He leído la contracrónica de Guillermo López García del mitin de Vox en Valencia, que ha titulado «el teatrillo de la España Viva«, y una cosa de las que cuenta me ha llamado poderosamente la atención.

Explica Guillermo cómo toda la performance de VOX se basa en fingir un éxito de convocatoria en los mitins que realmente no tienen. Algo parecido a lo que hacen algunos partidos con sus ejércitos de bots en twitter, pero en la «vida real», es decir, fuera de las redes sociales y de internet. Para lograr ese efecto «llenazo absoluto», una de las estrategias del equipo de campaña de Santiago Abascal consiste en lo siguiente:

Cerraron las puertas cuando aún faltaba muchísimo para que se llenase el recinto (no llegaba a dos terceras partes), y no digamos los aledaños, con el exclusivo objetivo de que se quedase gente fuera, unas 300 personas que se agolpaban en el piso de abajo, sin poder pasar.

Poco antes de comenzar el mitin, aparece Abascal, rodeado de no menos de diez personas, personal de seguridad, todos hombres. Coge su megáfono y se dirige a las 300 personas que se han quedado fuera del «llenazo» del mitin. Les dice que esto no es el País Valencià, sino el Reino de Valencia (guiño blavero), y que aquí están para ofrendar nuevas glorias a España (gran ovación).

Y se marcha, dejándoles allí tirados.

Esto tiene como objetivo el poder mostrar el «llenazo absoluto» en el mitin de los ultraderechistas, como si su éxito de convocatoria hubiera desbordado las previsiones de los organizadores y se hubiera tenido que quedar gente en las puertas por falta de aforo. Videos que serán difundidos por sus propios simpatizantes en otros territorios, amplificando ese éxito FAKE utilizando la estrategia de la posverdad para sus propios fines electorales.

Comienza el mitin con los «teloneros»: el candidato de VOX a la Generalitat valenciana, y el candidato del partido por la provincia de valencia. Poco antes de que Abascal haga su aparición en el escenario, es cuando dejan pasar a aquellos seguidores de la formación que habían retenido fuera sin más motivo que la performance del partido.

Estamos acostumbrados a que los planos que los propios partidos difunden de sus actos sean lo bastante cerrados como para simular que había más gente de la que realmente asistió. Un ejemplo es el acto de VOX en Plaza España de Barcelona el mes pasado. Lo que enseñan:

Lo que pretenden ocultar:

Por norma general, cuanto más cerrado el plano de la foto, menos éxito de convocatoria. En Ciudadanos son expertos en llenazos FAKE y en hacer el ridículo con planos súper cerrados.

Retoques digitales aparte, claro:

Y es que un llenazo como el de Zapatero en Sant Jordi en el 2008 está al alcance de muy pocos.

Aún se me ponen los pelos de punta cuando lo recuerdo porque yo estaba allí, en la cabina de control, con todo el Sant Jordi a mis pies.

Los «llenazos» de los mitins de VOX son fingidos. Se basan, por un lado, en no dejar acceso a sus actos a los periodistas y a las cámaras de los medios que ellos consideran «no afines», y por otro en el exterior, donde no pueden impedirles grabar, dejar a gente fuera deliberadamente buscando la imagen de que han reventado aforo y sus expectativas de han quedado pequeñas.

Ya no es solo que nos la intenten colar, que mira, tanto si estamos en campaña como si no, entra dentro de lo previsible. Lo que me produce un escalofrío por la espalda es pensar que si tratan a sus propios seguidores como a ganado porque es necesario para su performance, para lograr sus objetivos, ¿qué no harán con los demás que no apoyamos su discurso?

 

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