Desde La Bella Durmiente, despertada con un beso de AMOR VERDADERO de un príncipe al que ella ni siquiera conoce y por lo tanto su opinión no pinta nada, la violación en la literatura y en la cultura popular ha estado romantizada. No hay más que darse un paseo por la sección de «literatura romántica» de cualquier librería para observar un compendio de violencia de género, no sólo por la noción de amor romántico en sí misma, sino por las historias de maltrato normalizadas y romantizadas.

 

literatura romantica

 

Relaciones absolutamente tóxicas, donde el protagonista masculino se comporta como un auténtico capullo y se dedica a humillar y maltratar a la protagonista femenina, y esta en lugar  de mandarle a cagar a la vía, se esfuerza en demostrarle la fuerza de su amor hasta que consigue que él cambie y pase de ser un maltratador más o menos camuflado para que socialmente no salten las voces de alarma, a ser un hombre absolutamente encantador, porque EL AMOR todo lo puede.

No sé si la cárcel o la terapia les hará cambiar, pero si algo tengo claro es que demostrarles amor y sumisión a hombres con este perfil es la peor de las decisiones posibles. Porque un hombre con un perfil controlador, celoso, posesivo… no lo es por lo que ve, sino por lo que imagina. Es una persona con un problema tremendo de autoestima y de seguridad en si mismo, que cree sabe que no es lo bastante bueno como para merecer ser amado y considera que tiene que retener a su lado a la otra persona por la fuerza, limitando su libertad y prohibiéndole ver a otras personas, porque a la menor tentación se irá con otro. Sin embargo, proyecta esta inseguridad hacia su pareja en forma de humillaciones, de machaque psicológico, y eventualmente de maltrato físico y sexual hasta conseguir doblegar su voluntad y destruir su autoestima hasta el punto que ella no vea más alternativa que permanecer al lado de su maltratador.

La Bella y la Bestia es el paradigma de una relación de maltrato en la que él cambia «por amor». En la vida real, ese es el primer paso hacia el infierno.

 

 

Desde el marqués de Sade, el porno duro y violento también tiene cabida en la literatura erótica. Lo peligroso no es la historia, sino cuando los sofismas con los que sus protagonistas justifican sus actos cruzan la línea de la literatura y pasan a ser argumentos utilizados más allá de las páginas. ¿Cuántas veces no habremos tenido que oír la dichosa frase «¡a ti quién te va a violar con lo fea que eres!«? En el imaginario popular y machista, todavía ser considerada objeto violable es un piropo.

No obstante, lo peligroso de este tipo de literatura no es tanto la fantasía de humillación como el romantizarla y creer que se trata de un ideal de relación. La diferencia con la novela negra, por ejemplo, es que todos sabemos que matar está mal, pero no todos tienen tan claro que controlar a tu pareja está mal.

Lo que sigue es un extracto de una carta enviada por el Emperador José II a su hermana María Antonieta, a la sazón reina de Francia, reprochándole su comportamiento para con su marido, Luis XVI. Es de finales del siglo XVIII, pero no me podréis negar que suena dolorosamente vigente.

Fuente: Biografía de María Antonieta, de Stefan Zweig
Fuente: Biografía de María Antonieta, de Stefan Zweig

 

En la obra de Shakespeare Otelo asesina a Desdémona por celos, y el drama consiste en que Desdémona muere siendo inocente y casta, no en que sea asesinada porque su marido se cree con derecho a hacerlo, no en que su marido sea manipulado por los celos y un simple pañuelo le sirva como prueba para dudar de la palabra de su esposa. No se cuestiona que Otelo asesine a Desdémona, lo que está mal es que la asesine sin tener razón. Porque de haber sido ella infiel, que él la asesine está mal PERO. Crimen pasional, ya se sabe.

50 Sombras de Grey abrió una senda peligrosa al confundir el BDSM con un tipo de relación caracterizada por el control obsesivo y la sumisión no consensuada. En breve se proyectará en las salas de cine la película basada en la saga de libros After, dirigida a adolescentes y basada en una relación enfermiza y tóxica que demasiadas adolescentes definen de una forma muy peligrosa como «el ideal de relación que querrían tener». Un estudio cualitativo realizado por la socióloga Carmen Ruiz Repullo e impulsado por el Instituto Andaluz de la Mujer sobre violencia machista en adolescentes revela que los mitos del amor romántico más tóxico están grabados a fuego en las víctimas más jóvenes de la violencia machista:  Todas las encuestadas reflejan ideas consolidadas como “el amor para toda la vida”, “la media naranja”, “los celos como signo de amor” y la esperanza de que “el amor lo cambia todo”.

Una saga que me temo que está empezando a hacer furor pese a que el primer libro se publicó en el 2015 es Esclava Victoriana, de Sophie West. Un primer libro de apenas 35 páginas que solo se publicó en epub, que a juzgar por el número de reseñas que he leído en blogs y foros está alcanzando una gran popularidad. Aquí el resumen del primer libro, con algunas frases señaladas que me resultan particularmente aberrantes.

 

 

Insisto que como literatura erótica no me parece mal, y no voy a ser yo quien juzgue las fantasías de cada cual. Lo que me parece mal es la confusión entre amor y sexo, entre BDSM y sumisión no consentida, entre una relación de maltrato y una relación romántica, entre lo que es fantasía erótica y lo que es un ideal al que aspirar. Lo que me parece mal es que tendamos a confundir con tanta ligereza pornografía con educación sexual. Lo que me parece mal es que carezcamos de la más mínima y elemental educación afectiva y sexual como para darnos cuenta de que esto no es un ideal romántico. De que una cosa es follar y otra muy distinta enamorarse. Y de que esto es vomitivo.

Todo esto forma parte de la cultura de la violación que nos envuelve y en la que nos hemos criado, la que nos dice que los hombres son peligrosos pero a la vez la que nos indica que los hombres peligrosos son los más atractivos, que el amor todo lo puede y que si les amamos lo suficiente y les demostramos con empeño lo sumisas y entregadas que somos, lograremos que cambien por nosotras. Y así nos va. Yo no quiero un hombre peligroso que cambie por mí si le demuestro lo mucho que le amo: quiero una pareja que me respete como persona.