Puede que solo sea una percepción mía muy limitada, pero intuyo que los aplausos en los balcones parece que empiezan a decaer, quizá fruto de la sobreexplotación del fenómeno. Pese a ello, es significativo el esfuerzo de los medios de comunicación por promover la acción antes, y darle visibilidad después, lo que me lleva a pensar que de espontánea no ha tenido nada: ha sido una acción coordinada, y no me cabe duda de que se ha tomado nota del seguimiento y de la intensidad de la duración para su posterior análisis sociológico.

La comunidad emerge como forma de resistencia al confinamiento individualista. Los homenajes coordinados para que sean multitudinarios desde los balcones son un ejemplo, pero también las actividades de entretenimiento colectivo, eso sí, sin mirarnos ni tocarnos.

Si en los días previos al confinamiento nacional primaba el comportamiento individualista, con el sálvese quien pueda como leit-motiv simbolizado por la gente que ha arrasado con las existencias de Mercadona (particularmente con el papel higiénico) y con el stock de mascarillas en las farmacias llegando a provocar incluso el desabastecimiento en los hospitales… ahora se hacen llamamientos a la colaboración ciudadana y a la solidaridad: quien antes acaparaba mascarillas, ahora «generosamente» dona las que les sobran y son públicamente alabados como héroes. Quienes las esconden, son expropiados y señalados para el público escarnio. El voluntariado se activa y se ensalza.

Por otro lado, somos rehenes de los reaccionarios que intentan imponer su agenda. Nos tienen literalmente cautivos.

Asusta comprobar lo fácil que ha sido hacernos no solo aceptar, sino incluso aprobar medidas salvajes propias de un Estado totalitario, con el argumento de que es «por nuestro propio bien». Solo ha hecho falta llevarnos a un estado de psicosis colectiva. Tengo la sensación de que, si el control de armas en este país no fuese tan estricto, ya habríamos empezado a ver a vecinos disparando a transeúntes desde los balcones.

Serie completa:

Una socióloga confinada. DÍA 1 (domingo). Incertidumbre

Una socióloga confinada. DÍA 2 (lunes). Control social

Una socióloga confinada. DÍA 3 (martes). Performance espontáneas

Una socióloga confinada. DÍA 4 (miércoles). Seguridad y sensación de control

Una socióloga confinada. DÍA 5 (jueves). Legitimidad democrática

Una socióloga confinada. DÍA 6 (viernes). Capital social y religión

Una socióloga confinada. DÍA 7 (sábado). Disciplina y otras áreas de análisis

Una socióloga confinada. DÍA 8 (domingo). Metodología

Una socióloga confinada. DÍA 9 (lunes). Tolerancia social a la violencia

Una socióloga confinada. DÍA 10 (martes). La importancia de la comunidad

Una socióloga confinada. DÍA 11 (miércoles). La Gestapillo de balcón desde un punto de vista sociológico

Una socióloga confinada. DÍA 12 (jueves). Recolección de datos sociológicos

Una socióloga confinada. DÍA 13 (viernes). Una sociedad sin ritos

Una socióloga confinada. DÍA 14 (sábado). La dimensión económica

Una socióloga confinada. DÍA 15 (domingo). Un brazalete azul para distinguir a «los buenos» de «los malos»

Una socióloga confinada. DÍA 16 (lunes). Hipótesis de trabajo y marco teórico

Una socióloga confinada. DÍA 17 (martes). La importancia del frame

Una socióloga confinada. DÍA 18 (miércoles). Propuestas encaminadas a una renta básica universal

Una socióloga confinada. DÍA 19 (jueves). Coronavirus y clase social

Una socióloga confinada. DÍA 20 (viernes). El tratamiento a la tercera edad

Una socióloga confinada. DÍA 21 (sábado). El miedo como mecanismo de control social

Una socióloga confinada. DÍA 22 (domingo). Todos somos héroes

Una socióloga confinada. DÍA 23 (lunes). ¿Por qué lo llaman «renta básica» cuando quieren decir «subsidio temporal»?

Una socióloga confinada. DÍA 24 (martes). La mascarilla como burka laico

Una socióloga confinada. DÍA 25 (miércoles). Sobre la estadística de prevalencia epidemiológica

Una socióloga confinada. DÍA 26 (jueves). Datos estandarizados

Una socióloga confinada. DÍA 31 (martes). Obediencia o protección. La estrategia del pie en la puerta

Una socióloga confinada. DÍA 34 (viernes). «Gracias por tu labor en el hospital/súper, pero no queremos que vivas aquí mientras dure la pandemia»

Una socióloga confinada. DÍA 37 (lunes). Cómo combatir los bulos

Una socióloga confinada. DÍA 40 (jueves). La chaqueta de Zara de Pablo Iglesias y el poder transformador de las emociones