Estos días muchos todólogos de tertulia y argumentario están intentando explicarte qué está ocurriendo en Catalunya. Yo no soy tan osada, me conformo con exponer qué es lo que NO está ocurriendo.

Ayer hablé del origen de la violencia policial que estamos viendo estos días en Catalunya: la nula respuesta institucional tras las brutales cargas el 1 de octubre, las justificaciones de los porrazos indiscriminados, la criminalización de quienes recibieron unidas al intento de desmovilización («estábais haciendo algo ilegal, ¿para qué vais?«).

Hoy la policía no tiene ningún incentivo para contenerse y actuar con proporcionalidad, porque tanto Marlaska como los medios de comunicación y la opinión pública fingen no ver las cargas policiales contra manifestantes SENTADOS en el suelo.

Llevamos AÑOS aguantando que nos llamaran nazis supremacistas mientras los nazis supremacistas salían de cacería y nos apalizaban.

Esta semana el análisis simplificador sigue en la misma línea de la que no se han salido durante años: «nacionalismo burgués», «niños pijos con iphone jugando a la play en la vida real», «deben haberse vuelto todos locos», «están abducidos por teletrés», «es el sistema educativo que los adoctrina», «es una cortina de humo para tapar la corrupción y que no se hable de recortes sociales», «simplemente es que son idiotas«… Las mismas consignas repetitivas y machaconas de siempre. Cualquier cosa con tal de no plantearse qué está pasando, analizar los motivos para un cabreo masivo tan monumental, y qué parte de responsabilidad tiene cada uno.

También os he leído que Franco murió hace 40 años (correcto) y que no hay herencia franquista (incorrecto). No hay herencia franquista porque 40 años de socialización en un Estado totalitario no dejan huella, claro que no. Franco era un señor bajito con una voz divertida que vivía en el Pardo y ya está, el franquismo no ejerció ningún tipo de influencia social, y con su muerte todos los que nacieron, crecieron, fueron educados e instituciones de carácter franquista y socializados en una sociedad franquista, se extinguieron con él el 20N, como si su muerte representase el mismísimo meteorito que exterminó a los dinosaurios, y ya no queda rastro. A veces me pregunto si sois así de imbéciles, o es solo un mecanismo que os ayuda a lidiar con la disonancia cognitiva.

El día que saquéis la cabeza del culo, no vais a reconocer el mundo en el que vivís.

 Si el 15M fue la revuelta de quienes veían sus expectativas amenazadas, esta lo es de quienes han crecido sin más expectativa que la precariedad, el hastío y la represión.

Pero otro fenómeno propio de un régimen que ha perdido la hegemonía sucede en la retaguardia. El común de la sociedad democrática catalana ya no mira al dedo que señala la luna. Muchas gentes corrientes tal vez no compartan, incluso desprecien la violencia, pero la escritura del relato de Estado ya no cuaja

Joaquim Martínez: Qué se está quemando en Catalunya.

Ya lamento que lo que está pasando en Catalunya no encaje en vuestras simplificaciones de brocha gorda donde todo es blanco o negro. Si os explota la cabeza intentando entenderlo, imputádselo a la violencia de los CDR.

Foto de Jordi Borràs

Foto de Jordi Borràs

 

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