En un ejercicio de corporativismo que ha sorprendido a nadie, el director del grado respalda a la profesora responsable de la asignatura y a la autora del manual: el discurso proxeneta es tendencia en la UOC.

Este póster no ganará ningún concurso de diseño, pero es la parte final de mi trabajo de la PAC de la que llevo hablando días, y mi despedida de la asignatura, seguramente para alegría de la profesora responsable y de la consultora, que se quitan así a una mosca cojonera que no las dejaba adoctrinar a gusto. De hecho, estoy reconsiderando seguir en la UOC. No me apetece continuar formándome en una institución que me infantiliza, que no se toma en serio las quejas argumentadas del alumnado sobre contenidos de las asignaturas, que en lugar de fomentar el pensamiento crítico utiliza el temario para adoctrinar.

Lo que peor llevo es que he intentado una revisión de los contenidos del manual argumentando los motivos, y la respuesta que he obtenido del profesorado responsable es la misma que le daríais vosotras a vuestra hija de 12 años si os cuenta que la profesora le tiene manía.

Me quedan unas ganas ahora de llegar de trabajar y ponerme a estudiar, que no os podéis hacer una idea. Así que no sé qué va a pasar este semestre, no sé qué va a pasar el semestre que viene, no sé si acabaré esta evaluación, si continuaré el año próximo, si me tomaré un descanso, si pediré traslado de expediente, y acabaré pasando por el aro otra vez… No tengo ni idea de qué voy a hacer. No paro de darle vueltas a si me compensa todo esto, si he perdido la ilusión con la que empecé, si necesito demostrarle algo a alguien o demostrarme algo a mí misma. No lo sé.

Al fin y al cabo, esta asignatura solo es una optativa. El dinero de la matrícula ha servido para fomentar el discurso proxeneta entre 100 personas. Y sin anestesia.

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