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Reflexiones de una parada, día 4: de esta crisis no nos saca ni Dios

Pensamiento positivo del día: los fines de semana no computan como parada. Porque me da la gana, y punto.

Estoloarreglamosentretodos.com¿Os acordáis de aquella campaña publicitaria de primeros del 2010 de las empresas TOP, en un llamamiento a la unidad de la patria para superar la crisis? Estosololoarreglamosentretodos.org, y detrás de esta campaña buenrollera y de la Fundación Confianza que montaron para la ocasión, estaba la flor y la nata del IBEX: Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Banco Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Red Eléctrica, Mapfre, Renfe, Abertis, Mercadona, Indra y la patronal de la construcción, Seopan. Casi nada, ¿verdad? Viendo sus cuentas de resultados presentadas cada trimestre, una pensaría que esto, la crisis, podrían arreglarlo ellas solitas si quisieran pero no estaban por la labor. No por casualidad una campaña tan efímera y de éxito tan discreto tenía un presupuesto de 5 millones de euros, más 600.000 € para mejorar la imagen de España en el extranjero. A ti y a mí nos arreglan un par de meses, seguro. Eran meses en los que se hacían campañas publicitarias para alentar al consumo de marcas y pasar de marcas blancas. ¡Qué tiempos! Ahora ya a nadie se le ocurre, porque ponerte exquisito y rechazar parte del lote de Cáritas por ser de marca Hacendado queda feo.

La web ha sido trolleada, la original no existe y en su lugar cuando lo buscas en google en el primer resultado aparece la alternativa “esto solo lo arreglamos entre todos.com” , una contra-campaña que pide una regeneración democrática y una verdadera democracia libre de sinvergüenzas. Algo tan utópico como el mensaje original, me temo.

¿Cómo se ha degradado todo en apenas unos años? En el 2009 estábamos mal, pero hoy estamos mucho peor y a esto no se le ve futuro. Cuando empiezas a ver la luz al final del túnel, es un tren que viene de frente. ¿No tenéis la sensación de que la crisis se nos ha ido de las manos?

Estoy un poco desmoralizada. Intento seguir con la misma rutina de antes de quedarme en paro: me despierto a las 6:30 escuchando la radio, y las noticias me quitan las ganas de levantarme de la cama. Constato la falta de ideas para salir de la crisis, la falta de talento y de creatividad en el gobierno en particular y en la clase política en general. Cómo las propuestas en cada consejo de Ministros y en cada rueda de prensa de cada viernes tan solo consisten en repetir fórmulas ya probadas y fracasadas, y las propuestas por parte de la oposición tampoco están a la altura de lo que se esperaría en un contexto como el actual.

Me llega una petición en Change.org para pedir la dimisión del Gobierno y nuevas elecciones, y me da hasta pereza. ¿Elecciones para qué? Vale, el Gobierno ha incumplido todas las promesas que hizo, y Rajoy y sus ministros mienten más que hablan. Pero elecciones ¿para elegir a quien? ¿Para que entre a gobernar quien? ¿Quien tiene ideas válidas para sacarnos de esta crisis? Ideas de verdad, no de postureo. ¿Tenemos solución, o esto solo lo arreglamos prediéndole fuego al país y empezando de cero?

Y me vienen a la mente esas famosas citas de Albert Einstein mil veces repetidas:

Albert Einstein

Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados.

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera.

Y esta falta de liderazgo me preocupa. Me preocupa mucho. Metroscopia lleva meses constatando oleada tras oleada el descrédito de la clase política, y de cómo su mala imagen arrastra por el barro la confianza en las instituciones públicas. Me pone los pelos de punta que una mayoría cada vez más amplia de la sociedad esté esperando con los brazos abiertos el advenimiento de un líder redentor que nos saque de esta crisis, vista la inutilidad de los actuales representantes. Ya lo dije no hace mucho: Terreno abonado para la ascensión de líderes populistas que se presenten con el marchamo de solucionar esto en dos patás echando a patadas a todos los ineptos y corruptos. Esto puede acabar muy mal.

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Reflexiones de una parada, día 3: expertos de palo

- Tomarme un tiempo para reflexionar: HECHO
Reorganizar mi espacio personal: HECHO
Actualizar mi currículum: HECHO
Tomarme un poco más en serio mi perfil de about.me y de Google+: HECHO
– Quitarle el polvo a Infojobs: HECHO

Y llegados a este punto, a medio camino entre poner al día el currículum y enviarlo a las ofertas publicadas en los portales de empleo que encajen con mi perfil, me encuentro en un dilema que me asalta a menudo: me faltan huevos para decir que soy “experta” de nada. Es decir, toco muchos temas, experiencia me sobra, podría decirse que tengo un perfil “senior”, pero ¿experta? ¿De qué? No lo creo, precisamente porque soy consciente de mis propias carencias. Ayer se lo comentaba a una persona muy cercana, que miro mi currículum y me siento un poco como los patos: que nadan, vuelan y caminan, pero no hacen nada bien. A eso lo llamaremos ser una profesional polivalente y multidisciplinar, porque utilizar sinónimos y palabras polisílabas sí se me a bien. Los pequeños bajones de moral también son algo normal en esta fase, el sentido del humor es básico.

Sé que hay por ahí gentucilla con una cuarta parte de mi experiencia, que se autocalifican como experto en SEM, ninja del SEO o web gurú, que para hacer la broma está bien, pero ya. Seamos serios.

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Os lo digo siempre: un experto no es una persona que sabe mucho de un tema, ni siquiera aquel que lo sabe todo de un tema. Eso, perdonadme la sobrada, pero está al alcance de cualquiera. Un verdadero experto es aquel que ha cometido todos los errores posibles en un determinado campo. Desconfiad de aquel experto que nunca haya metido la pata, que nunca haya tomado una decisión equivocada, que nunca haya cometido un error. Eso no es un experto, es un persona con mucha suerte. Que igual también es lo que te interesa para tu empresa, ¡ojo cuidado! No digo que esté mal, todo lo contrario: los conocimientos se adquieren, pero el que nace con una flor en el culo la tiene para toda la vida. Hay quien nace con estrella y hay quien nace estrellado, ¿qué se le va a hacer? Siempre han habido clases.

Lo que quiero decir es que el talento, la experiencia, los conocimientos, la habilidad o incluso la suerte no son los únicos requisitos para poder autodenominarse “experto”. Para ser un experto hay que haberse enfangado, hay que haber luchado y haber perdido, aprender de la experiencia para no volver a cometer ese error es indispensable. Y a mí aún me quedan muchas cosas por probar y muchos errores por cometer, sea porque la empresa cliente es de talante conservador y no quiere arriesgar, sea porque por presupuesto no te puedes permitir ni un fallo ni una pequeña desviación, sea porque tu jefe cuando le hablas de innovar arruga el morro y te suelta su consigna de siempre: los experimentos, con gaseosa.

No todas las empresas son Google, que puedan permitirse el lujo de decir salimos con esto y luego ya veremos. No todas las empresas tienen la capacidad de innovar y reinventar segmentos que ya existen, y de ir mejorando y puliendo el producto en sucesivas versiones sin perder la confianza de sus clientes, como hace Apple. He visto proyectos eternizarse hasta morir por la obsesión de lanzarlo sólo cuando sea realmente perfecto. Y mientras está en desarrollo el mercado evoluciona, y cuando ya tienes algo que se ajusta a lo que hace 3 meses te parecía perfecto, descubres que la competencia te ha pasado por encima y ya está probando cosas nuevas y tienes que volver a empezar otra vez, en un bucle sin fin. El lanzarte a la arena, salir al mercado con un producto que quizá no sea perfecto pero es más que digno, recoger el feedback de tus consumidores y de los que no lo son, aprender de la experiencia y mejorar constantemente es un proceso vivo que te mantiene en la lucha por el liderazgo, impide que te relajes, te mantiene siempre alerta.

Por eso me da reparo definirme como experta de nada. No me considero perfecta en nada, ni tampoco la mejor. Tengo mis momentos de inspiración, como todo el mundo. El aprendizaje constante es incompatible con ser “experto” o ser “perfecto: si eres un experto o ya eres perfecto, no hay margen para la mejora ni para incorporar cosas nuevas. ¿Qué te van a enseñar a ti, si ya eres un experto, si ya eres perfecto? Perfil senior, sí; experta, en absoluto.

Lo siento si no soy una experta en mi campo. Constantemente estoy aprendiendo cosas nuevas que intento incorporar a mi bagaje personal para ser mejor. Estoy en beta permanente.

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La Mejor Herramienta de Marketing: Empleados Felices

Los buenos líderes de empresa dominan el arte de dirigir con inteligencia emocional y sin duda alguna esto redunda en un incremento notable en las ventas de la compañía.

Si un empleado es feliz en su puesto de trabajo, está motivado y recibe energía positiva de sus superiores, mejora sus competencias, se esfuerza por hacer bien su trabajo, se fusiona con su producto, se compromete con los objetivos de la compañía, toma la iniciativa, se preocupa por innovar y utiliza sus mejores estrategias para ayudar a su empresa a conseguir sus logros. Cuanto mas felices somos más rendimos en el trabajo.

¿Cuantas veces hemos visto a amigos y familiares o nosotros mismos hemos estado manipulados por un equipo de dirección que nos ha desmotivado, que no tienen empatía en sus relaciones con los empleados y hemos comprobado cómo nuestra productividad bajaba a límites insospechados, que nuestra iniciativa e innovación desaparecía, que habíamos pedido la ilusión por el trabajo y cada lunes se convertía en un suplicio levantarse para ir a trabajar?

Como dijo aquel “no hace falta que me motives, pero no me desmotives”

Los empleados satisfechos son los mejores vendedores (…)

Un empleado que no es feliz y está desmotivado dificilmente podrá trasmitir felicidad y buenas vibraciones a sus clientes y consumidores. No será capaz de vender su compañía porque en el fondo subyace una falta de creencia en la empresa. Es importante añadir que el índice de absentismos en las empresas es mucho mayor cuanto menos feliz es la plantilla.

Visto en el blog de Fátima Martínez López.

Y ahora me explicarán si el ambiente que se respira en las empresas que apliquen la reforma laboral será el idóneo para tener empleados felices, eficaces, que transmitan pasión por lo que hacen y capaces de “vender” su empresa. Digamos que si te bajan el sueldo arbitrariamente hasta un 30%, si te cambian el horario de un día para otro con un lo tomas o lo dejas como argumento de peso, si ni a ponerte enfermo tienes derecho, y ojito porque en cualquier momento te enseñamos dónde está la puerta… ya me dirás si con ese ambiente puede uno estar motivado y “vender su empresa” con pasión.

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Zapatero ¿conferenciante?

Sí, claro, y Sergio Ramos camarero, no te jode…

Soy de la opinión de que se aprende más de un error que de 20 aciertos. Y si de algo puede presumir Zapatero es de haber cometido miles de errores, y quizá incluso puede que haya aprendido de la experiencia de algunos de ellos. Pero la oratoria nunca ha estado entre sus virtudes. Zapatero es un orador aburrido. En sus mitines, donde a la estrella de la pista se le supone la capacidad de arengar a las masas, ante un público entregado que además viene ya motivado de casa, él era capaz de dormir a las ovejas.

Estoy dispuesta a admitir que pueda aprender economía en dos tardes, pero si en 12 años al máximo nivel no ha sido capaz de mejorar su oratoria hasta un nivel aceptable, habrá que concluir que aparte de práctica y técnica, carece de las habilidades innatas necesarias. Zapatero no sabe hablar bien en público. No pasa nada, no todos valemos para todo.

Lo que me sorprende es que, con esas credenciales, vaya a ser el ponente estrella en una cumbre venezolana. Recomiendo a la organización que, en el coffee-break, sirva a los delegados el café bien cargado.

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Trabajo y talento

No hay nada que ponga más nerviosa a una persona con mucho talento y ganas de trabajar, que la mediocridad.

Sebas Muriel @sebasmuriel

Lo único peor que un idiota es un idiota con autoridad.

Visto en Marketing Directo

Será coincidencia, pero leer estas dos citas en un mismo día me han hecho acordarme del Principio de Peter.

Uno pensaría que, con 5 millones de parados, los que resisten a la crisis son los mejores o los más preparados. Pero la realidad suele encargarse de tumbar la teoría: conoces a gente súper preparada y con talento en paro, y los que resisten son los más habilidosos en el arte del navajazo trapero.

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Tú solo no puedes. Tu madre, sí

¿Os acordáis que el viernes pasado os pedí que le echárais un “Me Gusta” a Jorge para que pudiera ganar una camiseta ochentera?

Le dimos un empujoncillo bueno entre todos, ayer lo miré y había conseguido superar a su más directa competidora, la niña con pose a lo Clint Eastwood. 74 votos tenía ayer por la noche. Y estaba toda orgullosa, yo, más feliz que una perdiz.

Y mi señora madre que lo vio, dijo, “Hombre, ¿a Jorge no le voy a ayudar yo a que gane su camiseta? ¡Anda que no!” Y se puso manos a la obra.

A ver cómo os cuento yo esto… A mí me pagan por hacer para las empresas que me contratan casi-casi lo mismo que mi madre hace GRATIS por un amigo. Y a ella se le da mejor, los resultados saltan a la vista.

Si buscan un experto en social media, contraten a mi madre. Mientras tanto, yo voy a ir metiendo la cabeza en el water hasta que se me pase la vergüenza.

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#Concepto: Antianorexia

Como me tortura el michelín que me ha salido, decidí que tenía que salir a correr, porque es muy duro tener un cerebro de tía buena dentro de un cuerpo de gordi, eso no sabe nadie lo que es, te tiene que pasar. Es como la antianorexia, tú te ves tremenda pero la gente te dice que no estás para tanto, y te choca, claro. Y sufres.

Si no tenéis todavía el blog de Barbijaputa en vuestro Reader, honradamente: no sé a qué estáis esperando. Me encanta porque es la caña y lo sabe, pero últimamente anda un poco vaga, tanto twitter, tanto twitter nos está robando momentos sublimes como los últimos posts que se ha marcado. A ver si me la animan un poco a que escriba, que cada vez se prodiga menos.

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