No es mi misandria: es vuestro falocentrismo

Me resulta curioso cómo la experiencia personal de EL HOMBRE (“pues entre mis amigos eso no pasa“) invalida la experiencia personal de todas las mujeres (“pues a mí sí me pasa“, “a mí también“, “y a mí“, “y a mí“… y así hasta el infinito, da igual). La palabra de la mujer es sistemáticamente puesta en duda. Si hablamos de circunstancias tan

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