En Comú Podem, ¿existe el proxeneta «no coactivo»?

En su momento dije que el borrador de la futura ley del «solo sí es sí» era una oportunidad perdida y nacía ya descafeinado de partida, porque suponía abandonar la idea que en la que el movimiento feminista lleva trabajando años: que, en el sexo, las mujeres no somos objetos que consienten, sino sujetos que desean, y esta ley continuaba insistiendo en la idea del consentimiento en lugar de pasar a un paradigma centrado en el deseo. Y dije que esto había sido así porque el deseo no es mercantilizable, y el consentimiento sí puede ser comprado previo pago.

Pero algo bueno sí incluía, y aunque me parecía incoherente con el planteamiento del Ministerio y de Podemos en conjunto, lo destaqué en su día, y era la recuperación de la tercería locativa en el código penal, figura despenalizada en 1995.

¿Y en qué consiste la tercería locativa? En lucrarse con los espacios donde se ejerce la prostitución. Con el alquiler de habitaciones en hoteles de plaza o clubs, por ejemplo, que a estas alturas todos sabemos perfectamente que es una forma de encubrir el proxenetismo.

Bien, pues a En Comú Podem recuperar esta figura no les parece bien, y pretenden utilizar la ley de «Solo sí es sí», que justo inicia su tramitación parlamentaria, para defender el libre (?) ejercicio de la prostitución, y además, en un triple salto mortal con tirabuzón, han presentado una enmienda que es una bofetada a mano abierta en la cara del movimiento feminista: despenalizar lo que ellos llaman «el proxenetismo no coactivo».

¿Existe el proxenetismo no coactivo? Me pregunto. ¿Cuál es el proxeneta «no coactivo»? ¿El que no te pega?

Y es que, una vez que te adentras en su cosmovisión, entiendes que a lo que En Comú Colau llaman «proxenetas no coactivos», las mujeres en situación de prostitución lo llaman «novios». Cuando tu «novio» es tu proxeneta, eso no es una relación igualitaria: es una relación cargada de violencia, de chantaje emocional, de abusos.

No me canso de recomendar el documental de la productora Sin Filtros «Los Padrotes de Mexico». El libro y el documental de Mabel Lozano, El Proxeneta, están muy bien, pero el documental de Sin Filtros me parece que en mucha menos duración llega justo al foco del asunto. Está planteado también desde el punto de vista de un ex-proxeneta, y refleja cómo seleccionan a sus víctimas, cómo las eligen de entre las más vulnerables, las que están solas, las que han sufrido abusos en su casa… Y a continuación relata cómo las seducen, cómo las enamoran, y cómo utilizan todos los mitos del amor romántico a su alcance para hacerlas creer que se están prostituyendo «por su propia voluntad», para sacar adelante al novio, porque lo dan todo por amor.

Y ese engaño de las mujeres más vulnerables, ese chantaje emocional, esa capacidad de aprovecharse de quien ya ha sido abusada previamente, es lo que En Comú Colau pretende legitimar mediante esta enmienda.

El movimiento feminista no lo va a consentir. Esta es una línea roja que no vamos a cruzar. Nos encontrarán enfrente.

Me llamo Jéssica, nací en el 81 y vivo en Barcelona. He estudiado Marketing y Ciencias Sociales. Meto la pata con frecuencia y no me duele cambiar de opinión. Un poco demasiado feminista según casi todos los hombres que conozco. Me ponen de mal humor los lunes sin café, los que comparten su música del móvil con todo el mundo por no usar unos malditos auriculares, los hombres machistas, las mujeres machistas, la gente que fuma sin preguntar si molesta, y las personas que creen que la ignorancia y la estupidez son cualidades admirables.

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