asamblearismo

De Rousseau al 15-M. El lento declive del asamblearismo

No podemos olvidar que la participación política tiene costes en términos de tiempo y energía para estar convenientemente informados de los temas en la agenda política. Y no todo el mundo tiene interés en todas las materias, ni tiempo material para informarse de forma detallada acerca de ellas para tomar una decisión. De este modo, los partidos políticos, de los que Rousseau considera que son asociaciones parciales a expensas del interés general, resultan una fórmula eficiente para canalizar las decisiones en aquellos temas en los que no tenemos una opinión suficientemente formada, y tampoco nos interese demasiado tenerla. La solución que Rousseau aporta al problema de la desafección y al desinterés ciudadano por los asuntos públicos, igual que al problema de los free-riders que se benefician de las ventajas de pertenecer al sistema evitando los costes de participar ellos mismos, es de corte autoritario: se les obliga y punto.

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