¿Qué hacer si tu mujer te denuncia por violencia de género? ¡Di que no eres un hombre sino una mujer trans!

En esos grupos de grandes pensadores y mejores padres que son los grupos pro-custodia compartida impuesta por cojones y de pobres hombres víctimas de la discriminatoria ley contra la violencia de género denunciados en falso inocentes condenados todo el mundo es malo menos yo (un momento que respiro y sigo), como se juntan los cerebros más grandes de España para pensar juntos las vías de derogar una ley que ellos saben que es inconstitucional aunque el Tribunal Constitucional haya dicho que tururú, se han unido y juntos han encontrado la solución para librarse de los juicios por violencia de género a los que tendrán que someterse: ¡decir que no son hombres sino mujeres trans!

Esto que parece una estupidez monumental para cualquiera que tenga una mínima base, es la última brillante idea que anda circulando por grupos pro-custodia compartida impuesta. Atentas porque saben perfectamente la “trampa” que están haciendo a nivel jurídico (las faltas vienen del original):

He aquí la solución para los hombres que son acusados falsamente de violencia conyugal (mal llamada de género) y para poder hacerse con la tutela de los hijos…. MUY IMPORTANTE
Ya sabemos que desgraciadamente la ley de la violencia de género no ha dado sus frutos y no han bajado sino que han subido los maltratos a mujeres así como la discriminación al hombre por hecho de ser hombre.
El gobierno de zapatero dictaminó que no hace falta hormonarse ni operarse para que un hombre se sienta mujer o viceversa… Diferenciando así el sexo del género.
Es decir yo puedo ser de sexo hombre pero sentirme de género mujer.
Esto ayudaría a la desventaja que tenemos los hombres en temas como denuncias falsas o custodia de hijos… Si un hombre acusado falsamente se declara ante el registro como de sexo hombre pero de género femenino automáticamente se tiene que respetar su decisión y esa denuncia de violencia de género falsa quedaría sometida a una revisión y acusación como agresión (como cuando una mujer pega a un hombre que no es delito directamente es agresión o falta leve)
Además para poder hacerse con la custodia…
En el caso de que no se revise su acusación o se le deniegue la custodia de los hijos puede presentar una denuncia por discriminación de género a la misma institución pública o juez que se lo deniega.
Quien hizo la ley hizo la trampa

Los destacados son míos. Os traduzco la empanada mental:

No pueden acusarte de violencia de género si le dices al juez que en realidad eres una mujer trans. 

Que alguien le de un premio, es un puto genio.

Por si no podéis ver el enlace, adjunto capturas de pantalla para que disfrutéis de esta maravilla.

Por supuesto, hay al menos un medio de comunicación de extremo centro con una redacción llena de grandes luchadores contra las leyes feminazis de género dándole cobertura a esta empanada mental. No lo enlazo porque estoy comprometida firmemente en este 2017 con no enlazar mierdas para no darles ni un céntimo en visualizaciones y publicidad, así que allá va en capturas de pantalla. Me encanta ese “¿y ahora qué?” de la entradilla como queriendo decir “jaque mate feminazis“.

Vayamos por partes.

En primer lugar, lo de animarse unos a otros a MENTIR ante el juez para ser juzgados por un tipo penal que creen (erróneamente) menos duro da una idea de lo inocentemente denunciados en falso que son, que ni ellos mismos creen en su propia inocencia. Lo de autodenominarse víctimas de denuncias falsas y animarse unos a otros a mentir y a poner denuncias falsas ya es de traca.

Pero es que además este vecino de Burgos que lo ha iniciado y el tipo que ha subido esta brillante idea al grupo pro-custodia compartida impuesta son un par de idiotas que no tienen ni la menor idea de cómo funciona la ley de identidad de género. Para empezar, lo de recurrir al ayuntamiento es una estupidez: donde tiene que dirigirse es al registro civil, con un diagnóstico de disforia de género realizado por su médico o psicólogo y su tratamiento médico hormonal de al menos dos años acreditado. En el ayuntamiento el único registro donde se hace constar el género es en el padrón, que a efectos jurídicos sirve para limpiarse el culo.

Por suerte, la ley de identidad de género no es tan absurda como creen estos elementos, que creen poder engañar a un juez y librarse de un juicio por violencia de género así de fácil, e incluso obtener la custodia de sus hijos con decir que se sienten mujer desde hace 5 minutos. PERO, y es un PERO muy grande, hay una corriente dentro del transfeminismo, una interpretación política de la teoría queer, que sí lo es. Insisto: la ley actual está bien desarrollada, pero las implicaciones políticas de esta corriente en concreto representan un auténtico caballo de Troya para todos los avances logrados por el movimiento feminista en el momento en que traten de aplicarlas a nivel legislativo.

¿Cómo encajar géneros no binarios sin base material dentro de nuestro ordenamiento jurídico? Haciéndonos el harakiri como feministas. En el momento en que les damos cabida y en un juicio por violencia de género el acusado dice que no es un hombre, que es de género fluido, o que es mirror-gender, o que es demichica, ya la hemos jodido. Por suerte, actualmente esa autodeclaración de pertenecer a un género de purpurina no tendría ninguna implicación legal, pero la posible aplicación al pie de la letra de esa corriente concreta de la teoría queer nos dejaría completamente desamparada y volveríamos al estado anterior a la entrada en vigor de la LIVG

Sobre la interpretación en concreto de la teoría queer a la que me refiero recomiendo la lectura del artículo “la idea de que el género es un espectro es una nueva cárcel“, traducción del original en inglés de Rebecca Reilly-Cooper: Se supone que la idea de que “el género es un espectro” nos libera. Pero es a la vez ilógica y políticamente problemática. Extraigo algunos párrafos significativos:

Esta postura, que  llamaré la visión del feminismo queer, dice que el género es opresivo, pero lo que lo hace opresivo no es que se construya socialmente y se imponga coercitivamente: más bien, señala, el problema es la prevalencia de la creencia de que sólo hay dos géneros.

Según esta visión, los seres humanos de ambos sexos serían libres si reconociéramos  que el género es una faceta interna, innata, esencial de nuestras identidades, pero que existen más géneros que sólo ‘mujer’ u ‘hombre’ de los que escoger. Y el siguiente paso en el camino hacia la liberación es el reconocimiento de una nueva gama de identidades de género: ahora tenemos gente que se refiere a sí misma como “queergénero” o “no binario” o “pangénero” o “polygénero” o “agénero” o «demiboy» o «demigirl» o «neutrois» o «aporagénero» o «lunagénero» o «quantumgenéro» … podría seguir.

Un mantra repetido entre los defensores de este punto de vista es que “el género no es un binario; es un espectro “. (…)

A primera vista esto parece una idea atractiva, pero hay numerosos problemas con ella, problemas que la hacen internamente incoherente y políticamente problemática. (…)

Una vez que afirmamos que el problema con el género es que actualmente sólo reconocemos dos de ellos, la pregunta obvia es: ¿cuántos géneros tendríamos que reconocer para no ser opresivos? ¿Cuántas posibles identidades de género existen?

Para la postura queer, la única respuesta consistente sería: 7 mil millones, más o menos. Hay tantas identidades de género posibles como seres humanos en el planeta. Según Nonbinary.org, uno de los principales sitios de referencia en Internet para obtener información sobre géneros no binarios, nuestro género puede ser helado o el Sol o la música o el mar o Júpiter o pura oscuridad. Tu género puede ser pizza.

Pero si esto es así, no está claro cómo tiene sentido o añade algo a nuestro entendimiento llamar a cualquiera de estas cosas “género”, en lugar de simplemente “personalidad humana” o “cosas que me gustan”. La palabra género no es sólo una palabra de fantasía para agregar a tu personalidad o tus gustos o preferencias. No es sólo una etiqueta a adoptar ya que ahora tienes una manera única de describir lo genial y multitudinario e interesante que eres. (…)

Este deseo de no ser cis es racional y tiene perfecto sentido, especialmente si eres mujer. Yo también creo que mis pensamientos, sentimientos, aptitudes y disposiciones son demasiado interesantes, bien redondeados y complejos para ser simplemente una “mujer cis”. A mí también me gustaría trascender los estereotipos socialmente construidos sobre mi cuerpo femenino y las suposiciones que otros hacen sobre mí como resultado de ello. A mí también me gustaría ser vista como algo más que una simple madre / sierva doméstica / objeto de gratificación sexual. A mí también me gustaría ser vista como un ser humano, una persona con una vida interior rica y profunda, con el potencial de ser más de lo que nuestra sociedad ve actualmente como posible para las mujeres.

La solución a esto, sin embargo, no es llamarme agénero, la solución no es intentar deslizarme a través de las barras de la jaula mientras que dejo el la jaula intacta, y al resto del mujeres atrapadas dentro de ella. Esto es así, dado que no puedo deslizarme a través de las barras, por mucho que me llame  “agénero”, tendré al mundo viéndome como una mujer, y tratándome en consecuencia. Puedo presentarme como agénero e insistir en mi propio conjunto de neo-pronombres cuando solicito un trabajo, pero no evitará que el entrevistador me vea potencialmente con un bebé a cuestas y le de el puesto de trabajo al alguien menos calificado pero menos gravado por la reproducción: un hombre. (…)

Uno de los primeros pasos para liberar a la gente de la jaula que es el género es desafiar las normas de género establecidas, jugar y explorar su expresión y presentación. Nadie, y ciertamente ninguna feminista radical, quiere impedir que alguien se defina de forma que tenga sentido para ellos, o que expresen su personalidad de maneras que encuentran agradables y liberadoras.

Si quieres llamarte a tí mismo queer género, femme, demigirl, expresa esa identidad como quieras. Diviértete con eso. El problema surge  cuando  se comienzan a hacer demandas políticas sobre la base de esas etiquetas – cuando empiezas a exigir que los demás se llamen a si mismos cisgénero, porque necesitas que haya un montón de personas cis binarias convencionales para que tu te definas a ti mismo; y cuando insistes en que estas personas cis tienen ventaja estructural y privilegios políticos​ sobre ti, porque son socialmente leídas como las personas binarias conformistas, mientras que nadie realmente entiende cuán compleja y luminosa y multifacética y única es tu identidad de género. Llamarte a tí mismo no binario o de género fluido, mientras exiges que otros se llamen cisgénero, es insistir en que la gran mayoría de los seres humanos deben permanecer en sus cajas solo porque tu te identificas como fuera o sin caja.

 

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7 comentarios

  1. Es imposible que esa compañera burgalesa esté trolleando a las instituciones. ¿Qué hombre en su sano juicio renunciaría a sus privilegios masculinos para pasar a formar parte de un colectivo oprimido?

  2. no pretendo importunar ni faltar al respeto, pero en realidad jurídicamente, no es tan sencillo. El fraude de Ley aplicado a derechos fundamentales no lo veo, la interpretación siempre debe ser favorable; y también iría en contra de los postulados que defiende, que se exija en un Juzgado que “pruebe” su género; porque además se reconocería tácitamente que son los papeles los que te conceden el género, y fijan una fecha como si fuese un contrato. Cada Juez dictaría sentencias completamente distintas que para casarlas, el Supremo al pronunciarse, no va a poder acoger las dos ideologías. Y si la ley deviene ineficaz, y no puede aplicarse sin que haya una especie de audiencia previa para alegar porque no crees que sea competente el Juzgado etc. acabaría llevándose a los juzgados de instrucción, y aunque no deroguen el tipo penal, no lo aplicarían. Cogerían el tipo básico y le aplicarían una agravante

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