Así se construyen las batallas dentro del feminismo, por Coral Herrera

Así se construyen las batallas dentro del feminismo:

– Yo me etiqueto y te etiqueto a ti o a vosotras con una etiqueta contraria a la mia.

– Clasifico la dicotomía de las etiquetas en base a la categoría oprimida-opresora, de manera que las que tienen más derechos y más privilegios son las opresoras, y las oprimidas son las que menos privilegios tienen.

– Jerarquias patriarcales: eres peor cuanto más opresora eres, y eres mejor cuanto más oprimida estás, y organizas concursos para ver quien son más malas (las opresoras) y quien son más buenas (las oprimidas).

– A las opresoras privilegiadas se les pide que reconozcan la violencia que ejercen a diario sobre las oprimidas, que asistan a las asambleas de las oprimidas calladitas, a escuchar, y a aprender, y que al presentarse reconozcan lo “malas” que son y pidan perdón por sus “pecados”.

Y así es como algunas se empeñan en marcar las diferencias y dividirnos en dos grupos en base a las dicotomias patriarcales. Las etiquetas que utilizan para dividirnos son: heteras-lesbianas, cisex-trans, primermundistas-colonizadas, religiosas-laicas, académicas-activistas, abolicionistas-regulacionistas, rubias-morenas, blancas-negras, pro-lactancia_anti-lactancia, etc y para encender el debate lo mezclan con asuntos personales sin que se note mucho la enemistad_rivalidad_animadversión que se siente hacia la persona o la colectiva de personas.

La guerra de verdad comienza cuando en lugar de hablar desde la crítica constructiva y el respeto, una etiqueta e insulta a la otra. Es así de sencillo: “tu eres una tal, y por eso me oprimes”.

Se nos va mucho tiempo y energía en estas peleas, tiempo y energía que podríamos utilizar para tejer redes y alianzas para luchar contra el patriarcado, la exclusión y la discriminación, y las violencias que nos afectan a todas. #AutocríticaFem #OpresorasYOprimidas #Sororidad #MásAlláDeLasEtiquetas

Autora: Coral Herrera.

Coral Herrera
Coral Herrera

Y es así como el transactivismo ejerce de caballo de Troya dentro del feminismo y ha cambiado el análisis interseccional por laa olimpiadas de la opresión.

 

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4 comentarios

  1. Personalmente no me importa la parte de callar, escuchar y aprender. Creo que es bueno. Pero dicho esto, también creo que eso debe ser a nivel interno. Igual que en un equipo esas discusiones son privadas y no de cara al público, donde se presenta “frente común” y ya se tratará lo que sea después, aquí debería ser igual.

    Sobretodo porque en casos como el de la respuesta a Reverte, la esencia del mensaje es que responder a sus comentarios ofensivos no es limitar su libertad de expresión. Probablemente un mensaje en privado a la chica habría sido más efectivo. Aunque es sólo una opinión.

  2. Me parece muy triste que se liase tanto entre nosotras por una respuesta a Reverte. El enemigo común parecía claro (el bonachón de Reverte *ironia detected*), pero la critica más feroz y violenta fue para Isa Calderón, en el que por una frase que apenas dura unos segundos de un vídeo de varios minutos, se la insultó y amenazó hasta decir basta. Al igual que Roxanne Gay en Mala Feminista, ella es persona, y también se equivoca. NADIE NUNCA podrá decir que nunca se ha equivocado. Alguien que farda por ahí de que nunca se equivoca y es siempre muy políticamente correcta/e/x/o MIENTE. Y no es malo equivocarse, siempre se aprende de eso. Pero de aquí al insulto y al acoso, da bastante vergüenza ajena. Como bien decías tu, si te pasas más tiempo señalando cosas a compañeras/es/xs/os no juegas/es/xs/os en mi equipo.

  3. Se podría aprender y crecer de los conflictos internos, discutiendo entre nosotras. Lo del transfeminismo, no creo que ese sea el Caballo de Troya. La prostitución, vientres de alquiler, capitalismo, neoliberalismo, sí. Más bien creo que el Caballo de Troya se camufla para dividir.

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