Cuando hacemos daño a alguien con nuestras palabras, la primera disculpa que nos viene a los labios si tenemos un poquito de empatía es «LO SIENTO». Y, en demasiadas ocasiones, a continuación, «MI INTENCIÓN NO ERA OFENDER». Esto puede que nos ayude a aliviar nuestras conciencias, al fin y al cabo nadie quiere imaginarse a sí mismo como una persona horrible que va por la vida avasallando y haciendo daño a otros, especialmente cuando se trata de colectivos vulnerables.

Sin embargo, lamento comunicaros que «mi intención no era ofender» es una puta mierda de disculpa que no sirve de nada. Es el equivalente a ir mirando el móvil mientras conduces, atropellar a un peatón en un paso de cebra por ir mirando el whatsapp, y que le digas mientras se lo lleva la ambulancia: «lo siento, no era mi intención hacerte daño». No, claro que no, imbécil de los cojones, pero el caso es que lo has hecho por tu imprudencia, que no fuese tu intención no cambia nada: el efecto sobre la persona atropellada es el mismo, solo te sirve a ti para aliviar tu conciencia. Vale, no eres un jodido kamizake al volante que va por la vida atropellando peatones. ¿Qué quieres? ¿Una medalla?

Otra fórmula muy común que los políticos utilizan con demasiada frecuencia y que a mí me pone de los putos nervios es algo así como «pido perdón si alguien se ha podido sentir ofendido«. No, mal. Todo mal. Las disculpas que se exigen no tienen que ir dirigidas «a quien se haya podido sentir ofendido», ¡tienen que ir dirigidas a las personas a las que has ofendido, alma de cántaro! Pedir disculpas a quien se haya podido sentir ofendido te saca a ti de la ecuación, es tanto como decir que tú no has hecho nada (encima tu intención ni siquiera era ofender a nadie), y son los demás quienes se han sentido ofendidos. Tú no tienes la culpa si esos que te exigen que te disculpes son unos ofendiditos. Es casi tanto como decir:

Pido disculpas por si alguien es tan puto sensible que se ofende por cualquier gilipollez, que no era para tanto, ofendiditos de los cojones.

Como disculpas, la fórmula es bastante mejorable.

Personalmente recomiendo otra frase mucho más efectiva si es que quieres disculparte de verdad, y no solo limpiar tu imagen:

Pido disculpas a las personas a las que he ofendido.

Claro, sencillo y para toda la familia. No «te pido perdón SI TE HAS SENTIDO ofendido», ni «te pido perdón SI TE HAS ofendido», ni «te pido perdón SI TE HE ofendido». Cargar la responsabilidad sobre aquellos hacia quienes tus palabras fueron hirientes ese injusto, y además se condicional como dudando de «si he ofendido a alguien«, sobra: si te están reclamando que te disculpes por la barbaridad que has dicho, sea la que sea, es vidente que has ofendido a gente y lo suyo es que, si quieres disculparte de corazón, lo hagas sin dar rodeos ni culpar a otros de tus actos.

Todos estamos expuestos, en mayor o menor medida, a decir alguna barbaridad machista, racista, homófoba, etc. Porque nos hemos criado en una sociedad que normaliza estos comportamientos. Porque hemos crecido entre insultos como «tarado», «subnormal» o «maricón» que se escuchaban cualquier día en cualquier patio de colegio. Lo preocupante es que hoy en día sigamos usando conceptos como «estás loca» para invalidar a las mujeres, que sigamos utilizando expresiones como «moro de mierda», «malfollada», «muerdealmohadas» o «subnormal».

¿Que quieres seguir usándolas y quien se ofenda que se joda? Muy bien, tu libertad de expresión ante todo, que nada te reprima, no tienes por qué dedicar ni un segundo de tu vida a reflexionar sobre lo normalizado que está el uso de estas expresiones, ni todo lo que implican, la carga peyorativa y estigmatizante para el colectivo al que estás señalando. Ahora bien, si alguien a su vez te señala que ese comportamiento es basura, no te pongas en plan ofendidito tú también para protestar porque te están insultando sin conocerte: si tienes un comportamiento machista, y tu actitud cuando te lo señalan es atacar a tu interlocutor, no hace falta haber ido al cole contigo para saber que ere machista; si haces afirmaciones racistas y cuando te lo señalan respondes que lo tuyo es «sentido común» o frases del tipo «si tanto te gustan los moros mételos en tu casa«, no hace falta haber jugado juntos en la plazoleta todas las tardes: eres un racista; si sueltas lo que tú crees que son chistes pero no son más que expresiones homófobas, y te pones de mala hostia porque alguien te dice que no tienen ni maldita la gracia, no hace falta que hayamos hecho juntos la comunión para saber que eres homófobo. ¿Que consideras que homófobo, racista o machista son insultos? Pues si te ofende, te jodes. O te sacas la cabeza del culo, miras a tu alrededor a la gente a la que estás hiriendo con tu actitud, y rectificas. Tú mismo.

El discurso de los ofendiditos que protestan por todo al final es un recurso vacío, hueco, una estrategia lamentable para seguir comportándote como un capullo y culpando encima a quienes te lo señalan.

Es que tenemos libertad de expresión.

Sí, y otras cosas que también tenemos son convivencia cívica, cohesión social, y exactamente la misma libertad de expresión que exiges para ti mismo la tienen los demás para señalar cuando estás siendo racista, machista, homófobo, capacitista, tránsfobo, etc. ¿O acaso lo que estás exigiendo no es libertad de expresión, sino impunidad para tu discurso ofensivo de mierda? El mismo recurso facilón que definirse como «políticamente incorrecto«, porque decir «soy un capullo y me la suda hacer sentir mal a quienes me rodean porque mi sacrosanto derecho a decir cualquier barbaridad que se me ponga en la punta de la polla sin que nadie me diga nada«… está peor visto.

 

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