pero tengo la necesidad de comentar.
    En primer lugar, y para contextualizar, en todo momento hablo desde mi experiencia personal.
    Soy vegana, y con esas estoy muy de acuerdo con tu artículo.
    En mi caso no he tenido TCA, pero sí una ansiedad bastante grave, que se manifiesta en conductas obsesivas y necesidad de control. Tardé mucho tiempo en plantearme que mi veganismo podría relacionarse con ello, pero la verdad es que esta interpretación me cuadra mucho, al menos con mi conducta y mi experiencia.
    Por suerte, y gracias a terapia, he conseguido moderar esa necesidad de control (mi filosofía ahora es hacer lo que pueda por mantener la dieta, pero en el momento en el que afecte a mi salud o sea simplemente imposible llevarla, no obsesionarme con ello, lo que cuenta es que he hecho todo lo que está en mi mano para no contribuir a la explotación animal y el especismo, es más, por motivo médico tuve que abandonar la dieta por meses y mientras que he visto a compañeros veganos caer incluso en depresiones y trastornos ansiosos por ello, a mí no me pasó).
    Me parece que es muy importante que reconozcamos que detrás de nuestro veganismo, si bien en muchos casos la defensa animal es una causa mayor de nuestra elección, también puede haber otras por debajo, de las que hay que tomar conciencia y no engañarnos diciendo que no existen.

  20. Hola Jessica! Solo quería felicitarte por el artículo. Y a la vista de algunos de los comentarios, agradezco tu sinceridad y valentía. Solo añadir que alucino con los veganos que se crispan y arremeten de esa manera, en serio, peña estáis fatal. Ahora deseadme que me violen y lo q kerais. En serio, os vendría bien unas cuantas sesiones de terapia, todos coincidimos en vuestra causa pero no a todos se nos va la olla. Cuánta necesidad tenéis de quedar por encima y de señalar lo malos que somos los carnívoros!!! Solo diré lo que decía un sabio: cuidado cuando señales con un dedo porque hay 3 dedos señalando hacia ti. Hala, me voy a comer un chuletón con extra de queso y yogur de postre. Que os follen!!

Deja un comentario