Sobre las prisas por tramitar la ley de autodeterminación de genero, especialmente por lo que respecta a la postura de los representantes de las asociaciones negándose a que se abra una mesa de trabajo donde se debata el documento presentado por las asociaciones y con una portavoz como Mar Cambrollé amenazando con huelga de hambre, me pasa una cosa…

Cuanta más prisa me meten para que firme un documento que me compromete (ya sea un contrato, un préstamo, un seguro o lo que sea), con más calma me lo leo, más atención pongo a lo que no entiendo y más importante me parece consultar todas las dudas. Porque la experiencia me dice que, cuando me meten prisa para que firme algo sin tiempo material para haberlo leído con atención y entender bien todo lo que implica, es porque la otra parte contractual me la quiere meter doblada.

Por ejemplo, una garantía que ofrece la ley hipotecaria es que tienen que pasar obligatoriamente 20 días desde que el banco te presenta el documento con su oferta y condiciones, y la fecha en la que vas a firmar al notario. Para que te dé tiempo a leer, consultar, plantear tus dudas, buscar alternativas…

Cuando un colectivo presenta una ley hecha por ellos mismos, tiene tanta prisa por tramitarla de urgencia, y aún más significativo es que ponga tantos reparos a que se debata y se toque una sola coma del documento original… no solo estamos ante una privatización del poder legislativo, es que probablemente haya intereses ocultos que emergerán en el debate.

Independientemente del contenido del texto, en el que no voy a entrar por ahora porque no tengo suficiente información ni la formación adecuada, el procedimiento parlamentario tiene unos plazos y unos requisitos, por buenas razones. Pretender forzarlos, puentear las instituciones e imponer unos plazos para eludir el debate, no es un buen precedente.