Reescribo mi intervención en el foro de la asignatura Globalización y Movimientos Migratorios, por petición expresa de la consultora Mireia Gallardo bajo amenaza de suspender la asignatura. Me resulta muy difícil participar en un foro de debate cuando el manual sistemáticamente invisibiliza las corrientes contrarias al regulacionismo de la prostitución, no ofrece argumentos de las corrientes alternativas y tampoco las principales críticas al mismo, de modo que el “debate” propuesto es en realidad un laboratorio de ideas de argumentos regulacionistas. Y no me voy a prestar a eso. Así que he decidido enfocar esta entrada como una revisión crítica del manual de la asignatura.

Daniela Heim es la autora del módulo “Globalització, gènere i exclusió social” (Heim, 2020), un tema en el que trata profusamente el tema de la prostitución y la intersección con los movimientos migratorios. Un material muy interesante, pero parcial. Solo nos da cuenta de una de las corrientes de pensamiento referidas a la prostitución: la regulacionista. Trata el abolicionismo de la prostitución en 2 párrafos (Heim, 2020, pág. 18), y las críticas a esta corriente en un único y confuso párrafo (Heim, 2020, pág. 21), y el resto es defensa única y exclusivamente de una de las corrientes de pensamiento con argumentos que en ocasiones llegan a ser bastante torticeros.

Estoy razonablemente segura de que la omisión deliberada de información en los materiales de una asignatura que impidan la formación del pensamiento crítico supone una vulneración de los derechos del alumnado que no ampara la libertad de cátedra. Así que permitidme completar el manual, con lo que debería decir pero no dice.

Introducción

La prostitución es un fenómeno que está atravesado por tres ejes fundamentales: el género, los prejuicios étnicos y la clase social. La autora del manual utiliza un lenguaje farragoso para no decir abiertamente lo que dice, pero cuando lo traducimos a un lenguaje comprensible, resulta muy interesante:

«(la prostitució és) resultat d’una elecció personal que, com a tal, no es troba exempta dels condicionants socials, culturals, econòmics o d’un altre tipus, que són presents en qualsevol altre tipus d’eleccions. Es té en compte també, en aquest context, que com més gran és el marge de drets i millors són les condicions socials i materials d’existència d’una persona, més gran és el marge de llibertat de què disposa per a prendre una decisió personal, qualsevol que sigui.»

(Heim, 2020, pág. 21)

Traducción libre: cuanto más pobre eres, menos redes de apoyo, más precaria tu situación laboral y administrativa, etc. más posibilidades tienes de acabar recurriendo a la prostitución para sobrevivir. Como “opción personal”, considero que el adjetivo “libre” le aplica bastante mal. En resumen, es lo que Sonia Sánchez y María Galindo resumieron muy bien en el título de su libro (2007): “Ninguna mujer nace para puta”.

En este texto utilizaré las definiciones de Alicia Puleo (2005), recogidas después por Ana de Miguel en Neoliberalismo sexual (2015), sobre el patriarcado de la coerción y el patriarcado del consentimiento para hacer referencia al espejismo de libertad de elección en que se enmarca el ejercicio de la prostitución, así como a la construcción de la “identidad puta” de la que habla Amelia Tiganus, superviviente de prostitución:

«La mejor manera de fabricar la identidad de puta es a través de la violencia sexual. Los proxenetas se han dado cuenta, estamos en una situación muy vulnerable y la sociedad se encarga de marginarnos, de señalarnos y de ponernos la etiqueta de putas, de que no valemos para más. Y ellos mismos, los mismos que han ejercido esa violencia sexual, porque trabajan en red, son los que después nos ofrecen una supuesta salvación, se convierten en nuestros protectores. Las cuestiones físicas, los traumas, todo lo que hay detrás habría que mirarlo cuando hablamos de voluntariedad, es el consentimiento viciado.»

Amelia Tiganus en una entrevista al diario Gara, 22/9/2018 (Goti, 2018)

No es casual que organizaciones como Médicos del Mundo señalen que la mayoría de las mujeres en contextos de prostitución han sufrido maltratos y/o abusos sexuales previos al ejercicio de la prostitución:

«La mayoría de las prostitutas proceden de entornos poco favorables, son migrantes y han sufrido abusos y maltrato. Y voluntariamente o por obligación, la única alternativa que encuentran para sobrevivir es la prostitución. Nunca es una elección libre.»

Belén Matesanz, enfermera y coordinadora en Baleares de Médicos del Mundo (Martín, 2019)

Sobre la cuestión de cómo el género influye incluso en las decisiones más aparentemente libres de ejercer la prostitución, un material muy recomendable es el documental “Padrotes, los chulos de Mexico” (Sin Filtros, 2016), un documental de apenas 10 minutos que expone de forma muy resumida cómo actúan los chulos en Mexico para captar, engañar y mantener en el negocio prostituyente a las mujeres más vulnerables. Buscan mujeres emocionalmente tocadas, mujeres que han sufrido abusos en sus entornos familiares y afectivos. La socialización diferencial de género, el cliché cultural del amor romántico y la responsabilidad de sacar adelante a la familia hacen el resto (Fillol, 2018).

Contexto

A diferencia de lo que Daniela nos cuenta, no existen dos posturas sobre la prostitución, sino TRES:

  • La regulacionista. Partidaria de regular la prostitución como trabajo, lo que incluye el ejercicio por cuenta propia o por cuenta ajena. Esto último es lo que conocemos como proxenetismo, y que Heim denomina “mediación”: “L’oferta dels serveis s’ha de fer (amb mediació d’una tercera persona o sense)” (Heim, 2020, pág. 23).
Manual de la UOC de la asignatura «Globalización y Movimientos Migratorios» (2020) donde se introduce la figura del proxeneta
  • La prohibicionista. Penaliza la oferta, es decir, criminaliza a las mujeres en contextos de prostitución. La autora menciona esta postura en varios momentos del texto cuando habla de las sanciones legales o administrativas, pero en ningún momento menciona la corriente de pensamiento que lo sustenta.
  • La abolicionista. Penaliza la demanda, es decir, al popularmente llamando “cliente”. Gómez Suárez, Pérez Freire, y Verdugo Matés (2015) utilizan el término “putero”. Es el que utilizaré yo. Esta corriente es la que siguen ayuntamientos como el de Santa Coloma de Gramenet o Gavá. Si habéis pasado por la C-31 es probable que hayáis visto unos carteles rojos en letras blancas con frases del tipo “¿Tú disfrutas? Ella no” y advierten de las multas de 3.000€ a los puteros, multas que son enviadas a sus domicilios (Coll, 2018). Esta corriente no multa a las mujeres en contextos de prostitución, sino que promueve su salida mediante ayudas en diferentes áreas.

Por qué no utilizo la terminología “pro-derechos”

La autora del manual dedica todo el tema a hablar de la corriente regulacionista, así que no me detendré demasiado en ella. Sí comentaré que Heim utiliza, de forma tendenciosa el término “pro-derechos” (Heim, 2020, pág. 19). Como suelen decir los editores de la Wikipedia, “citation needed”.

Ya que Heim utiliza la terminología que a ella le viene bien sin argumentarla ni establecer quien ni cómo ni cuándo ha acuñado el término, yo voy a establecer el mío. Considero que no hay un movimiento “pro-derechos” y otro movimiento “anti-derechos”, y que el lenguaje condiciona las ideas, las actitudes y las acciones, así que me referiré aquí a la postura regulacionista como “pro-derechos de puteros y proxenetas” y a la abolicionista como “pro-derechos de las mujeres prostituidas[1]. A diferencia de Daniela, al menos yo sí puedo justificar la elección de los términos elegidos con bibliografía.

Carla Corso, Pia Covre y Sandra Landri son activistas del movimiento pro-derechos en Italia, y se declaran contrarias a la regulación de la prostitucion como trabajo. En su autobiografía “Retrato de intensos colores” (Corso & Landi, 2000), Carla detalla su experiencia de más de 3 décadas ejerciendo la prostitución “voluntaria” (la pobreza y los abusos de su padre la llevaron a ejercer), y expone las consecuencias que tuvo en Italia la regulación de la prostitución mediante la llamada Ley Merlín (por el apellido de la diputada que la promovió).

Esta ley detallaba, entre otros aspectos, las medidas sanitarias que debían cumplir los burdeles. Me hace gracia que Heim cite a Kara Abramson (Heim, 2020, pág. 28) cuando menciona que una regulación legal que resulte equivocada “puede perjudicar en mayor medida a las personas que intenta proteger”. Esto es exactamente lo que ocurrió en Italia con la Ley Merlín, que tuvo efectos devastadores sobre la salud de las mujeres en prostitución pues los clientes, habitualmente reacios al uso del preservativo, relajaron aún más ese requisito ante la falsa sensación de seguridad que la ley les transmitía, y los dueños de los locales no exigían su cumplimiento, presionando sin embargo a las mujeres para que no rechazaran clientes por ese motivo. Resultado: las enfermedades de transmisión sexual se dispararon.

El fenómeno de la trata con fines de explotación sexual

La autora del manual dedica mucho tiempo, espacio y esfuerzo para que separemos los fenómenos de la prostitución del de la trata. De una forma bastante grosera, dice que las abolicionistas consideramos que toda la trata tiene fines de explotación sexual, algo que es simplemente falso.

Algunas autoras, como por ejemplo la exdiputada socialista Ángeles Álvarez, consideran que prostitución y trata son fenómenos que están indisolublemente ligados, porque no hay suficientes mujeres deseosas de dedicarse a la prostitución de forma libre para abastecer la demanda (Álvarez, 2020). De ahí que la trata con fines de explotación sexual sea la herramienta utilizada. No en vano, es el tercer negocio más lucrativo del mundo, tan solo detrás de la droga y el tráfico de armas (Moreno, 2013), si bien hay autores que cuestionan esta clasificación argumentando que la droga y las armas solo las puedes vender una vez, mientras que a las mujeres puedes venderlas muchas veces durante mucho tiempo (Lozano, 2017).

Al negocio de la prostitución, a los proxenetas pero también a los puteros, les interesa que exista un contingente de mujeres pobres suficientemente grande al que poder explotar para abastecer la demanda de prostitución. De ahí que el capitalismo, cuya característica definitoria es la acumulación por desposesión, sea el sistema económico idóneo para que el fenómeno alcance dimensiones globales.

Los estereotipos étnicos juegan un papel muy importante y son los que dan lugar a la oferta, ya que, aunque Daniela Heim nos diga que “la persona prestataria no está manteniendo relaciones sexuales (…) sino que está prestando un servicio” (Heim, 2020, pág. 23), lo cierto es que cuando contratas un servicio las características físicas, el origen de la persona que te lo presta y los estereotipos culturales asociados a su origen son completamente indiferente: cuando llamo a un fontanero, no me importa si es rubio o moreno, ni si su procedencia es latina o eslava: me importa que sepa cómo arreglar un fregadero. En cambio, cuando hablamos de prostitución, las características físicas de la persona “prestataria” (sic) sí son importantes para el demandante, y los estereotipos culturales juegan un papel importante en su elección: ayer una asiática pequeña y sumisa, hoy una rusa complaciente de tetas grandes, y mañana una latina de caderas ardientes. Las mujeres en situación de prostitución no están ofreciendo un servicio: ellas son el producto.

Principales críticas a la corriente regulacionista

¿A nadie le ha llamado la atención que en todo el manual haga referencia a la palabra “mafias” un total de cero veces? A mí sí. Leyendo a Daniela, podríamos llegar a la conclusión errónea de que las mafias no existen. Traficant/traficantes aparece una vez. En la bibliografía. Hay un libro de la editorial “Traficantes de sueños”. Al parecer, existe la trata y el tráfico que deben ser algo así como fenómenos meteorológicos, porque los traficantes no existen. La palabra “proxeneta” aparece también cero veces, y utiliza en cambio el término de “intermediario”, que seguramente nos remueve mucho menos las entrañas. ¿Soy la única que ha notado esas ausencias tan clamorosas?

¿Alguien ha entendido cuales son las principales críticas a la corriente “pro-derechos” leyendo el manual? Están en el penúltimo párrafo de la página 21. Agradeceré si alguien me las resume, porque yo no he entendido nada de nada.

Principales críticas al regulacionismo, según el material de la UOC de la asignatura Globalización y movimientos migratorios. ¿Alguien entiende algo?

Si alguien más está tan confuso como yo después de leer el manual de la asignatura, expondré algunas de las críticas más frecuentes a la corriente regulacionista, y lo intentaré hacer de forma clara y comprensible, sin subterfugios, como una esperaría que hiciera la autora del manual de la asignatura.

La principal crítica que se le puede hacer es que quienes más interesados están en que la prostitución sea regulada como un trabajo son traficantes y proxenetas. Estos llevan desde antes del cambio de milenio intentando ser socialmente reconocidos como empresarios a través de ANELA (Cantarero, 2007).

La postura regulacionista se autodemina “pro-derechos” y promueve la legalización de la prostitución como trabajo. Sin embargo, es el propio movimiento regulacionista el que anticipa la no aplicación de derechos laborales a las mujeres en prostitución, como por ejemplo la normativa de prevención de riesgos laborales que les sería aplicable, en concreto la de exposición a agentes biológicos. Algunos aspectos que serían de aplicación:

  • Deben utilizarse guantes adecuados en todos los trabajos que entrañen algún contacto con sangre, material infeccioso o animales infectados.
  • Siempre que haya peligro de salpicaduras se utilizarán gafas de seguridad, pantallas faciales u otros dispositivos de protección.
  • Será obligatorio llevar guantes apropiados durante todas las técnicas que comporten un riesgo de contacto accidental directo con el material biológico infeccioso.
  • Todos los desechos biológicos, ya sean líquidos o sólidos, tienen que ser descontaminados antes de su eliminación y se seguirán las normas existentes sobre la gestión de residuos contenidos en las reglamentaciones referentes a residuos sanitarios.

Si ya el tema del preservativo es un asunto problemático, perdonadme la frivolidad, pero no me imagino cómo serían los EPIs de puta.

Regular la prostitución como trabajo y permitir así que las mujeres migrantes puedan regularizar su situación administrativa mediante un contrato por cuenta ajena permite introducir en la legislación laboral la figura del proxeneta y que las mafias (ese concepto inexistente en el manual) pueda eludir con mayor facilidad los controles de la policía, especialmente de las brigadas de extranjería. De hecho, si los estatutos del sindicato amarillo “OTRAS” han sido anulados, no es solo porque la Audiencia Nacional considere que la prostitución no es un trabajo, sino porque la existencia de un sindicato presupone la existencia de una patronal del sector con la que negociar, y la sentencia entiende que no es posible «la celebración de un contrato de trabajo cuyo objeto sea la prostitución por cuenta ajena» (Requena Aguilar, 2018). Y es que en este contexto cabe enmarcar todas las estrategias del movimiento regulacionista: en intentar legitimar socialmente y permitir legalmente la prostitución por cuenta ajena, esto es, el proxenetismo. Por eso llamo a este movimiento “pro-derechos de los puteros y proxenetas”.

Principales críticas a la corriente abolicionista

Os prometo que es posible una crítica con rigor incluso a las propias posiciones ideológicas. Solo es necesaria una pizca de honestidad intelectual. Y no tener intereses ocultos, claro.

Aunque no es santa de mi devoción, uno de los textos críticos con el movimiento abolicionista que parte asimismo de posiciones abolicionistas, es el libro de Beatriz Gimeno, “La Prostitución” (Gimeno, 2012), en el que desgrana los principales argumentos para la abolición de la prostitución, por qué no acaban de calar en la sociedad, y realiza propuestas de consenso y entendimiento entre posiciones enfrentadas con un mismo fin: mejorar las vidas de las mujeres en prostitución.

Otro estudio que arroja luz sobre el fenómeno de la prostitución y los problemas a los que se enfrenta el abolicionismo es el de Beatriz Ranea, que utiliza la misma terminología de Saskia Sassen para hablar de feminización de la supervivencia (Ranea, 2018). Este estudio señala que una de las vías de acceso a la prostitución “voluntaria” es la prostitución ocasional, que se acaba cronificando. Las protagonistas del fenómeno son, en una abrumadora mayoría, mujeres migrantes con criaturas a su cargo, sin redes de apoyo en el país de destino, pobres, en riesgo de exclusión social, en situación administrativa en ocasiones irregular, con dificultades de inserción laboral de largo recorrido, sin ingresos, y lo que es más importante, abandonadas a su suerte por la administración, que no las provee de los recursos mínimos necesarios para la supervivencia. Si en el contexto actual la administración abandona a su suerte a este perfil de mujeres, que acaba cayendo en las redes de explotación sexual, resulta ingenuo pretender que sea la propia administración que les dio la espalda quien les de las herramientas para salir. En ese sentido, una de las críticas más importantes que se le puede hacer al abolicionismo es que si la administración no es capaz de poner medios para evitar que las mujeres más vulnerables acaben cayendo en las redes de prostitución, no se puede confiar en la administración para que las ayude a abandonar su única fuente de ingresos.

Otra crítica habitual al abolicionismo consiste en relacionar inserción laboral y derechos de ciudadanía. Tienen razón en sus críticas quienes argumentan que en nuestro sistema actual los derechos de ciudadanía se adquieren mediante la inserción laboral, y que eso dificulta enormemente la situación de las personas migrantes, especialmente de las mujeres en situación irregular que desempeñan en mayor proporción empleos precarios en la economía sumergida. Y a esta crítica, como a la anterior, cabría poner encima de la mesa una solución que, hoy por hoy no hay voluntad política de desarrollar. Se trata de desarrollar un sistema basado en el reconocimiento de derechos en el que los derechos de ciudadanía no estén vinculados al trabajo sino a la vida, mediante la implantación de instrumentos como la Renta Básica Universal. Partidos políticos como Podemos lo llevaba en su programa político en las dos últimas convocatorias electorales, y su iniciativa más parecida desde que forman parte del gobierno de coalición, el llamado Ingreso Mínimo Vital, no solo no está llegando a la mayoría de solicitantes, sino que es un infierno burocrático que en sí mismo excluye a aquellas personas que más lo necesitan (Sánchez L. J., 2020).

Referencias

Álvarez, Á. (29 de febrero de 2020). III Foro de Ciudades Abolicionistas. Barcelona.

Beck, U. (1998). La Sociedad del Riesgo: hacia una nueva Modernidad. Barcelona: Paidós.

Cantarero, J. (2007). Los amos de la prostitución en España. Barcelona: Ediciones B.

Coll, B. (10 de julio de 2018). Gavà enviará las multas por prostitución al domicilio de los clientes. Obtenido de El País: https://elpais.com/ccaa/2018/07/09/catalunya/1531167060_499757.html

Corso, C., & Landi, S. (2000). Retrato de intensos colores. Madrid: Talasa.

de Miguel, A. (2015). Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. Cátedra.

Fillol, J. (26 de abril de 2018). Documental Los padrotes, los «chulos» de México. Análisis con perspectiva de género. Obtenido de Jessica Fillol: http://www.jessicafillol.es/2018/04/documental-los-padrotes-los-chulos-de-mexico-analisis-con-perspectiva-de-genero/

Gimeno, B. (2012). La prostitución. Barcelona: Edicions Bellaterrra.

Gómez Suárez, Á., Pérez Freire, S., & Verdugo Matés, R. M. (2015). El Putero Español. Quienes son y qué buscan los clientes de prostitución en España. Madrid: Catarata.

Goti, N. (22 de septiembre de 2018). «Si hay dinero a cambio, dejas de hacer con tu cuerpo lo que quieras». Obtenido de Gara: https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2018-09-22/hemeroteca_articles/si-hay-dinero-a-cambio-dejas-de-hacer-con-tu-cuerpo-lo-que-quieras

H. Puleo, A. (2005). El patriarcado: ¿una organización social superada? Temas para el debate, 39-42. Obtenido de Mujeres en Red: http://www.mujeresenred.net/spip.php?article739

Heim, D. (2020). Globalització, gènere i exclusió social. Les dones migrants en el treball sexual. El cas de Barcelona. Barcelona: UOC.

Lozano, M. (2017). El Proxeneta. La historia real sobre el negocio de la prostitución. Barcelona: Alreves.

Martín, P. (25 de septiembre de 2019). La mayoría de las prostitutas han sufrido maltrato o han sido violadas antes. Obtenido de El Periódico: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190925/prostitucion-trata-violacion-maltrato-asesinadas-7649425

Moreno, E. (4 de diciembre de 2013). La trata, tercer negocio más lucrativo tras el tráfico de armas y drogas. Obtenido de Málaga Hoy: https://www.malagahoy.es/malaga/tercer-negocio-lucrativo-trafico-drogas_0_758624454.html

Ranea, B. (2018). Feminización de la supervivencia y prostitución ocasional. Madrid: Federación de Mujeres Progresistas.

Requena Aguilar, A. (21 de noviembre de 2018). La Audiencia Nacional anula los estatutos del sindicato OTRAS porque entiende que la prostitución no es un trabajo. Obtenido de Eldiario.es: https://www.eldiario.es/economia/audiencia-nacional-estatutos-sindicato-prostitutas_1_1832618.html

Sánchez, L. J. (27 de octubre de 2020). El laberinto del Ingreso Mínimo Vital: Más del 60% de las solicitudes son rechazadas. Obtenido de Confilegal: https://confilegal.com/20201027-el-laberinto-del-ingreso-minimo-vital-mas-del-60-de-las-solicitudes-son-rechazadas/

Sánchez, S., & Galindo, M. (2007). Ninguna mujer nace para puta. España: Mujeres Creando.

Sin Filtros. (5 de junio de 2016). Los padrotes, los «chulos» de México. Obtenido de Youtube. Sin Filtros: https://youtu.be/wROApkpHOzY


[1] Si la autora del manual de la asignatura utiliza terminología capciosa como le da la gana, sin consenso, sin ningún rigor académico, sin bibliografía que lo sustente y sin justificar por qué emplea ese término en lugar de otro más neutro, no veo por qué los estándares para mí, que soy una simple estudiante, tendrían que ser más elevados.

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