Sobre la querella a Puigdemont y el Govern de la Generalitat, y su “exilio”: “más dura será la caída”

Ayer, lunes, 31 de octubre, la fiscalía general del estado presentó una querella contra Puigdemont y todo el Govern de la Generalitat (además de otra querella contra los miembros de la Mesa). Un documento de 118 páginas que no podía ser más elocuente por lo que respecta a las intenciones de la fiscalía: llevaba por título “más dura será la caída“.

Y también ayer mismo, en pleno puente de todos los santos, la jueza Lamela admitió a trámite la querella en el único caso conocido de admisión a trámite express, y citación a declarar también por el procedimiento abreviado conocido “cítamelos cagando leches“. Ayer cerca de las 11 de la noche algún Conseller recibió la citación en su casa para ir a declarar hoy no que es festivo: mañana.

Otros han recibido hoy la notificación para presentarse a declarar mañana, con menos de 24 horas para preparar su defensa. ¿Que en 24 horas no hay tiempo para preparar la defensa de una querella presentada la mañana anterior? ¿Y para qué queréis prepararos la defensa, si la jueza ya tiene la resolución escrita?

Por ubicarnos: la jueza Lamela ha tardado menos de 24 horas entre la presentación de la querella por parte de la fiscalía, admitirla a trámite y citar a declarar a Puigdemont y sus consellers. La misma jueza Lamela tardó 6 días en decretar prisión preventiva para los Jordis. En citar a Rato por el caso Bankia los jueces tardaron 4 años, hasta que Ana Mato fue citada a declarar por la Gürtel pasaron 8 años.

No voy a entrar en si la definición del delito de rebelión que recoge el código penal se ajusta a los hechos, o si en la fiscalía circulaba una ronda de tripis en mal estado para pretender que fue la gente que defendía los colegios y las urnas de forma pacífica quienes utilizaron la violencia contra policías y guardias civiles. Para eso hay personas más preparadas que yo, como por ejemplo el propio redactor del delito de rebelión que niega que se le pueda aplicar a Puigdemont, o el portavoz de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch, que dice también que ni por asomo.

Ante esta situación, ¿en serio os sorprende que Puigdemont diga que volverá cuando tenga garantías de un juicio justo? Ya es que ni me voy a referir a la bravuconada de Pablo Casado de amenazar con que Puigdemont acabe como Companys (encarcelado, torturado y finalmente fusilado).

Yo no sé si Puigdemont y sus consellers tienen miedo, no tienen miedo, ni qué emoción o estrategia les está impulsando a actuar como están actuando. No creo que alguien cuyas decisiones le han llevado a jugarse 30 años de cárcel en un sistema judicial que ofrece unas garantías como mínimo cuestionables se le pueda acusar de “cobarde” alegremente.

Aunque Puigdemont también ha dicho, en rueda de prensa y en 4 idiomas, que no ha ido a Bélgica a pedir asilo político, y al menos dos de sus consellers ya han regresado, yo voy a decir lo que opino bien claro para que quede por escrito. Preparad las capturas de pantalla:

Prefiero a mi Presidente exiliado que detenido.

 

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