El “hombrigo”, por Miguel Lorente

(…) Los hombres nunca se han quejado ni han visto un agravio en cualquier medida o iniciativa que supusiera un trato diferenciado entre distintas personas o poblaciones cuando el objetivo era corregir una injusticia social. No ha habido oposición, por ejemplo, contra las leyes que castigan más la violencia racista, tampoco contra la xenófoba, ni ha habido críticas de los hombres contra el agravamiento de las conductas terroristas, ni cuando se exige la condición de funcionario para que la violencia en determinadas circunstancias sea considerada tortura. Todas son medidas dirigidas a combatir el problema subyacente del racismo, la xenofobia, el terrorismo, la tortura… y todas esas conductas pueden ser llevadas a cabo por hombres y mujeres, aunque en la práctica la inmensa mayoría sean cometidas por hombres.

Tampoco han dicho nada los hombres contra la violencia que sufren por parte de otros hombres, ni contra la que sufren los niños y niñas, menos aún contra la que viven los ancianos. Ni siquiera han levantado históricamente la voz contra la que ejercían las mujeres contra ellos, estas situaciones formaban parte de la construcción que ellos mismos habían creado en forma de cultura universal, por lo que de algún modo, aunque no fueran deseadas tampoco eran ajenas al propio sistema.

Todo ello nos indica que el problema que ahora sitúan en la “Ley Integral contra la Violencia de Género” (LIVG), no está en el trato diferente que se da ante determinadas circunstancias sociales, que desde el punto de vista de la política criminal requieren ser abordadas con un trato distinto a otras violencias con un significado y circunstancias diferentes, aunque también producen lesiones y muertes. Lo hemos visto con el racismo, la xenofobia, el terrorismo, la tortura… y tantas otras situaciones. Tampoco está el problema en que haya víctimas diferentes (mujeres, niños y niñas, hombres, ancianos), ni agresores diversos (también hombres, mujeres, jóvenes y ancianos), el problema está en tomar como referencia para desarrollar determinadas políticas criminales a los hombres, aunque vayan dirigidas a luchar contra una violencia que llevan a cabo ellos. Hacerlo es como mandar una nave espacial al agujero negro donde surgió el universo y con él la vida, y poder desvelar secretos para entender la realidad patriarcal.

Y es lo que ha ocurrido con la LIVG y con las medidas y políticas dirigidas a erradicar la desigualdad y a promocionar la Igualdad, que vienen a ser como bombillas de colores en el oscuro pozo del “hombrigo”.

Ahora muchos hombres, aquellos que defienden ese sistema umbilical que une la masculinidad con el tiempo para así hacer de cada día eternidad, y justificar su creación por la vía de los hechos y de los deshechos, curiosamente se sienten atacados sólo por ser referencia y medida de una conducta protagonizada por ellos mismos. Por eso se quejan de una ley dirigida contra la violencia que ejercen los hombres sobre las mujeres, porque entienden que ellos no se pueden beneficiar.No les importa que haya leyes que castiguen a hombres, nunca les ha importado ni han hecho nada por erradicar la violencia asociada a la conducta masculina, lo que les molesta es que la LIVG no sea también para hombres y, sobre todo, que queden al descubierto los hombres que la ejercen y los valores e ideas que llevan a usarla, pues forman parte de ese núcleo oscuro que han escondido tras las paredes del hogar y en la intermitencia de los comportamientos normalizados con su “ahora sí”, “ahora no”…

El artículo completo en el blog de Miguel Lorente

 

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Traducción: “¿Reaccioné desproporcionadamente cuando mi cita me contó una historia sobre violación y luego quería que quedáramos a solas?”

Traducción libre de este texto de Capitan Awkward, mis disculpas si la traducción no es del todo ajustada. Qué lástima no haberlo leído antes, porque resume a la perfección cómo me hiciste sentir, Albert, y todo lo que me pasé semanas intentando explicarte: si intentas anular las señales de alerta que mi cerebro me envía para lograr tus objetivos, me estás poniendo en peligro y eso te convierte a ti en un peligro en potencia. Si siento que ignoras mis miedos y me presionas, huyo.

Estimado Capitán Patoso,

Estoy de nuevo soltera y volviendo al mundo de las citas. Estuve en una cita ayer por la noche con un chico que conocí en OK Cupid. Nos conocimos en un bar, y él parecía mono e inteligente, ¡y mientras hablábamos parecía que teníamos mucho en común! Pero en 20 minutos, parecía ya claro que él quería hacer “eso de tocar y besar”. Acababa de conocer a esta persona, y quería esperar a sentirme cómoda con él antes de dejarle que pusiera sus manos en mi cuerpo (¡incluso a pesar de que era mono y prometedor!). Así que yo estaba sentada un poco de lado y él estaba sentado frente a mí, las piernas separadas, físicamente accesible, etc.

Él dijo algo así como “estás muy a la defensiva. Estoy en el negocio de los restaurantes y podemos calar rápidamente a la gente, y puedo decirte que estás muy a la defensiva”.

Me sentía incómoda, pero había una voz en mi cabeza diciendo “nunca dejes de ser tú misma, ¡solo estás coqueteando y pasándolo bien!” Así que me senté frente a él y le dejé tocar mi pierna, nos besamos y tomamos unas copas, ¡y la conversación fue buena! ¡Y teníamos mucho en común! ¡Y él era bueno besando!

Entonces él me habló de un amigo suyo varón que estaba en el ejército que fue acusado falsamente de violación. Al parecer, el tío se estaba enrollando con la mujer, y ella le dijo que parara, y él no lo hizo. Ella le acusó de de violación y más tarde dijo que había mentido.

Así que este chico (mi cita) dijo, “¡mi amigo no la penetró -sólo fue sexo oral! Ella no se resistió físicamente! ¡Ella hizo esa misma acusación sobre otras tres personas! ¡Ella dijo que estaba mintiendo!”

Yo pensé, 1. Eso fue violación. 2. No me sorprendería si los otros tres chicos tampoco escucharon cuando ella dijo que se detuvieran, porque eso no es poco común. 3. Las mujeres se retractan de estas acusaciones bajo presión todo el tiempo. Las luces de emergencia se estaban encendiendo en mi cabeza. Pero yo no quería entrar en una pelea sobre violación con un extraño. Así que cambié de tema.

Al cabo de un rato, él dijo “Realmente me gustaría besarte en un lugar que no sea aquí.” Lo tomé como “estoy dispuesto a que me invites a tu casa ahora.” Estaba atrapada con la guardia baja. Así que dije: “Creo que no estoy lista para dormir contigo todavía.”

Así que él respondió: “1. ¡Sólo quería salir! ¡Nunca dije nada acerca de tener sexo! 2. Debemos hacer esto pronto porque la atracción está aquí ahora y si esperamos se quedará en nada. 3. ¿Estás preocupada por ser una puta?” Yo me sentí presionada e incómoda. Él me preguntó qué és lo que andaba mal. Digo, 1. Tú me has contado qué cosas crees que son violación y cuales no. 2. Ahora me están presionando para llevarte a casa conmigo.

Él se horrorizó inmediatamente. Empezó a decir “¡Cálmate! ¡Relájate ! ¡No deberías ponerte tan nerviosa! “Me sentí más y más incómoda. Finalmente nos separamos. Me fui a casa y lloré. No tengo ni idea de por qué. Creo que me perdí con lo fácil que fue entre yo y mi ex, y ahora es como, ¡ahhh, estas extrañas citas son mi nueva realidad !! Además me sentía taaan incómoda.

Mis preguntas son: 1. ¿Es raro que a mí realmente no me guste ser tocada o besada a los 20 minutos de conocer a alguien? ¿Es eso lo que se espera de mí actualmente? Me pasa mucho. Creo que todo el mundo está leyendo a Neil Strauss y piensan que tienen que “escalar” inmediatamente.

2. ¿Hay alguna secuencia de comandos que puede utilizar cuando alguien trata de tocarme antes de que yo esté lista? ¿Una que sea amigable?

3. Estoy buscando mi próxima relación significativa, a ser posible, pero no estaría en contra de tener una aventura. Pero siento que mi idea de “sexo casual” y la de la mayoría de los chicos es diferente. La mía = ¡salimos! ¡Flirteamos! ¡Vamos a galerías de arte y museos! ¡tengamos sexo de vez en cuando, una vez que estemos listos! Pero no muy a menudo / veamos a otras personas. La suya = espero sexo inmediatamente cuando nos conozcamos, y a partir de entonces te enviaré un mensaje aunque sean las 2 de la mañana y espero que vengas y satisfagas de mis necesidades.

¿Alguien tiene experiencia expresando cuál es su idea de sexo casual y de guiar las expectativas de la otra persona hacia eso, siempre que el sexo casual sea algo que quiera también? Siento que lo que pasa es que me encuentro dentro de la expectativa “¡¡Debemos tener sexo en este momento!!” y entonces huyo.

Y, por último, 5. ¿Debo calmarme? ¿Estaba exagerando sobre la espeluznante historia de violación de este tipo? Intelectualmente no lo creo, pero hay una voz en mi cabeza diciendo “¡¡lo arruinas todo por exagerar todo el tiempo!!”

¡Gracias por tus ideas

Ligona Patosa

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Querida Ligona Patosa,

Estoy publicando tu carta en parte porque es como un curso corto y enloqueciendo sobre cómo opera un tío espeluznante rozando el límite. ¡Tú no eres quien lo está haciendo mal aquí!

Repasemos sus (des) pasos:

1) “Estás muy a la defensiva”. Él quiere algo de ti (para que tú no estés a la defensiva), así que te encasilla con el fin de llegar a demostrar que tú no eres lo que él piensa. Los “artistas” de su calaña le llaman a esto un “nega”, Gavin de Becker* lo llama encasillarte, como por ejemplo “tú debes ser una de eseas mujeres orgullosas que no permiten que nadie las ayude” = Es posible que me dejes llevar tus alimentos hasta tu edificio para demostrar que no eres inflexible, incluso aunque no me quieras cerca tuyo en absoluto.

2) Lanzó al aire una historia sobre lo que él opina que es una acusación falsa de violación, como un globo sonda para observar tu reacción. La respuesta que quería era “Guau, yo nunca acusaré a mi violador como esa mujer acusó a su violador, porque yo soy una chica enrollada“. Cuando el globo se hundió como la turgente carga de mierda que era, trató de convencerte de lo equivocado de tu reacción. Primero, ¿”cálmate” ha funcionado alguna vez en la historia para lograr que alguien se calmara? Segundo, los violadores absolutamente prueban las aguas sociales para ver cómo de propensas a responder son sus víctimas potenciales o su grupo social . ¿Acaso no tienen historias sobre lindas mascotas? ¿No ha tenido nunca un empleo? ¿Ha visto cero películas y ha leído cero libros? ¿Nunca oyó música? ¿No tiene infancia o un lugar donde se crió? ¿No encuentras algún lugar en el continuo espacio-tiempo donde hayan otras personas a las que ver y especular sobre ellas? Hay infinitos temas de conversación que podría haber planteado contigo que no implican hablar sobre “mujeres mentirosas que mienten acerca de ser violadas”.

3) Él te cuenta una historia sobre violación y luego trata de conseguir una invitación a tu casa (o conseguir que tú vayas a la de él), y cuando se identifican correctamente sus sexys intenciones y le dices que no estás preparada para eso, él trata de hacerte luz de gas con la idea de que estás malinterpretado lo que él quería. Tal vez habría estado bien con sólo salir o jugar Dragones y Mazmorras y comer panqueques. Tal vez él no es en realidad un violador. Pero ¿por qué oh por qué está actuando como uno, y por qué oh por qué ibas a querer a tener relaciones sexuales con él cuando te sientes en el límite y sin protección con él? “La atracción podría esfumarse si no actuamos ahora” = BONITA HISTORIA, PERO VOY A CORRER EL RIESGO, COLEGA.

4) Tengo los ojos del revés con el comentario de que “estás demasiado nerviosa”. Supongamos que tú tenías un trastorno de ansiedad que estaba interfiriendo con tu objetivo de conocer gente nueva y salir con ellos, y él lo sabía. ¡Sería extremadamente descortés por su parte usar eso como insulto porque tú no querías dormir con él! Si conoces a alguien que se siente muy nervioso por algo que estás haciendo, tú dejas de hacerlo y le preguntas qué le haría sentirse bien. Lanzándote esto está haciendo una desviación clásica, como,“¡no prestes atención a las cosas espeluznantes que estoy haciendo! En su lugar, vamos a centrarnos en lo que te hace sentir insegura y dejarás de sentrite mal contigo misma y de hacer conjeturas“. Predicción: Si hubieras terminado saliendo con él, en 6 meses estarías fingiendo tu propia muerte para alejarte de él.

Por supuesto te sentiste una desequilibrada. El tío estaba tratando de presionar todos los botones para conseguir desequilibrarte y lograr que fueras en contra de tus propios instintos y deseos. Si hubieras continuado saliendo con él, te sentirías aún más desequilibrada que ahora.

Contestando a tus preguntas numeradas, 1) tú no eres la rara por no querer entrar de lleno en el toqueteo. 2) Si alguien saca la pistola contigo, la amistosa secuencia de comandos “estoy abierta a la eventualidad” es “yo no soy muy amiga del toqueteo, sobre todo con gente a la que no conozco bien. Estoy muy emocionada de estar en esta cita contigo, pero me sentiré más relajada si puedo ser yo quien te toque en primer lugar.” Un tío oyendo esto podría sentirse un poco rechazado, pero si tú vuelves a la situación de partida mostrándote relajada y amable en tu manera de actuar, él se relajará también. Alguien que trate de convencerte de lo contrario te está diciendo que lleva mal el consentimiento. Alguien que se pone de mal humor y pone mala cara y hace un numerito sobre la manera en que os tocáis es igual de malo con el consentimiento y realmente poco atractivo, por lo que será bueno acabar la cita con él pronto.

Un montón de gente se está conociendo a través de Tinder y Grindr o lo que sea y se devoran en la primera cita. Mejor para ellos. A pesar de todas las críticas de los listos sobre estos bastardos y la cultura de la violación, muchas personas realmente no se comportan así. No hay “lo que se hace,” sólo hay “lo que quieres hacer y te sientes cómoda haciéndolo.” Alguien que es un buen partido para ti como novio o como pareja sexual ocasional se moverá a tu velocidad y quiere que te sientas cómoda con cada paso del camino.

Creo que puedes dejar absolutamente claro que quieres conocer a alguien un poco antes de tener sexo casual con ellos. Deja claro en estas primeras citas que son asuntos “con ropa” para ti. “Si me puedes vencer al Scrabble tres veces seguidas, lo consideraré“. “Suena bien, pero vamos a comer tacos y a pasar el rato antes“. “Estoy teóricamente abierta a la idea de ser follamigos, pero necesito sentir que en realidad somos amigos. Para averiguar eso me hace falta algo más de tiempo”. Una vez más, la gente que no te da lo que necesitas para construir una buena relación, la comodidad y la confianza antes de follar, no son los compañeros adecuados para ti.

4) No hubo 4. Voy a utilizar una secuencia de comandos para decir “realmente me gustas mucho, y me gustaría esperar antes de tener sexo.” “Eso es una oferta impresionante, y me gustas mucho, y no quiero tener relaciones sexuales de inmediato hasta que te conozca mejor.” “Me gusta mucho todo lo que sé de ti hasta ahora. Si tú sientes lo mismo, ¿podemos esperar en todo el asunto del sexo?”, ” Vamos a besarnos pero mantengamos los pantalones puestos por ahora.” No hay nada más sexy que ser invitado de todo corazón a la cama por alguien que conoces y que está en la misma onda que tú. Si tú no eres una persona de sexo casual, entonces no tienes que pedir disculpas por ello o pretender ser de manera diferente.

5) TÚ HICISTE LO CORRECTO. No estabas exagerando. Incluso si él no es en realidad un violador, él tenía un “¡vamos, solo la puntita!” y/o “ya sé que nos acabamos de conocer y todo eso pero los condones no son cómodas para mí” o “¡Se me escapó!” escrito en su cara. Si hubieras ido a casa con él, habrías estado todo el tiempo haciéndote un lío y pensando que él haría algo chungo.

Tus instintos y tus límites están en condiciones y funcionando correctamente. Tus sospechas de que este tío estaba tratando de manipularte eran correctas, y tú no perdiste de vista lo que realmente querías y lo que te hace sentir cómoda y segura. Por favor, no te castigues por sentirse mal luego (para él fue una mala noticia y trató de entrar en tu cabeza, así como en tus pantalones), y por favor guarda tu genialidad para tipos no superficiales.

Sexo y panqueques,

Capitán Patoso.

* Aviso obligatorio: el capítulo sobre la violencia doméstica (en el libro The Gift of Fear, de Gavin de Becker) es muy deficiente. Los primeros capítulos, donde describe acciones que ponen los pelos de punta y las formas en que tratan de erosionar las fronteras de sus víctimas es muy relevante.

Fuente: Did I overreact when my date told me a story about rape and then wanted to get me alone?

Aprovecho para enlazar también este artículo de la web MeHanViolado.org acerca de Conceptos básicos sobre consentimiento. A nadie le gusta ser considerado un violador y lo más cómodo es culpar a las mujeres, haciendo creer que no sabemos explicarnos. Cuando la sexualidad de las mujeres se controla, se juzga y se degrada, se promueve la cultura de la violación.

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Imprime esta chuleta, plastifícala y llévala en la cartera. Junto a los condones. Consúltala en caso de duda.

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Si alguien te dice que “no”, es que no y punto. No tiene que darte explicaciones. Esto no es un debate, ni una negociación ni un examen. No es no y punto.

 

 

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Los 9 errores más comunes de la feminista principiante

Excusarte constantemente: explicar doscientas veces que no odias a los hombres, que lo que buscas es la igualdad y no la superioridad, que sí, que te maquillas y llevas tacones, que si tienes que andar adaptando el lenguaje para que no te tachen de agresiva… Con el tiempo acabarás comprendiendo que el que no quiere entender no entenderá jamás, y además procurará desviar tu atención y hacer que te disperses. Pedagogía sí, pero en pequeñas dosis y para quien de verdad la quiera.

No pedir perdón a las victimas ni entregar las armas: muchas de nosotras las conversas solemos provenir de un turbulento pasado asquerosamente filomachirulo y antisorórico. Ese pasado deja una huella en el entorno. Y, si en el anterior párrafo consideraba un error eternizarse en explicaciones, aquí me parece que todo lo contrario. Es de agradecer (y muchas veces directamente necesario por lo pasmoso de algunas conversiones milagrosas) que la persona cuya conciencia despierta nos avise. Sobre todo si nos tiene acostumbradas a todo lo contrario. Tampoco está de más pedir perdón por las posibles barbaridades que hayamos proferido en el pasado. Aquí el orgullo sobra. Si hemos herido a alguien o a varios álguienes o a x colectivos, pidamos perdón. Compensemos nuestras torpezas mostrando arrepentimiento sincero sin olvidar nunca el pozo de oprobio del que venimos. Aunque a veces cueste.

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Creer que el feminismo te confiere poderes mágicos: no se trata de un hechizo para poder salir a la calle en minifalda luciendo celulitis totalmente despreocupada y dando brincos. No conseguirá que de un día para otro dejes de pedir tampones a tus amigas como si estuvieras comprando heroína. No te agobies intentando alcanzar esos estándares arquetípicos de la mujer feminista fuerte, feliz y emancipada. Seguirás teniendo miedo a contestar a un hombre que te acosa en la calle. A alzar la voz cuando un compañero de trabajo haga un comentario sexista. Seguirás teniendo problemas con tu imagen, con las calorías y con lo que el mundo espera de ti. Porque la maquinaria opresiva es potente. El feminismo no es una cabina mágica en la que te transformas en una Wonderwoman capaz de hacer frente al malvado Doctor Patriarcado 24/7. Todas tenemos puntos flacos y los seguiremos teniendo. La diferencia es que ahora somos conscientes de los porqués. Y eso ya es un gran primer paso. Otro pie delante y a por el segundo.

Artículo escrito por Luzhilda, aka Filósofa Frívola, para Madriz. El resto, los leéis en su web, que merece la pena. Un poquito de santo autoescarnio de vez en cuando también nos viene bien, porque, aunque los chistes machistas no nos hagan ni maldita la gracia, queridos míos, las feministas sí tenemos sentido del humor. No todo va a ser pasarnos la vida poniendo cara de intensitas ^_^

 

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El gobierno del PP deja desamparadas a las menores con padres maltratadores

En su doble lenguaje orwelliano, el PP ha llamado a su segundo intento de reforma del ley del interrupción voluntaria del embarazo Ley Orgánica para reforzar la protección de las menores. Sin embargo, el contenido se contradice con el título: el Gobierno del PP se niega a proteger a las mujeres embarazadas de entre 16 y 18 años que sufren maltrato por parte de sus progenitores. Es así de duro: El Gobierno del PP apoya con su propuesta de reforma de la ley del aborto, que padres maltratadores y violentos influyan en los embarazos de sus hijas en contra de la expresa voluntad de estas.

La anterior reforma de la misma ley impulsada por el Ministro Gallardón no llegó a término por el rechazo frontal de la sociedad a que los fuerzapartos obligaran a las mujeres a llevar a término embarazos no deseados en contra de su voluntad o con graves malformaciones incompatibles con una mínima calidad de vida. Y ahora lo vuelven a intentar de nuevo ensañándose con un colectivo que ni siquiera tiene todavía derecho a voto: las mujeres de entre 16 y 18 años.

Con la ley actual, más conocida como la ley de plazos aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el procedimiento establecido consiste en que las chicas de 16 y 17 años que quieran abortar deberán comunicárselo a uno de sus padres o tutores legales salvo que aleguen una situación de conflicto familiar grave: peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos (…), desarraigo o desamparo. 

Cito textualmente de la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo

Artículo 13. Requisitos comunes.

Cuarto.–En el caso de las mujeres de 16 y 17 años, el consentimiento para la interrupción voluntaria del embarazo les corresponde exclusivamente a ellas de acuerdo con el régimen general aplicable a las mujeres mayores de edad.

Al menos uno de los representantes legales, padre o madre, personas con patria potestad o tutores de las mujeres comprendidas en esas edades deberá ser informado de la decisión de la mujer.

Se prescindirá de esta información cuando la menor alegue fundadamente que esto le provocará un conflicto grave, manifestado en el peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos, o se produzca una situación de desarraigo o desamparo.

Creo que queda bastante claro que, en el caso de las mujeres de 16 y 17 años, se informará a al menos uno de sus progenitores SALVO que exita peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos. etc.

Quien quiera consultar la ley completa, aquí tiene el texto completo publicado en el BOE.

La actual reforma propuesta por el PP deja a las menores maltratadas completamente desamparadas, en manos de sus maltratadores, obligándolas a informarles de su voluntad de abortar incluso aunque esto les cause una situación de peligro cierto de violencia intrafamiliar o se produzca una situación de desarraigo o desamparo. El gobierno del PP obliga a las menores embarazadas a informar a sus padres aunque las exponga al peligro fundado de recibir una paliza o a que las echen de casa.

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No cabe mayor crueldad, siendo esta además una de las 3 únicas excepciones recogidas en la ley de autonomía del paciente, que confiere los menores de entre 16 y 18 años plena autonomía para prestar consentimiento en actos médicos salvo en la práctica de ensayos clínicos y de técnicas de reproducción humana asistida, para los cuales se requiere la mayoría de edad (artículo 9.4 de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica). Y ahora también para abortar.

Cito a Comandante Vimes en su imprescindible entrada sobre el tema (las negritas son mías):

La posibilidad de no comunicar a los padres la decisión de abortar está abierta a cada mujer, que tendrá que solicitarlo expresamente. ¿De qué forma esta regulación le priva de la asistencia de sus padres? Al contrario, le permite elegir si la desea o no la desea. Más aún porque la ley actual sólo permite dejar de informar a los padres si hubiera un “peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos (…), desarraigo o desamparo”. El texto vigente permite que las menores de edad sean apoyadas por quienes las aman y, a la vez, que los maltratadores y violentos sean expulsados de su lado. ¿Dónde está el problema?

En ninguna parte, claro. La proposición de ley ha tenido que inventárselo para justificar el querer cargarse una regulación ponderada y razonable. (…). Es necesario inventarse que la ley que ampara a las menores de sus agresores en realidad las desprotege. Creado este falso desamparo puede venir la ley del PP a “arreglarlo”, aprobando una ley que deja a las jóvenes en manos de la buena voluntad de sus progenitores. ¿Y si hay desacuerdo? No hay problema: que resuelva el juez atendiendo al superior interés de la menor. Y si el pleito sale años después, cuando el feto ya es un niño con la comunión hecha… pues bueno, mala suerte.

Ser menor de edad, tener un padre maltratador y quedarte embarazada sin desearlo. Triple combo. Por si no tuvieras suficiente, con el gobierno del PP estás aún más jodida.

 

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No, no puedes sufrir hembrismo, ni racismo antiblancos, ni heterofobia. Deja de lloriquear

En España si no eres inmigrante, gay o mujer, no eres nada. Los hombres blancos heteros estamos discriminados.

Oh, sí, por los dioses de Olimpo, qué dura debe ser tu vida.

Mira, no.

No, no puedes sufrir heterofobia

No, la heterofobia no existe. Nunca has estado dentro del armario y no sabes lo que es eso. No sabes lo que es ser adolescente y tener dudas sobre si tus impulsos sexuales y afectivos son correctos. No sabes lo que es estar dentro del armario y tener miedo a confesar tus preferencias sexuales. No sabes lo que es que te eviten en los vestuarios tras la clase de gimnasia porque tus compañeros creen que ser gay es querer follártelos a todos. No sabes lo que es sufrir por miedo a que la reacción de la persona de la que estás enamorado sea violenta, agresiva o despectiva si le confiesas tu amor. No sabes lo que es confesar tu inclinación sexual a tus padres y saber que les vas a dar un disgusto terrible, por muy abiertos y tolerantes que hayan sido siempre. No sabes lo que es tener miedo de pasear con tu pareja de la mano. No sabes lo que es que te echen de un lugar público por darle un beso a tu pareja. No sabes lo que es dudar sobre si llevar o no a tu pareja a una cena de empresa en la que están invitadas las parejas de los empleados. No sabes lo que es luchar contra los estereotipos que te sacan de la “normalidad” (¿ah, eres gay? Pues no se te nota nada, pareces una persona normal).

No sabes lo que es que cuestionen si tu matrimonio es lícito o debe llamarse de otra manera, o incluso si un próximo cambio de gobierno anulará tu matrimonio y perderás parte de tus derechos. No sabes lo que es que te acusen de que por querer institucionalizar tu amor y tener exactamente los mismos derechos de cualquier otra parja vas a destruir la familia tradicional. No sabes lo que es que cuestionen tu capacidad para educar a un hijo por tus preferencias sexuales y afectivas. No sabes lo que es que todo un ministro te acuse de que tu orientación sexual pone en riesgo el futuro de la humanidad.

No tienes ni idea. Que alguna vez no te hayan dejado entrar en un bar de ambiente no puede ni compararse de lejos a la discriminación que sufre el colectivo gay. Y ya ni entro a intentar describir la discriminación del colectivo transexual, porque es que no soy ni siquiera capaz de imaginármelo.

Que tú, puntualmente, hayas podido sentirte algo apartado, ajeno o incluso excluido en un ambiente mayoritariamente gay no tiene nada que ver con discriminación heterofóbica, y sí tiene todo que ver con tu voluntad de machito blanco hetero de ser el perejil de todas las salsas. No es tu culpa: te han enseñado desde niño que eres el rey de la casa y que el mundo gira a tu alrededor, y ahora te cuesta entender que no siempre es así. Ya madurarás. O tal vez no, pero esto es lo que hay.

heterofobia

No, no puedes sufrir racismo antiblancos

No, el racismo antiblancos no existe. No sabes lo que es ser inmigrante en un país ajeno, sin arraigo cultural o incluso sin dominar el idioma. No sabes lo que es vivir siempre a la expectativa de que la policía decida tocarte las narices tan solo porque les parece sospechoso el color de tu piel. No sabes lo que es tener que lidiar con la animadversión de la gente que te rodea porque creen que vienes a quitarles las ayudas sociales que legítimamente les pertenecen. No sabes lo que es que tus vecinos estén en contra de que vivas allí porque creen que se degrada el barrio. No sabes lo que es que te miren con desprecio porque creen que todos los inmigrantes han venido a robar.

No sabes lo que es sentirte un paria social y que se presenten a las elecciones partidos políticos con el único fin de devolverte a tu país. No sabes lo que es salir de tu país, no tener cerca a tu familia y a tus amigos, marcharte a miles de kilómetros de distancia en busca de una vida mejor, y que te utilicen de excusa por todos los males que asolan el país. No sabes lo que es tener que oír constantemente que aquí no cabemos todos o apelativos despectivos como moro/sudaca de mierda, vete a tu país.

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No sabes lo que es que te veten la entrada en sitios públicos. No sabes lo que es tener una dificultad añadida para encontrar trabajo porque “los españoles primero”. No sabes lo que es que te acusen de colapsar las urgencias médicas o que te dejen sin tarjeta sanitaria. No sabes lo que es que dirigentes políticos digan que cualquiera que pertenezca a tu raza o país de procedencia puede ser un terrorista en potencia.

No, no sabes lo que es padecer el racismo en tu propia piel. No tienes ni idea. Que tú, en algún momento puntual, hayas podido sentirte algo apartado, ajeno o incluso excluido en un ambiente mayoritariamente inmigrante o incluso hayas podido sentir la animadversión de ciertas personas no tiene nada que ver con racismo antiblancos, y sí tiene todo que ver con una reacción lógica de hartazgo ante la discriminación constante. No les pidas que encima tengan que aguantarte y ponerte buena cara después de decirles que exageran y que lo que tú sientes también es discriminación, porque lo mínimo es que te manden a la mierda.

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No, no puedes sufrir hembrismo

No, el hembrismo no existe. Es así de simple. Hembrismo es la palabra que se han inventado los machistas para desacreditar las reivindicaciones feministas. No puedes ser víctima de violencia hembrista te pongas como te pongas, porque no hay un sistema de opresión organizado para “poner a los hombres en su sitio”, para limitar vuestras reivindicaciones de igualdad diciéndoos que exageráis, para violaros y maltrataros con la aquiescencia de la sociedad que solo se revela, con la boca pequeña, cuando las consecuencias de esa tolerancia devienen en un hecho dramático. Y precisamente por ese motivo tú como hombre tal vez puedas ser víctima de violencia doméstica pero nunca de violencia de género, por el mismo motivo por el que no puedes ya a tu edad ser víctima de violencia infantil.

No sabes lo que es sufrir discriminación por el mero hecho de ser mujer. No sabes lo que es ser educado en el miedo desde pequeñita. No sabes lo que es vivir con el miedo constante a ser violada cada vez que sales de casa de noche. No sabes lo que es volver a casa sujetando las llaves como un puño americano, “por si acaso”.

No sabes lo que es que te digan desde antes de que te venga la primera regla que tengas cuidado con los chicos porque solo van a lo que van, solo quieren una cosa. No sabes lo que es que repriman tu sexualidad o la quieran controlar: si follas con quien te da la gana, eres una guarra; si no follas hasta que no te sientes preparada, eres una estrecha; si primero quieres pero luego cambias de opinión, eres una calientapollas. No sabes lo que es que todo el mundo se crea con derecho a juzgar tu apariencia, constamente, y a hacerte saber opiniones que nunca has pedido. No sabes lo que es la presión constante y durante toda tu vida sobre tu aspecto físico. No sabes lo que es que el respeto que mereces varíe en función de los centímetros de piel que muestres.

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No sabes lo que es que tu vida privada sea cuestionada en entrevistas de trabajo. No sabes lo que es que te descarten de puestos para los que estás perfectamente cualificada, porque estás en edad fértil y si te quedas embarazada la empresa lo considera “un problema”. No sabes lo que es tener miedo a que la empresa sepa que estás embarazada y busque subterfugios para despedirte por ello aún siendo ilegal. No sabes lo que es la presión social para tener hijos porque “se te va a pasar el arroz”, mientras que la presión laboral para que no tengas hijos por miedo al despido te dice que ni se te ocurra. No sabes lo que es ver cómo los ascensos que legítimamente te merecerías, pasan de largo y son asignados a compañeros varones porque ellos tienen una familia que mantener mientras que tú ya tienes un marido que se encarga de eso. No sabes lo que es que los hijos se consideren un handicap en tu carrera profesional (“cargas familiares“) solo si eres mujer, pero no te afecte si eres hombre. No sabes lo que es que quieran limitar tus aspiraciones profesionales porque el lugar de una mujer es su casa, cuidando de su marido y de su familia. No sabes lo que es darte de cabezazos contra el maldito techo de cristal y que no se rompa ni a martillazos.

No sabes lo que es que tu decisión de ser madre cómo y cuándo quieras se convierta en moneda de cambio de politicuchos de tres al cuarto. No sabes lo que es que lo que pase en tu útero se convierta en una cuestión moral. No sabes lo que es que un grupo de fuerzapartos tengan el poder legal de obligarte a llevar a término un embarazo no deseado o en condiciones difícilmente compatibles con la vida. No sabes lo que es que tu maternidad se conviertan en un asunto del orden del día y verte obligada a tener que dar explicaciones sobre por qué en ese momento o en esas circunstancias no deseas ser madre.

No sabes lo que es que en cualquier discusión tus argumentos sean despreciados con un “¿qué pasa, es que tienes la regla?“, o si eres firme y vehemente en tus reivindicaciones te digan que no te pongas histérica.

No sabes lo que es que te bombardeen por todos los medios con que los celos son una demostración de amor romántico, y si estos desembocan en un estallido de violencia te culpen a ti por provocarlo con tu actitud. No sabes lo que es tener que aguantar que si tu pareja te pega, “algo habrás hecho“. No sabes lo que es tener que soportar que te digan que si te violan, es porque ibas provocando. No, tradicionalmente no hemos ido al frente pero eso no significa que no hayamos ido “a la guerra”: en las guerras a las mujeres nos violan sistemáticamente como forma de humillación al bando vencido.

No sabes lo que es que te acusen de malvada, fría y calculadora tan solo por tener un coño entre las piernas. No sabes lo que es que te digan que puedes meter a un hombre en la cárcel tan solo con poner una denuncia falsa y echar dos lagrimitas ante el juez o el policía de turno, y como las mujeres somos muy teatreras podemos echarle cuento. No sabes lo que es que cientos de miles de mujeres están sufriendo maltrato, pero lo realmente importante sean unas pocas docenas de denuncias falsas. No sabes lo que es que 48 horas de libertad para un hombre sean más valiosas que la vida y la integridad física de miles de mujeres. No sabes lo que es que te culpabilicen de todas las muertes de hombres a manos de sus parejas incluso aunque sus parejas sean otros hombres. No sabes lo que es que te acusen también de los suicidios de hombres porque de alguna forma hay que aumentar artificialmente la cifra de hombres muertos en el ámbito de la pareja para intentar equiparar al horrible genocidio de mujeres que los maltratadores están cometiendo.

No sabes lo que es que te asesinen y encima te culpen por haber pedido el divorcio, darles un techo a tus hijos y que tu exmarido se haga cargo de parte de la manutención de los que también sus hijos, porque eso es “arruinarle la vida y dejarle sin nada”. No sabes lo que es que te asesinen y encima te culpen porque se te ocurrió denunciarlo y al pobre hombre le metieron 48 horas en la cárcel. No sabes lo que es que te asesinen y encima te culpen por no haberlo denunciado.

No sabes lo que es ser víctima de maltrato o de violación y que te digan que no le denuncies, que le vas a arruinar la vida. A él. Al pobre.

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Que sí, que los hombres también podéis ser víctimas de violación y de maltrato, de acuerdo. En el 90% de los casos, a manos de otros hombres, y aún así queréis equipararos y ponernos a vuestro nivel de maldad.

Así que no, mira, no me vengas llorando por la discriminación que sufres tú, pobre hombre blanco, cisgénero, heterosexual, de clase media y con estudios superiores, porque me da la risa. ¿Que tú también estás discriminado por tu situación económica o por tu formación académica? Bienvenido al maravilloso mundo de la interseccionalidad.

 

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El miedo, la vergüenza y la poca conciencia del riesgo lastran las denuncias por violencia de género

La delegada del Gobierno plantea la necesidad de reflexionar sobre el entorno de las víctimas, a las que el 81% de ellas recurre

MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) –

El miedo, la vergüenza y la poca conciencia del riesgo son las razones que más alegan las víctimas de violencia de género cuando se les pregunta por qué pese al sufrimiento padecido, no quisieron denunciar al hombre que se lo propinaba, una combinación que aparece también como explicación del por qué muchas de las que dieron el paso, acabaron retractándose.

Lo indica la macroencuesta sobre violencia de género encargada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) un estudio que pone contexto preguntando directamente a las mujeres a las cifras de procedimientos judiciales que analiza cada año el Observatorio especializado del Consejo General del Poder Judicial.

Con los datos del CIS, el 12,5 por ciento de la población femenina de 16 o más años en España ha sufrido alguna vez violencia de género. Sin embargo, el 40,8 por ciento no pidió ayuda a las instituciones y en casi siete de cada diez casos, la Policía no llegó a enterarse de lo que ocurría. Un 20,9% de las que sí denunciaron, además, acabaron por desistir.

En el 44,6 por ciento de los casos, las mujeres no denunciaron porque la violencia sufría tenía, en su opinión, “muy poca importancia o no era lo suficientemente grave”, conforme contestaron al CIS. El 26,56 por ciento tenía “miedo, temor a las represalias” y el 21,08%, “sintió vergüenza, apuro, no quería que nadie lo supiera”.

Figura además en los resultados de la encuesta que una de cada diez no denunció porque “carecía de recursos económicos propios” y en el 9,22 por ciento de los casos, porque “pensó que era su culpa”. Hay también mujeres que decidieron callar por miedo a perder a sus hijos (8,36%), por pensar que no se creerían su denuncia (2,23%) o porque la pareja, o alguien más, la disuadió (3,92%).

“El paso a la denuncia sigue siendo muy difícil para las mujeres, por causas como el miedo, la vergüenza y la normalización de la conducta y porque denunciar a tu pareja tiene un grado de gravedad personal que lo hace muy complicado, hay que estar muy fuerte para hacerlo y seguir adelante”, comenta la delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Blanca Hernández, en declaraciones a Europa Press.

LAS DENUNCIAS REPUNTAN, LAS RENUNCIAS TAMBIÉN

Atendiendo a los datos del Observatorio del CGPJ, las denuncias por violencia de género han estado en caída cinco años consecutivos hasta repuntar un 1,5 por ciento, durante el año pasado. Se registraron 126.742, aún por debajo de los niveles alcanzados en 2008 (142.125) o 2010 (134.105). Además, la tasa de mujeres que renuncian al proceso ascendió al 12,4%, frente al 12,25 que lo hizo el año anterior.

Sobre las renuncias se interesa también la macroencuesta y revela que en el grupo más amplio, la causa de retirar la denuncia fue que el maltratador “le prometió que no iba a suceder más”. En otro tercio de los casos ella pensó que él podía cambiar o de hecho, notó que cambió, pero en un 28,59% directamente se retractaron por miedo, en un 20,82% por amenazas y en un 24,85%, porque el denunciado era el padre de sus hijos.

Sin embargo, la mayoría de las mujeres, según el CIS, sí rompen el silencio. El 81% se lo contó a alguna persona de su entorno, que en más de la mitad de los casos (54,7%) era una amiga y en cuatro de cada diez, era su madre. Un tercio se lo confesó a su hermana, un 20% a su padre, un un 36,6% a otra persona de la familia, el 15% acudió a una vecina o una compañera de trabajo y el 25,6%, a un familiar de su maltratador.

LAS DENUNCIAS DE FAMILIARES, SÓLO EL 1,5%

La reacción más común que recibieron estas mujeres al hablar fue el consejo de abandonar la relación, al menos así fue en el 80,7% de los casos en que habían consultado a su familia, en el 84,6% en que pidieron consejo a sus amigas y en el 88,5% de las conversaciones con vecinas, compañeras o profesoras. Cuando consultaron a la familia del maltratador, sólo el 44% de las veces les aconsejaron que le dejara.

Este grado de conocimiento del problema en el entorno de la víctima destaca en comparación con las cifras del Observatorio, ya que sólo el 1,5 por ciento de las denuncias por violencia de género del año pasado, en línea con los anteriores, fueron instadas por familiares o allegados de las mujeres afectadas.

Preguntada por este asunto, la Delegada del Gobierno plantea la necesidad de hacer una reflexión a fondo sobre el papel de la familia y los amigos. “No sé qué les lleva a no invocar la ayuda policial, es algo que no sabemos, pero sí sabemos que lo están contando y que cada vez más, esa gente querida les aconseja salir de ahí y romper la relación”, explica.

“Quizá deberíamos ayudar a la gente cercana a saber qué puede hacer , pensar en cómo conseguir que esas personas cercanas las ayuden a ser derivadas a una institución competente, una organización que las pueda asistir, o buscar ayuda oficial. Es una reflexión que hay que hacer”, plantea la experta.

“TIENEN QUE SABER VERLO, SABER QUÉ HACER Y QUÉ DECIR”

En este sentido, destaca que el doble objetivo es que se reconozcan las señales de la violencia y que víctimas y allegados sepan cómo reaccionar. “Al final una persona que se encuentra con esto tiene que saber verlo, y qué hacer, y qué decir, y a donde ir con ella, y qué aconsejarla. Son dos elementos preventivos que hay que conseguir que lleguen a toda la población, y en eso estamos”, explica.

Hernández recuerda que España ha avanzado mucho, está muy por debajo de la media europea en prácticamente todos los indicadores de violencia sobre las mujeres, e incide en que la lucha contra esta lacra es una carrera de fondo, un proyecto a largo plazo en el que no se puede bajar la guardia un sólo día y en el que también hay motivos de esperanza.

Cita en este sentido que “progresivamente se está consiguiendo más concienciación”, destaca que la subida de las denuncias del año pasado ya no permite decir que se denuncia menos y apunta cambios de tendencia, como que “el 016 cada vez recibe más llamadas por violencias sutiles mientras antes, eran por violencias más extremas” o que se incrementen las llamadas de madres y amigas preocupadas tras una campaña de sensibilización sobre el impacto del maltrato en las más jóvenes.

“Todo lo que sea que la gente tome partido, es el camino a seguir, porque los poderes públicos y las fuerzas policiales pueden hacer lo que pueden hacer, llegan a donde llegan, pero todas las personas tenemos que ser centinelas”, afirma.

Fuente: Europa Press

 

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¡Mira mamá! ¡Estoy saliendo en la tele!

Un periodista amateur, machuno y de pelo en pecho (no lo digo yo: es como él se autodefine en su web, yo no tengo el gusto de conocerle) me ha dejado este comentario tan inspirador en el post sobre las objeciones cuñadas a la ley integral de violencia de género. No rebate absolutamente nada de lo que digo, se limita a hacer SPAM a su web y me amenaza con sacarme en un medio de comunicación:

   

 

Tú decides: o publicas el comentario o sales en el reportaje sobre las feministas radicales.

¡Sin presión, eh! Memorable el tono de ¡Usted no sabe quien soy yo! 

Que dice este señor que se está grabando a sí mismo enviando un comentario en mi blog y me amenaza con que o lo publico o me saca en un importante medio digital y en la tele dicendo que soy una feminazi radical censuradora que controla internet Õ.o 

Me voy a la pelu a hacerme las mechas y ponerme guapa con mi paga por poner una denuncia falsa y mi sueldo del lobby de la igualdad, ¡que me sacan en la tele! (si la frase anterior te ofende, lleva tu sarcasmómetro al taller).

Que para trabajar en un importante medio de comunicación no haya utilizado ni un solo acento es algo que me tiene perpleja, pero en fin, ya Marío Noya me “echó a los leones” en 13TV hace un tiempo, estas presiones no me dan ningun miedo. ¡Que soy de Sant Cosme, colega! Con amenazas a mí a estas alturas de la vida.

 


 

Desconozco si el feminismo radical controla internet. Lo que sí sé es que Jessica Fillol controla el blog jessicafillol.es

  • Premisa a) Jessica Fillol controla el blog jessicafillol.es y publica lo que le da la gana.
  • Premisa b) Jessica Fillol es una peligrosa feminista radical
  • Conclusión: las peligrosas feministas radicales controlan internet

¡Esto es una conspiración! 

  

Pues nada: aprovecho la ocasión para saludar a todos los que me estáis viendo: decir que soy soltera, cocino bien y solo amputo penes los días impares. Un saludo a mis amigos, a mi madre y a la policia de Gibraltar, que me estará buscando.  

He seguido su “buen consejo” y le he buscado.

 

Me amenaza un señor que dice que no le supone ningún problema saltarse la ley por lo que él considera “una buena causa”. Yo, por si acaso, voy a ir poniendo esto en conocimiento de mis abogados y de la policia, por lo que pudiera pasar. Lo que este señor considere “una buena causa” a mí me pone los pelos de punta, más viniendo de alguien que presume orgulloso de no tener ningún tipo de empatía. A diferencia del tal Juan Fernández, yo sí confío en la policia, en los jueces y en el Estado de Derecho.  

 

  • Mafias feministas y homosexualistas que están destruyendo nuestra sociedad
  • Abogadas lesbianas sadomasoquistas
  • Homosexuales cincuentones de ONG’s vinculadas a la izquierda radical
  • Chicas menores de edad sobornadas con cocina para denunciar falsas agresiones sexuales
  • Fiestas nudistas con adultos y menores en chalets apartados

¡La que está liando Zapaero! Pones esto en manos de Pedro Almodóvar, y le dan media docena de Oscars.

Si esto no es lo más loco que habéis leído en tiempo, yo ya no sé. 

PD: para ser periodista amateur, tener una agencia de prensa y colaborar con un importante medio de comunicación, esa fijación con la ausencia de acentos te la tienes que hacer mirar. Es un buen consejo.

 

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