Llevo mucho tiempo pensando en un artículo publicado por Xataka sobre un estudio de Ipsos Mori que revela la Generación Z es la menos heterosexual de la historia desde que tenemos registros estadísticos.

Boomers: 81% de heteros; GenZ: 54% de heteros. «España, segundo país europeo con más población LGTB«. Damos por sentado que estos datos son producto de que nuestra sociedad ha avanzado, de que somos cada vez más tolerantes (palmadita en la espalda), que ya no hay miedo a salir del armario y sentir el rechazo social, etc. Todo eso y que decir que este resultado estadístico tiene algo (o mucho) de moda influenciada culturalmente te acerca al discurso de VOX. Pero tengo la intuición de que en la transformación social que reflejan estos datos hay algo más que simplemente “qué abiertos y qué tolerantes somos ahora».

Y en esas estaba, cuando me doy de cabeza con un video de un podcast de una pareja que desconocía, y que me hace volver al tema de nuevo. Él se define como hombre blanco hetero, y ella, su pareja, le dice que no, que hetero no porque aunque le gusten las mujeres y no los hombres, ser hetero es algo más que una orientación sexual, es una forma de ser y estar en el mundo, una forma de relacionarse. Y ahí es justo a donde quería yo llegar.

La cuenta que ha subido el video, lo define perfectamente: con la etiqueta «hetero» pasa como con la bandera de España, que se la han apropiado determinados perfiles y la han utilizado como ariete para enfrentarse a otros colectivos, y eso genera cierto rechazo hacia el colectivo que patrimonializa la etiqueta, y hacia la propia etiqueta en sí. Y el desapego hacia esa etiqueta conlleva que, en las encuestas, sean reacios a definirse con ella quienes, en otro contexto, encajarían. ¿Eres hetero? No. ¿Eres un hombre que se siente exclusivamente atraído por mujeres? Sí, pero no eres hetero porque hetero implica «algo más».

¿Y qué es ese «algo más»? Implica una redefinición de las categorías sociales. Lo que nos están diciendo los datos, y el video concreta muy bien, es que la Generación Z ha redefinido las categorías asociadas a la orientación sexual con connotaciones que van más allá de la masculinidad/feminidad. En generaciones anteriores, la categoría “gay” contenía atributos como “afeminado” o “poco hombre”, y la categoría “lesbiana” incluía atributos como “basta”, “bruta” o “machorra”. Esos atributos son los que la generación Z ha redefinido. En este contexto, es lógico que la Generación Z sea la que menos heterosexual se define de la historia, y no es precisamente porque seamos una sociedad muy tolerante, sino todo lo contrario, por oposición (y casi diría por confrontación) a todo lo anterior.

¿Eres abierto, simpático, divertido y sensible? ¿Eres aventurero, atrevido y siempre con ganas de vivir experiencias nuevas? ¿O eres un fifas aburrido que considera a las mujeres un elemento decorativo? Y he aquí porqué la GenZ es la que menos hetero se define de la historia.

La chica del video dice que habla por la mayoría de las mujeres. Es obvio que no, de lo contrario no habría generado tanto revuelo. Pero sí habla por un grupo significativo de mujeres de su generación, para quienes la orientación sexual significa algo muy distinto de lo que era para generaciones anteriores.

Me resulta, en esta reflexión, imposible separar esta redefinición de la categoría «hetero» de la redefinición de la categoría «mujer» amparada por el cambio de paradigma social sobre qué es ser mujer/hombre. Si para toda una generación ha cambiado la definición de lo que es «ser mujer» o «ser hombre», era evidente que con ello cambiaría también el significado de las orientaciones sexuales. Estamos asistiendo a la redefinición social de las categorías relativas a la orientación sexual, en paralelo a la redefinición de las categorías sexo y género.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.