El auge de VOX explicado desde la psicología social

Las actitudes, desde el punto de vista de la psicología social, nos permiten presuponer una coherencia entre lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos. Según el modelo tridimensional, se considera que las actitudes están formadas por tres componentes:

  1. Cognitivo: engloba las ideas y la información que tenemos sobre algo o alguien.
  2. Evaluativo: nuestra opinión favorable o desfavorable respecto a ese algo o alguien.
  3. Conductual: cómo nos comportamos cuando ese algo o alguien nos interpela.

Fue el psicólogo Leon Festinger quien propuso la teoría de la disonancia cognitiva. Esta teoría explica cómo las personas intentamos mantener una cierta coherencia interna entre lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos, y cuando estas dimensiones no están alineadas o existe inconsistencia entre ellas, se produce un conflicto o falta de armonía, que nos esforzamos por evitar, especialmente en situaciones de alto compromiso personal.

Este conflicto o falta de armonía que representa la disonancia cognitiva puede reducirse de varias maneras:

  1. Descartando la información que nos llega que no es coherente con aquello que pensamos previamente o con la opinión que algo/alguien nos merece. Aquí las FAKE news vienen al rescate como bálsamo tranquilizador de muchas conciencias, para que puedan seguir pensando y opinando como lo hacen con información que justifique sus prejuicios. El autoengaño de toda la vida.
  2. Cambiando nuestras actitudes y creencias previas, incorporando la información nueva recibida. Cambiar de opinión no duele, es un signo de madurez.
  3. Mantener la disonancia cognitiva porque hay un componente extrínseco que lo justifica: lo que viene a ser el clásico el fin justifica los medios.

El problema al abordar el auge de VOX, tal y como yo lo veo, es que presuponemos coherencia entre lo que sus votantes dicen, piensan, sienten y cómo actúan, cuando en realidad tienen una fuerte motivación extrínseca que reduce su disonancia cognitiva. Los votantes de VOX, independientemente de su perfil socioeconómico, son personas movidas por el odio y la rabia, con sed de venganza, que proyectan su rabia en otras personas habitualmente en una posición más vulnerables: inmigrantes, gays y lesbianas, mujeres (en particular las mujeres maltratadas, a quienes niegan las posibles vías de ayuda para salir de su situación), antitaurinos, independentistas (o catalanes en general), gente de izquierdas más pobres que ellos…

Observad este vídeo. Un comentario me resulta llamativo: «una negra me destrozó el piso«. Aquí tienes el factor extrínseco que justifica su actitud y que vaya a votar a VOX, aunque le preguntes y no se autodefina de extrema derecha ni franquista (pese a esos vehementes «viva Franco«). Como al chico de 18 años del tuit de arriba de El País: va a votar a VOX, odia a «los sociolistos estos«, pero se autoubica en el centro del espectro político. Pondría la mano en el fuego a que hay un fuerte componente extrínseco que contribuye a reducir su disonancia cognitiva y justificar su actitud.

VOX es el partido del odio y de la rabia, de la venganza en el cuerpo del más débil. La señora del video de arriba se encuentra legitimada porque «una negra me destrozó el piso«. Si en vez de mirar hacia abajo a quien puede joder, mirara hacia arriba a quien nos está jodiendo, a todos esos «patriotas» de pulserita muy españoles y mucho españoles con traje y corbata que nos roban y nos hunden a diario mientras se ríen en nuestra cara, tendríamos un panorama político muy diferente salido de las urnas el próximo 28 de abril.

Pero las actitudes no se conforman tan solo a partir de la experiencia directa. Hay tres vías principales en la formación de las actitudes:

  1. La experiencia directa: una mala experiencia directa con alguien concreto puede predisponernos a tener una actitud negativa con todas las personas que asociemos a la misma categoría. En el caso de la señora del video, la categoría social que utiliza la persona del video es «persona de raza negra», pero podía haber sido perfectamente «una mujer me destrozó el piso«, «una joven me destrozó el piso«, «una administrativa me destrozó el piso«. Las categorías sociales que utilizamos para describir nuestra realidad no es casual.
  2. Aprendizaje: las actitudes también se aprenden por observación e imitación, y mediante condicionamiento instrumental (castigos y recompensas). Si has mamado racismo y homofobia en tu casa, es muy probable que tengas comportamientos racistas y homófobos totalmente interiorizados.
  3. Agentes socializadores: no solo se aprende de la familia, también ejercen de agentes socializadores el colegio, los amigos, los distintos grupos en los que interactuamos, los medios de comunicación, etc. Su influencia no se debe tanto a procesos de aprendizaje como a la transmisión de conocimiento cristalizado en valores, modelos de conducta, información impregnada de valores, etc.

La teoría de la comparación social de Festinger explica cómo, para evaluar la adecuación de nuestras actitudes dentro de las normas sociales del contexto social en el que nos movemos, las comparamos con las del grupo social de referencia. Para obtener una autoimagen positiva y ser percibidos positivamente por los demás, esta comparación la hacemos con un sesgo: buscamos aquellos modelos que comporten una confirmación de nuestras propias actitudes. Lejos de mi intención afirmar que el machismo, el racismo o la homofobia están completamente erradicados de la sociedad española, pero sí creo que podemos afirmar que sus manifestaciones más violentas hasta ahora tenían un fuerte rechazo social. Había que buscar en modelos más próximos a la parodia, como Bertín Osborne o Jorge Cremades para encontrar validación en ese tipo de comportamientos extremos. Por eso Aznar se pasó un montón de años hablando de «la derecha sin complejos»: porque determinados postulados promovidos desde posiciones ultraconservadoras recibían tal reproche social que les acomplejaba sostenerlos en público.

Hasta ahora.

Con VOX no nacen ni el racismo ni la homofobia ni el machismo: lo que hace es legitimar estas conductas que hasta ayer tenían un severo reproche social.

 

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Jessica Fillol

Me llamo Jéssica, nací en el 81 y vivo en Barcelona. He estudiado Marketing y Ciencias Sociales. Meto la pata con frecuencia y no me duele cambiar de opinión. Un poco demasiado feminista según casi todos los hombres que conozco. Me ponen de mal humor los lunes sin café, los que comparten su música del móvil con todo el mundo por no usar unos malditos auriculares, los hombres machistas, las mujeres machistas, la gente que fuma sin preguntar si molesta, y las personas que creen que la ignorancia y la estupidez son cualidades admirables.

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7 comentario en “El auge de VOX explicado desde la psicología social

  1. Si tuvieras más capacidad de análisis, comprobarías que tienen bastantes cosas en común Vox y Podemos, pero está claro que la soberbia inherente a la superioridad moral que algunos partidos predican, te impide ver esto.

    1. Qué oportunidad has perdido tú de enseñármelo sin insultar. Tss! Lástima. Ahora ya es tarde. Tu soberbia y tu superioridad moral te impiden comentar más en este sitio. Eso, y que tu IP acaba de ser baneada por faltón. A trollear a tu casa.

  2. Hola, me parece que el video que has puesto de la mujer gritando es fake. Parece muy sobreactuado (los gritos, la pulsera de españa enorme en la muñeca -para que no haya dudas-, etc…). Creo que el articulo se podría empañar si se usa como respaldo un video fake que damos por valido porque confirma lo que pensamos. Vaya paradoja.

    1. Así que el único dato que aportas para decir que el vídeo es FAKE es que a ti no te viene bien ?
      Comprendo.

      Hay mil vídeos circulando del mismo tipo, elige el que más te guste. Es un ejemplo de lo que quiero exponer, no una prueba. Pero si quieres agarrarte a un clavo ardiendo, ya es cosa tuya. Es la dinámica habitual de los votantes de VOX para reducir su disonancia cognitiva: descartar la información que no les cuadra con sus creencias. No me sorprende, tu comportamiento de hecho es coherente con lo que afirmo.

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