El Consejo de Ministros ha nombrado a Isabel García nueva directora del Instituto de las Mujeres, a propuesta del Ministerio de Igualdad. Y el nombramiento ha soliviantado a todos los gimbros de Chueca.

Darío, Toño, Agustín, Roberto, Alejandro, Álvaro, Jesús, Mario, Adrián, Alberto, Fidel, Hugo, Brais, Rodrigo, Hector, Dani, Omar, Fran, Marc, Miguel, Toni, Jaime, Mario, Germán, Javi, Sebas… No son nombres al azar: son señores en los citados del tuit del Ministerio de Igualdad, con la banderita gay porque eso al parecer es algún tipo de salvoconducto, criticando el nombramiento de la directora del Instituto de las Mujeres.

¿A los señores no les da ni un poquito de vergüenza pretender tener capacidad de veto sobre la directora del Instituto de las Mujeres? ¿No les da ni siquiera un poquito de pudor? Pregunto. Qué bien os ha venido que desde el Ministerio de Igualdad os dieran cobertura para insultar, silenciar y violentar mujeres sin que os llamen machistas de mierda, porque “estáis defendiendo los derechos de las personas trans”. Fantástica coartada.

Y entre tanto, Irene Montero alentando como siempre el insulto y el acoso. Todo el distrito gay de twitter está pidiendo la cabeza de la directora del Instituto de las Mujeres, y va la exministra de Igualdad y les saca los pompones. A eso se ha dedicado Irene Montero los últimos 4 años: a animar a los señores para que insulten y acosen a feministas críticas. Y ahora, desde el Grupo Mixto. Luego que por qué no les dan un Ministerio, que por qué no les dan una portavocía.

Nunca creí que llegaría a ver a tantos señores pensando que tienen poder de veto sobre la directora del Instituto de las Mujeres. Quizá porque hasta ahora sí lo habían tenido. Y precisamente de eso es de lo que nos llevamos años quejando, que mientras la Ministra de Igualdad se negaba a reunirse con colectivos del movimiento feminista que tenían objeciones a su agenda política, los señores tenían capacidad de veto. Hemos tenido durante 4 años a una Ministra de Igualdad que se ha puesto de espaldas a las mujeres y se ha centrado en una parte muy concreta del movimiento LGTBI. La «furia trans» es la excusa para violentar mujeres, y la Ministra que tenía que haber luchado para erradicarla le ha dado alas.

Han sido 4 años de fomentar acoso, insultos y silenciamiento hacia mujeres que tenían objeciones a su agenda y su acción política. Irene Montero es cómplice de la violencia hacia mujeres feministas. No solo no ha combatido la violencia contra las mujeres: es que les ha dado cobertura.

Luego que si la vetan.

El activismo trans ha perdido la hegemonía del Ministerio de Igualdad, después de 4 años de utilizarla para violentar mujeres, después de 4 años trabajando para dividir al movimiento feminista para doblegarlo y someterlo a su criterio. El acoso machista estos años ha cambiado de colores y de bandera, pero sus objetivos y sus métodos son exactamente los mismos.

Este nombramiento no va a ser un paso en la senda de la concordia, es toda una declaración de intenciones después del nombramiento de una Ministra de Igualdad con un perfil absolutamente inane, sin trayectoria conocida en el movimiento feminista, y cuyo nombre a estas alturas soy incapaz de recordar. Mi intuición es que Isabel va a servir de pararrayos, para acaparar las críticas de un sector envalentonado por haber gozado de legitimidad institucional en su activismo violento durante demasiado tiempo.

Veremos a ver dónde nos conduce todo esto, pero no le auguro un futuro inmediato fácil ni cómodo.

Actualización: A calzón quitao van ya. Ayer se pasó todo el día con insinuaciones pasivo-agresivas, y hoy ya van con todo.

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