“El modelo de tenencia de vehículos “ha cambiado” porque muchos jóvenes no se compran un coche y optan por opciones de modalidad compartida”.

Janet Sanz, teniente de alcalde de Urbanismo y Movilidad del ayuntamiento de Barcelona

Y tiene razón, los jóvenes ya no tienen coche en propiedad, pero no porque no quieran, sino porque no tienen un puto duro. Porque entre el paro en menores de 30, sueldos de miseria de quienes sí tienen trabajo, contratos precarios que impiden hacer planes a medio-largo plazo, y los precios abusivos de la vivienda, la juventud actual difícilmente llega a final de mes cuando consigue emanciparse, normal que ni se planteen meterse en la letra de un coche y además mantenerlo (seguro, impuestos, gasolina, aparcamiento…).

Estos marxistas de pacotilla creen que el cambio de modelo de movilidad es producto de la conciencia medioambiental, cuando es una consecuencia de la depauperización de la clase obrera. La palabra «conciliación» es que directamente ni les suena.

No es ecologismo: es pobreza. Y les parece un éxito. Preocupados por el planeta, les traen sin cuidado las personas. Esta es la izquierda que pronosticaba Errejon: más verde y menos proletaria.

Una vez más demuestran que el ecologismo que practican es lucha de clases.