Respondiendo preguntas neomachistas #2: ¿Por qué decís que todos los hombres somos violadores en potencia?

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He tenido que cerrar los comentarios de esta entrada debido a la cantidad insultos y de gilipolleces recibidas en los últimos días por parte de imbéciles que no han sido capades de pasar del título. Si no sois capaces de leer y entender, apuntaos a una escuela de adultos, buscad un hobbie, compraos un loro. Pero de mi tiempo y de mi paciencia no vais a abusar porque no me da la gana.

Queridos neomachistas, os veo muy perdidos, con muchas dudas sobre feminismo, sobre las feministas, sobre lo que defendemos. Os perdéis en los matices y os quedáis en los argumentos de brocha gorda, así que voy a intentar aclararos algunos conceptos, a ver si así logramos entendernos de una vez.

¿Por qué decís que todos los hombres somos violadores en potencia?

Malika Favre

Autora: Malika Favre

Porque a los hombres se les educa para no respetar el consentimiento femenino. Se les educa para insistir, para presionar, para conseguir lo que quieren. Se les educa en la idea de que cuando una mujer dice “no” en realidad significa “sí” pero quiere que le insistas porque tiene que hacerse la dura, tiene que hacerse respetar, no puede decir sí a la primera aunque se muera de ganas porque entonces será “una chica fácil”. A las mujeres, en cambio, se nos educa para protegernos de los hombres desde antes de que nos venga la primera regla, se nos educa en la idea de que los hombres sólo quieren una cosa de nosotras y cuando la obtienen dejamos de interesarles. Se nos enseña a cuidarnos, a no vestirnos de manera demasiado “provocativa” si no queremos que nos violen porque por lo visto si los hombres ven unas piernas o un escote no pueden controlar sus instintos. Nos dicen que si a un hombre le das a entender una cosa (o la entiende él porque le da la gana), ya no podemos echarnos atrás porque no razonan. Se nos inculca la idea de que los hombres son peligrosos y tenemos que protegernos de ellos, ¡incluso la mismísima policía nos recomienda no fiarnos de los hombres! Y cuando de mayores actuamos conforme nos han enseñado, resulta que somos unas histéricas taradas mentales o misándricas feminazis odiahombres. ¿En qué quedamos?

El 30% de los hombres CONFIESA que violaría a una mujer si sus actos no tuvieran consecuencias penales. Y esto es el porcentaje de los hombres que LO ADMITEN abiertamente. ¿Cuántos piensan igual pero no lo reconocerían?

Cuando una mujer es violada, su testimonio es sistemáticamente puesto en duda. ¿Cómo iba vestida? ¿Le provocó? ¿Tonteó con él? Si no quería nada, ¿para qué subió a su casa? ¿Por qué no tiene heridas, ni hematomas, ni desgarros? ¿Por qué ha tardado tanto tiempo en denunciarlo? ¿No estará haciendo todo esto para llamar la atención? ¿No será que se ha arrepentido a la mañana siguiente y por eso le acusa de violación? ¿No estará despechada? ¿No querrá joderle la vida al pobre chaval? Necesitáis verlo con vuestros propios ojos para pensar que tal vez no se lo esté inventando.

Y si, con mucha suerte, el violador acaba condenado, resulta que las penas son irrisorias porque si no le podrían joder la vida. La vida de la víctima, ¿a quien le importa?

Todas estas preguntas que inciden en no creer a la víctima, a cuestionarla, a ponerla en duda, conllevan que los delitos de violación sean uno de los más infradenunciados, y es en definitiva lo que conocemos bajo el término de Cultura de la Violación. De ahí la labor importantísima de iniciativas como YoTeCreo.net y de campañas para visibilizar la problemática de la violación en cita.

Hasta que no empecemos a educar a los hombres en la importancia del consentimiento afirmativo, a que solo SÍ significa SÍ, que cuando una mujer dice NO no debería empezar una negociación, que somos perfectamente capaces de verbalizar lo que queremos y tenemos derecho a que no se nos juzgue por ello, no empezaremos a avanzar un poquito. Y para eso, que los hombres os pongáis a la defensiva y digáis “no, yo no soy un violador, no todos los hombres somos así” no ayuda en nada porque no os estamos criticando a vosotros en particular: estamos criticando una serie de creencias populares fuertemente arraigadas en el imaginario colectivo, y hacer un trabajo de introspección, admitir que en más de una ocasión y en más de dos has presionado a una mujer para tener sexo, que te has cabreado si después de cierto rato de tonteo te han dicho que no querían ir más allá, y sobre todo no volver a hacerlo y hablar con otros hombres de estas mismas situaciones ayuda mucho más que ponerte a la defensiva y hacernos saber lo majo que eres porque no has violado a nadie y quieres una medalla.

Por las dudas que todavía puedan quedar sobre el consentimiento, os recomiendo este vídeo.

 

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