A Ciudadanos no se le ha impedido participar en el desfile del Orgullo LGTB, nadie les ha excluido: Ciudadanos se ha autoexcluido. Las entidades participantes en actos de este tipo suelen consensuar un manifiesto común donde se expresan sus reivindicaciones; en este caso, la organización del evento envió a los partidos políticos que quisieran participar un decálogo de medidas, decálogo que dos partidos no han podido o querido comprometerse a adoptar: PP y Ciudadanos. Y es lógico porque lo de Ciudadanos no es compromiso con el colectivo LGTBI, lo suyo es postureo; hacerse la foto y pa’casa, hasta el año que viene.

Ciudadanos autoexpulsado del desfile del Orgullo LGTB 2019

Y el Orgullo, además de una fiesta, es una jornada reivindicativa: se reivindica el derecho a ser felices, a no tener que escondernos, a vivir como queramos, a superar los armarios. En el Orgullo se reivindica la diversidad, la existencia de diferentes modelos de relación, de familias, de convivencia alternativos a la heterosexualidad obligatoria. Y lo que han hecho durante la última década y media PP, Ciudadanos, y ahora se suma también VOX, es precisamente protestar cada vez que se aprueba una medida, por tímida que sea, que vaya dirigida a fomentar la diversidad y el conocimiento de modelos alternativos. Protestaron por la asignatura de Educación para la Ciudadanía porque decían que se adoctrinaba a los niños en los colegios, protestaron contra el matrimonio gay (el PP llevó la ley al constitucional y Ciudadanos dijo que «generaba tensiones innecesarias»), VOX es partidario de la «libertad» los padres para torturar a sus hijos homosexuales mediante terapias de reconversión a la heterosexualidad impuesta, han protestado por la educación sexoafectiva en los colegios diciendo que se enseña a los niños zoofilia y fetichismo de pies y que se anima a las niñas a masturbarse entre ellas…

Precisamente VOX está a favor de retirar el Orgullo del centro de Madrid y llevarlo a algún lugar apartado de la vista de las personas «decentes y normales» como la Casa de Campo, lo cual es coherente con su discurso pro-armarios: no me importa con quien te acuestes, pero en el espacio público no quiero saber tu orientación sexual si no es hetero, no me hables de tu pareja, no quiero veros cogidos de la mano, no quiero veros dándoos muestras banales de cariño en público como un beso que en cualquier pareja hetero me pasarían desapercibidas; ocultad vuestro vicio de los ojos de los niños y de las familias. Y en el PP Díaz Ayuso va un paso más allá diciendo que en la Casa de Campo no se lleve el desfile del Orgullo, porque ahí van familias. Mismo discurso, diferentes caras.

Así que mira, es lógico que en una jornada que se pretende que sea reivindicativa, que pretenda derribar los armarios y celebrar la diversidad, no se diluya dando cabida a quienes promueven un único modelo de pareja y de familia.

Las entidades que organizan el desfile del Orgullo han enviado un decálogo de medidas a favor de la diversidad y han pedido la adhesión de los partidos que pretendan participar en una jornada reivindicativa además de festiva. Entre estos puntos, uno de ellos les pide comprometerse a «no valerse de los votos de los partidos que defienden una ideología de extrema derecha para gobernar«. Y ahí es donde tienen que retratarse: el compromiso con la diversidad y la libertad afectivosexual, o el poder de la mano de la homofobia. Ciudadanos y PP han elegido el poder. Nadie les ha excluido: se han excluido ellos solos al priorizar el poder antes que el respeto a la diversidad.

Y es que a Ciudadanos les pasa lo mismo con cualquier movimiento social. Primero se desmarcan, reniegan, lo critican… como corresponde a la postura lógica de cualquier partido de derechas respecto a colectivos que reclaman igualdad y derechos sociales que no sean señores blancos heterosexuales y de clase media. Les pasó igual con el feminismo: primero adoptaron esa postura de quien no quiere retratarse pero demuestra que no tiene ni puta idea, «ni machismo ni feminismo, igualdad«; después se dedicaron a denostar al movimiento feminista, afirmaron que no irían a la manifestación del 8M porque el manifiesto consensuado entre todos los colectivos les parecía comunista populista chavista bolivariano; y después, cuando constataron el éxito de convocatoria, quisieron sumarse con su propia versión descafeinada que llamaron «feminismo liberal», que es al feminismo lo que la democracia censitaria es a la democracia. Pero no es lo peor, porque el subtexto de la afirmación «nosotros somos feministas liberales» es «no como esas histéricas feminazis odiahombres comunistas populistas chavistas bolivarianas que ven machismo en todas partes«. Es lógico que su postura genere malestar, y que si quieren plantarse en la cabecera de la marcha y liderar el movimiento viniendo de donde vienen, no se les permita.

En 2015 estuve en una marcha feminista en Madrid contra la violencia de género. VOX quiso plantarse allí con su propia pancarta que decía «la violencia no tiene género». Y cuando digo «plantarse allí» quiero decir plantarse EN LA CABECERA con una pancarta propia que iba en contra de la reivindicación convocada. Cuando un colectivo convoca una marcha con unos lemas concretos, y se presenta otro colectivo con pancartas y lemas abiertamente contrarios a los mismos, eso tiene un nombre: contramanifestación. La reforma del código penal de 1998 introdujo en el apartado 4 del artículo 514 un precepto que sanciona específicamente la celebración de actos que impidan o perturben gravemente el desarrollo de una reunión o manifestación lícita. El delito de contramanifestación es una plasmación específica de las coacciones lesivas de derechos fundamentales sancionadas en el párrafo 4º del artículo 172 del código penal vigente hasta esa fecha.

Ciudadanos ya ha avisado de que irá al Orgullo pese al veto de la organización, y no me cabe duda de que intentarán hacer lo mismo que hizo VOX aquella vez. Porque es su modus operandi: buscar la confrontación cuando hay medios de comunicación delante. Fueron al pueblo de nacimiento de Puigdemont (Amer), fueron al pueblo de Dolors Bassa (Torroella de Montgrí), fueron al pueblo que tenía a 6 jóvenes encarcelados y acusados de terrorismo por una pelea de bar con unos guardia civiles fuera de servicio (Alsasua)… Y es que Ciudadanos es como ese ex-novio que se presenta en el bar al que sabe que vas cada viernes al salir del trabajo. Por supuesto es un sitio público, este es un país libre y él puede ir donde le de la gana; pero es tu ex-novio, conoce tus rutinas, sabe perfectamente que presentándose allí cuando sabe que se encontrará contigo generará mal ambiente, y no es que no le importe: es que provocar mal rollo es exactamente lo que busca. Esa es la actitud de Ciudadanos que tanto me repele, y esa es la actitud que preveo que van a adoptar el sábado 6 de julio durante la manifestación: intentarán plantarse en la cabecera con sus dos cojones, y si les gritan, les silban o les insultan, se harán los ofendidos, tratarán de victimizarse y presentarán a los colectivos LGTBI como unos intolerantes.

Que, por otro lado, si desean asistir a las jornadas festivas, o incluso asistir al desfile, nadie les va a poner impedimentos. El derecho de manifestación está recogido en la Constitución, si quieren participar y manifestarse, adelante. Lo que no se les ha permitido por parte de las entidades organizadoras es que quien no se comprometa con el respeto a la diversidad, esté en la cabecera sujetando la pancarta y dando declaraciones a los medios, o con una carroza al desfile con las siglas de su partido. Lo cual es bastante lógico: si no compartes las reivindicaciones, ¿qué pintas liderando la reivindicación? Puro postureo.

Pero es una oportunidad para acercar posturas, excluir no ayuda, blabablabla.

Tonterías ¿Tú invitarías a tu fiesta de cumpleaños al niño que te hace bullying en el colegio, para «acercar posturas y no excluirle»? Y una mierda. Si quiere acercar posturas, el año tiene 365 días. Que lo demuestre, y el año que viene, hablamos. Facta, non verba.

¿Pero y Gabilondo qué? También se ha sentado a hablar con VOX.

Quien no es capaz de ver la diferencia entre la cortesía de escuchar, y lo que implica negociar acuerdos programáticos para gobernar juntos, no espero que sea capaz de entender un argumento elaborado y con matices. Para que me entiendas: eres más simple que el asa de un cubo.

¿Y Ramón Espadaler en el PSC? Es un homófobo declarado y está en contra del matrimonio gay.

¿Y crees que no lo hemos criticado acaso? El compromiso del PSOE en general, y del PSC en particular, con el movimiento LGTBI está fuera de toda duda. De hecho es el único partido que, cuando gobierna, promueve leyes inclusivas para el colectivo. Yo creo que a estas alturas nadie se explica cómo Iceta, siendo además él gay, ha aceptado en sus filas un personaje como Ramón Espadaler: estratégicamente, resta más que suma; e ideológicamente es un trágala inaceptable.

El postureo de Ciudadanos podría ser hasta divertido, si no fuese porque hay vidas en juego. Cuando estamos hablando de abrirle las puertas de gobiernos autonómicos y locales a la extrema derecha homófoba, deja de ser divertido. Toda mojarse. ¿Luchar contra la homofobia, o tocar poder gracias a un partido abiertamente homófobo? Ciudadanos ha elegido poder. No se puede tener todo. Nadie les ha excluido: han decidido excluirse ellos solos porque les compensa. Durante los próximos cuatro años tendremos la misma pataleta cada junio, y gobiernos junto a la extrema derecha el resto del año.

Y para todos los que os preguntáis que para cuándo las fiestas del Orgullo Hetero: justo la semana siguiente de acabar las fiestas del Orgullo, son los sanfermines.

 

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