José Luis García es psicólogo especialista en sexología, y ha estudiado los efectos del consumo de pornografía violenta, especialmente en la infancia, en una sociedad como la nuestra donde la educación sexoafectiva es tan deficiente. Constatamos las reticencias de poderosos colectivos ultraconservadores para evitar que se de este tipo de educación en los colegios, y cómo polémicas como la del «pin parental» promovido por VOX desincentivan incluso aunque no lleguen a aplicarse.

Personalmente, no me duele reconocer que yo era de esas feministas liberales, de las que decía que el porno empodera y que el problema está en el estigma y en la doble vara de medir socialmente la vida sexual de las mujeres y de los hombres. Con el paso del tiempo, las lecturas, los testimonios de mujeres que han pasado por ese mundo, el análisis y la reflexión, he llegado a la conclusión de que estaba muy equivocada. Donde yo no veía ningún problema, donde yo en mi profunda miopía lo reducía todo a un problema moral de mojigatería propia de quien ensalza el sexo como algo casi místico, con el tiempo me he dado cuenta de que sí hay algo profundamente problemático. No se trata únicamente de delegar la educación sexual de niños y niñas en la pornografía por dejadez de funciones de sus padres y madres: es que el porno condiciona nuestros modelos de relación y modula nuestras fantasías.

En esta entrevista hablamos de la construcción social del deseo, de cómo influye el porno en nuestras fantasías sexuales y cómo eso se traduce en nuestra vida en pareja (heterosexual) y en la calidad de nuestras relaciones sexoafectivas. También hablamos de la relación existente entre consumo de pornografía violenta y tolerancia social hacia la violencia de género, hasta el extremo de no intervenir ni denunciar en caso de presenciar una violación. Especialmente interesante cómo se relacionan entre sí el mito del amor romántico, la pornografía y las relaciones abusivas, y de cómo todo esto está afectando al desarrollo emocional de niñas y adolescentes que crecen normalizando la violencia, los abusos y el chantaje emocional.

Su libro tratando estos temas y dando pautas a los padres para neutralizar los efectos del acceso a la pornografía desde edades tempranas ha sido censurado en Amazon, pero se puede comprar en su página web.