Os pongo en antecedentes por si hay alguien que todavía no sepa de qué va el tema. O mejor aún, copio-pego del blog de Melchor Miralles la introducción que él hace del tema que nos ocupa:

El pasado sábado 29 de octubre se inició un proceso que amenazó la continuidad del programa de televisión La Noria, que ha mermado los ingresos publicitarios de Telecinco (…). Ese día, Jordi González entrevistó en su plató a Rosalía García, la madre de “el cuco”, implicado en el asesinato de Marta del Castillo.

Las negritas son mías. Ese hecho, la entrevista por parte de Jordi González en La Noria a la madre de uno de los acusados en el asesinato de Marta del Castillo y el hecho de que fuera cobrando, encendió la mecha. El bloguero Pablo Herreros, indignado, puso en marcha una campaña en Actuable y a través de su blog solicitando a los anunciantes que retiraran su publicidad de los programas que pagan a familiares de criminales.

Más de 30.000 personas se adhirieron a la campaña en Actuable, y la campaña alcanzó una viralidad que probablemente sorprendió a su propio promotor. Se enviaron las peticiones a las marcas anunciantes, los muros de facebook y los perfiles en twitter se llenaron de peticiones de retirar la publicidad en programas que pagan a criminales y a familiares de criminales. Es fácil imaginarse a los community managers de esas marcas señaladas con el dedo sobrepasados por la situación.

De esa no se libró ni mucho menos Jordi González, presentador del programa y quien también tenía tiene cuenta en twitter (no he comprobado si sigue activo), que criticó a Intereconomía por según él hacer Telebasura, a lo que una twittera le respondió algo así como «apártate que me tiznas, le dijo la sartén al cazo». Su airada respuesta fue trending topic durante varios días: «Telebasura tu puta madre, guapa«.

Sí, #tuputamadreguapa fue también replicado por cientos, si no miles de twitteros. EPIC FAIL, Jordi. Otro crack del social media casi casi a la altura del director de instituto Vila-roja de Almassora que encendió la #primaveravalenciana. No contento con esto, Jordi no se bajó de la burra y acusó a la gente que se había adherido a la campaña de estar manipulados, y a las marcas de utilizar el escándalo para conseguir promoción gratuita. Apagando el fuego con gasolina, tú di que sí, con dos cojones.

El caso es que la iniciativa de Pablo tuvo una acogida espectacular, hasta el punto que numerosos anunciantes decidieron hacer suya la petición y retirar la publicidad de La Noria. El programa de Jordi González se vio obligado primero a salir sin anunciantes y después a ceder espacios gratuitos para que algunas marcas volvieran al redil. Para ir resumiendo: el programa La Noria ya no existe como tal en la parrilla de Telecinco. Todo un éxito del activismo digital, se mire por donde se mire.

¿Cuáles fueron los motivos de que esta campaña triunfara? En mi opinión, fueron varios:

1. El alto grado de indignación social que ha despertado el caso de Marta del Castillo. Desde el principio la sociedad se ha volcado con este caso. Si hay que pedir cadena perpetua, se pide. Si hay que cambiar la ley del menor, se cambia. Si hay que pedir torturas para que los implicados confiesen, se tortura. Que la policía aún siga buscando el cuerpo de la chica tanto tiempo después es algo que tiene soliviantada a toda España.

2. Las redes sociales han estado presentes desde el primer momento en el caso de Marta del Castillo, desde el día de su desaparición hasta que se difundieron los perfiles de la chica y de los implicados en el caso en algunos programas de televisión, algo que también indignó en su momento por considerarse una intromisión ilegítima a la privacidad y porque además varios de ellos eran menores.

3. La mala imagen que ya arrastraba el programa La Noria en particular y la cadena Telecinco en general, asociados ambos al concepto de telebasura desde hace mucho tiempo. Paradigmáticos son los casos en que cada vez que un político se subía a La Noria le llovían las críticas por prestarse a ese juego. Y conste que yo siempre lo he defendido: las audiencias mandan, un político tiene que ir donde está la gente en vez de esperar que sea la gente quienes vayan a escuchar su mitin, y los espectadores de La Noria también votan.

4. Y esta polémica entrevista fue la gota que colmó el vaso.

Es cierto que no es el primer delincuente que entrevistan previo pase por caja (hola, Julián Muñoz), ni es el primer programa que entrevistaba a la madre del Cuco (había pasado anteriormente por Espejo Público y por las mañanas de Ana Rosa, entre otros), pero la conjunción de los cuatro factores anteriores hizo de La Noria en este caso en concreto un blanco perfecto.

Y el próximo post explicaré porqué Melchor Miralles, habitual de la mesa de debate de La Noria desaparecida, intenta desacreditar este caso de activismo digital con argumentos que no se sostienen y basándose en un supuesto «informe» que no tiene ni pies ni cabeza.