He revisado los materiales adicionales que la consultora Mireia Gallardo ha aportado para que sigamos trabajando el tema del «trabajo sexual» (sic) en la asignatura de la UOC de «Globalización y Movimientos Migratorios», y ¡sorpresa! Todos los materiales son pro-regulación de la prostitución. ¿A que nadie se lo esperaba?

Que entre los materiales adicionales del aula nos enlace un video de una chica que dice que para ella la prostitución no es un trabajo duro podría tener un pase (¡¡el plural de anécdota no es datos!!). Pero que el único video sobre abolicionismo sea del sindicato amarillo OTRAS, cuyos estatutos están ilegalizados porque supondrían de facto la legalización del proxenetismo por la puerta de atrás… ¿Un vídeo más parcial no lo había? ¿No ha encontrado a nadie que dijera que las abolicionistas somos feas, amargadas malfolladas y que por eso queremos acabar con el sexo y que odiamos a los hombres? Me sorprende no haber encontrado algo así entre los materiales adicionales, la verdad.

De ahí que la profe responsable de la asignatura, Beatriz García García, tuviera tanto interés en que yo no haga capturas de pantalla del aula y las suba a redes sociales. Cuando digo que legitiman el discurso proxeneta, lo digo por cosas como estas.

Cuelan el discurso proxeneta en el temario evaluable, protesto, y la profesora de la asignatura le dice al jefe de departamento que «hemos llegado al acuerdo» de que no montaré jaleo en redes sociales…

Y mira que hemos visto veces esa estrategia en las asambleas de, 8M por parte de las regulacionistas: controlar el orden del día, manipular las actas, introducir como acuerdos temas que ni siquiera se han debatido previamente, mezclar tantos temas a la vez sin relación entre sí que cuando llega el momento de votar nadie sabe exactamente qué es lo que se está debatiendo… Si es que de tan ingenua parezco nueva.

Cuando digo que en la UOC se legitima el discurso proxeneta, lo digo por cosas como estas.

Puedo llegar a entender, aunque no comparta, la cobardía de la UOC para no posicionarse abiertamente en el debate sobre la prostitución. Pero una pensaría que el proxenetismo, dado que es ilegal en España, sería una línea roja. Y resulta que, al parecer, no lo es.